¿Sabes dónde reciclar las cápsulas de café? A partir de este 12 de agosto será aún más fácil
Aunque los titulares llevan semanas, e incluso meses, centrados en que lo más importante que va a tener lugar en España este 12 de agosto es el eclipse solar total, lo cierto es que no es lo único que va a suceder este día. A partir del 12 de agosto, se aplica en España el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) por el que las cápsulas de café pasan a identificarse como envases y podrán depositarse en el contenedor amarillo, haciendo así mucho más fácil para los ciudadanos su correcta separación y reciclaje.
“Esto supone un paso más en la evolución del modelo de reciclaje, ampliando el número de envases que pueden gestionarse a través de los canales habituales y contribuyendo a recuperar más materiales para darles una nueva vida. También supone un reto en el que el sistema actual y sus infraestructuras deben evolucionar para asegurar la correcta separación y reciclabilidad de los envases”, asegura Rebeca Mella, gerente de Desarrollo de Valor a Cliente de Ecoembes, que resume el cambio así: “Más reciclaje (aunque no solo), más claridad para el ciudadano, más oportunidades para la cadena de valor y seguridad en la transición”.
Esta medida es importante, ya que el propio reglamento europeo reconoce que estos productos — pequeños contenedores herméticos, generalmente hechos de aluminio o plástico, que contienen una porción específica de café molido— generan frecuentes dudas entre los consumidores por lo que, en muchos casos, terminan en flujos de residuos inadecuados. “Este cambio ayuda a responder a una realidad de consumo cada vez más extendida. Millones de cápsulas se utilizan cada año y era necesario avanzar hacia un modelo que facilite su correcta gestión al final de su vida útil”, recalca Mella.
En España, de cada 100 tazas de café consumidas, 66 se toman en el hogar y 34 en establecimientos de hostelería, según datos del Informe Sectorial del Café en España 2023-2024 de la Asociación Española del Café (AECafé). Algo que pone de manifiesto la relevancia social y económica de esta bebida. Además, casi una de cada cinco tazas consumidas en los hogares españoles utiliza el formato de cápsulas, que continúa ganando terreno en el consumo doméstico y pone de relieve la importancia de contar con pautas de reciclaje claras y accesibles que faciliten la correcta gestión de estos residuos y la recuperación de los materiales de los que están fabricados.
Nuevos retos para el reciclaje
El reciclaje de este tipo de cápsulas es un proceso que no solo ayuda a reducir la cantidad de residuos que llegan a los vertederos, sino que también permite recuperar materiales valiosos como el aluminio y el plástico. Hace ya algunos años que la mayoría de las empresas que fabrican estos formatos pusieron en marcha diferentes tipos de iniciativas para facilitar su recogida en puntos específicos como tiendas especializadas, supermercados, etc. Ahora, estas cápsulas podrán ir al contenedor amarillo para ser recicladas correctamente, aunque es importante saber que ambos sistemas convivirán, es decir, podrán reciclarse tanto en los contenedores amarillos como en aquellos ubicados en diferentes establecimientos, como supermercados o tiendas, y destinados a su recolección.
Tras su recogida, las cápsulas serán trasladadas a instalaciones especializadas, donde se separan los restos de café de los materiales que componen el envase. De esta manera, el aluminio se fundirá para fabricar nuevos productos, incluidas nuevas cápsulas y otros objetos de uso cotidiano, mientras el plástico será triturado y transformado en granza, una materia prima reciclada que puede emplearse en la fabricación de nuevos envases y otros productos. Por último, los posos de café, por su naturaleza orgánica, pueden destinarse a la producción de compost para usos agrícolas. “Esto supone una oportunidad para seguir desarrollando capacidades e innovación en toda la cadena de valor del reciclaje. La incorporación de nuevos flujos de materiales favorece la especialización, el desarrollo de soluciones tecnológicas y la generación de nuevas oportunidades de negocio ligadas a la economía circular”, apunta Mella.
“Este cambio es un paso que implica reforzar la colaboración entre productores, gestores de residuos y recicladores y administración pública para dar respuesta a los nuevos retos ambientales y regulatorios”, puntualiza Mella, quien cree que este nuevo sistema permite ofrecer a los consumidores una solución más sencilla de gestión de estos envases, reforzar la confianza en la marca y acelerar la transición hacia modelos de consumo más circulares. Una meta alineada con la visión de Ecoembes, desde donde señalan que los consumidores demandan soluciones cada vez más claras para gestionar sus residuos, lo que impulsa el compromiso de la organización por promover el reciclaje, la economía circular y la reducción de desechos.