Perros, judo y música en las residencias: la Fundación Rey Ardid expone en Zaragoza proyectos que cambian la forma de cuidar
Cuatro proyectos innovadores sobre el buen trato, premiados por la Fundación Rey Ardid en Zaragoza, se han presentado este 30 de septiembre junto con la demostración de las técnicas disruptivas que llegan a las residencias: Zeta –un perro entrenado–, judo, canciones y el 'skin care'. Las IV Jornadas Especialistas en el Cuidado han reunido a profesionales, estudiantes y entidades para compartir experiencias con perros, judo y música, y han defendido el cuidado como una disciplina profesional y humana.
Un edificio de viviendas donde conviven jóvenes y mayores, un programa que conecta residencias para combatir la soledad, un plan para acompañar el regreso a casa tras un ingreso hospitalario y un protocolo para decidir en equipo con las familias en la etapa final de la vida son los cuatro trabajos premiados en el concurso de pósteres sobre buen trato de las jornadas, que la Fundación Rey Ardid ha celebrado este miércoles en la sede del Grupo San Valero, en Zaragoza, en la víspera del Día Internacional de las Personas Mayores.
Los galardonados son los vecinos del Edificio Ricardo Millán, en colaboración con la Fundación El Tranvía y Zaragoza Vivienda; el Hospital San Juan de Dios; Residencias Clece, y la Residencia Rosales Rey Ardid. Los autores han presentado sus trabajos ante los asistentes, y los organizadores han destacado “el nivel muy alto” de todas las propuestas presentadas.
Una jornada organizada por la Fundación
La Fundación Rey Ardid organiza estas jornadas desde 2022, con la colaboración del Grupo San Valero. La entidad sin ánimo de lucro trabaja desde 1991 con personas con problemas de salud mental, en riesgo de exclusión y con discapacidad. Según su propia descripción, gestiona residencias y centros de día para mayores desde hace más de 30 años y cuenta hoy con más de 20 centros en Aragón y La Rioja, además de servicios a domicilio.
Su presidente, Alfonso Vicente, ha inaugurado el encuentro tras la bienvenida de Laura Zaurín, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge. Vicente ha recordado que “hace 30 años” comenzó el compromiso de la entidad con las personas más vulnerables y ha afirmado que su labor no se limita a gestionar centros: “También trabajamos en espacios de aprendizaje como este. Celebrar hoy la cuarta edición demuestra que, como sociedad, necesitamos cambiar algo”.
El programa se ha organizado en cuatro bloques que la Fundación presenta como sus valores: impulsores, flexibles, rigurosos y humanos.
La 'coach' ejecutiva María Hernández, especialista en liderazgo humanista, ha abierto el bloque 'Impulsores' con una charla para profesionales del cuidado. “El liderazgo no es un cargo, es una actitud”, ha defendido. “Si hay algo realmente transformador, son los cuidados a las personas”, ha añadido al finalizar.
Los proyectos premiados
El bloque 'Rigurosos' ha recogido los trabajos del concurso, que, según la organización, abarcaban desde investigaciones hasta programas aplicados.
Residencias Clece ha presentado una intervención intercentros contra la soledad no deseada. Es un estudio cuasiexperimental en fase inicial, dirigido a residentes mayores de 65 años con capacidad cognitiva suficiente para participar. Incluye encuentros entre residencias –como una macrofiesta con comida y bingo–, retos compartidos e intercambio de cartas. Según sus autoras, los primeros resultados son “muy positivos”, aunque el programa lleva pocos meses en marcha.
Los vecinos del Edificio Ricardo Millán, de Zaragoza Vivienda, junto con la Fundación El Tranvía, han presentado un proyecto de convivencia entre jóvenes y mayores. Según Alicia Ballesta, la trabajadora social a cargo de la integración vecinal, el edificio cuenta con unas 80 viviendas en las que conviven jóvenes, familias con niños, personas con diversidad funcional y mayores. El proyecto organiza actividades como informática, paseos, costura o talleres de salud, y cuenta con jóvenes vecinos que dedican horas a la comunidad y son los protagonistas del desarrollo de las actividades. Asunción Iturbe, en representación de los vecinos de más edad, ha agradecido el reconocimiento porque, para ella, “es el premio a cuatro años de feliz convivencia”.
El Hospital San Juan de Dios ha logrado otro de los premios con el póster 'Del hospital al hogar: acompañar la vuelta a casa'. Su objetivo es reducir la ansiedad de pacientes y familias tras un ingreso que deja secuelas en la autonomía, con un plan de transición que incluye la valoración del domicilio. La terapeuta ocupacional Marta Catalán ha recordado una frase que a menudo oyen decir a los pacientes: “Qué gusto poder ducharme solo”.
La Residencia Rosales Rey Ardid, por su parte, ha obtenido el premio por lo que su equipo ha denominado “reuniones multidisciplinares de fragilidad”, basadas en una revisión bibliográfica. Se trata de que un equipo de médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadoras sociales, terapeutas ocupacionales o fisioterapeutas identifique a los residentes frágiles, consensúe medidas con ellos y sus familias y fije un plan de tratamiento individualizado según las condiciones de salud de cada residente. Sonia Usón, terapeuta ocupacional de la residencia, ha explicado que “el protocolo consta de seis fases, pero lo más importante es saber cuándo convocar la reunión y explicar a las familias un momento muy duro”. Ha defendido que la dignidad y el confort dependen de gestos cotidianos como poner las canciones que a la persona le gustaba bailar, hacer ejercicios pasivos en la cama o mantener el aseo bucal, además de “acompañar a la familia con un abrazo, un cariño y un ¿qué tal estás?”. Usón ha sostenido que “hablarlo antes evita que las familias tengan que decidir en el peor momento”.
Zeta, judo y música
En el bloque 'Flexibles', una mesa moderada por la periodista Vita Ventura ha presentado programas innovadores aplicados en residencias. Luis Prades, de la Asociación K9 Aragón, ha explicado el trabajo con perros de asistencia y terapia, y ha destacado como lo más valioso “la ilusión de los residentes antes de la sesión y su alegría al terminar”. Realiza las sesiones con Zeta, el perro que lo acompaña en las visitas a las residencias y que en la jornada ha ofrecido todo un espectáculo: ha sido capaz de distinguir y seleccionar el color correcto entre varias cartulinas dispuestas en el suelo.
Óscar García, de la Asociación Deportiva JUFE, ha presentado el proyecto JOY Europeo, que adapta el judo a las personas mayores. García ha señalado que “el judo aporta tres beneficios específicos para la tercera edad: independencia, fuerza muscular y herramientas para el día a día, como, por ejemplo, tras un accidente, adoptar la posición correcta para evitar más daño o levantarse del suelo. También se practica la memoria para recordar las técnicas de cada encuentro”.
Manuel Jarque, de la Fundación Carreras, ha descrito el proyecto 'Cántame', que, según el ponente, ha llegado a más de 90 residencias aragonesas. Busca estimular las capacidades cognitivas y favorecer las visitas familiares. El músico ha recordado una anécdota en la que la hija de una residente aseguró que era la primera vez que oía cantar a su madre. “Cada semana aprendo algo nuevo de ellos y es sorprendente”, ha explicado, emocionado.
En esa misma línea, Myriam Gasca, terapeuta ocupacional de Rosales Rey Ardid, ha explicado cómo se integra una gran variedad de actividades en el día a día del centro. “Se eligen por su significado para cada residente y con un trabajo de fondo, no al azar”, ha aclarado. Entre los ejemplos que ha citado figuran la hipoterapia, la terapia con caballos, que “podría resultar de las más difíciles porque muchos terminan montando a caballo y es increíble”, y los talleres de uñas y de imagen, en los que se enseñan rutinas de autocuidado que “son esenciales para la autoestima de las personas a cualquier edad”, ha añadido la terapeuta. También ha hecho especial referencia a las tertulias, en las que se debaten temas elegidos por los propios residentes, y a las asambleas mensuales, en las que opinan sobre las actividades. Asimismo, ha avanzado que el próximo año pondrán en marcha talleres de manejo del móvil.
“Cultura del cuidado”: qué significa en la práctica
Los ejemplos expuestos dibujan el sentido que la Fundación da a esa expresión: que las personas mayores decidan y se las escuche –asambleas, tertulias, elección de la propia imagen–, que el cuidado parta de su historia y sus gustos, que se involucre a las familias y que se apoye en la evidencia y el trabajo en equipo.
La jornada se ha cerrado con una reflexión preparada por el equipo de Rey Ardid y leída por Vita Ventura. Sostiene que “cultura del cuidado sin calidad es buena intención sin garantías” y que la calidad sin cultura del cuidado “es cumplimiento sin alma”. En ese sentido, plantea que la calidad se mide “también por cuántas veces la persona mayor toma la palabra sobre su propia vida” y concluye que cuidar bien “no es un talento innato ni una casualidad, es una disciplina profesional, que se piensa, se forma, se innova y se revisa constantemente”.
El acto de clausura ha corrido a cargo de David Sainz, director general de Familia, Infancia y Natalidad del Gobierno de Aragón.
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