¿Es recomendable usar enjuagues bucales sin indicación médica?

Mila nos escribe: “he preguntado a un médico sobre el enjuague bucal me ha respondido que solo debe usarse si lo indica el dentista y, una vez usado, debe enjuagarse con agua otra vez, porque los enjuagues no son positivos para la flora bacteriana de la boca. No comprendo como, si esto es verdad, siguen anunciándose en los medios de comunicación con indicaciones falsas con consecuencias negativas para la salud.”

Nos pide a continuación que confirmemos la respuesta del médico -no nos dice si es un especialista o un facultativo experto en otra materia-. A tal fin nos hemos puesto en contacto con la doctora Elvira Rodríguez Puig, odontóloga y estomatóloga, que nos ha dado una serie de aclaraciones sobre el tema que a continuación exponemos. La primera de ella es que en efecto, no es recomendable usar enjugues bucales sin que nuestro médico nos lo aconseje.

No todos los enjuagues son iguales

Ahora bien, la doctora Rodríguez distingue entre tipos de enjuagues, o colutorios, por sus componentes y aplicaciones. De este modo, existen colutorios destinados a fines cosméticos, como dar buen aliento o quitar el malo, y otros con fines terapéuticos. Según la médica, “los colutorios con fines cosméticos son menos agresivos que los terapeúticos en sus componentes, ya que su fin es solo dar buen sabor de boca y mejorar el aliento”. Contienen básicamente aceites esenciales y cloruro de cetilpridinio, un desinfectante poco agresivo.

Sin embargo, Rodríguez Puig avisa de que en realidad estos enjuagues son poco efectivos en sus fines, ya que “no eliminan totalmente los restos de alimento ni las bacterias saprófitas que los descomponen”, generando componentes como la putrescina y la cadaverina, responsables del mal aliento. Para ello, la odontóloga recomienda como mejor opción el uso de hilo de seda o cepillos interproximales.

No obstante, asegura que no son una mala opción para mejorar la higiene bucal entre cepillados, y así mantener las encías en mejor estado, “sobre todo en personas adultas, que tienen el pH bucal básico y sufren más de problemas periodontales que de caries”. Los enjuagues, “además de intervenir relativamente sobre la placa, acidifican la boca, frenando así a las bacterias del sarro”. Por lo tanto la doctora no cree que sea inconveniente que se publicite este tipo de colutorios.

Respecto a su modo de empleo, recomienda hacerlo entre cepillados, de modo que transcurra como mínimo media hora entre el cepillado y el enjuague, para que los efectos del colutorio no queden neutralizados por los de la pasta de dientes. Así mismo, tras el enjuague durante de 30 segundos a un minuto, “deberemos enjuagarnos la boca con agua para eliminar malos sabores y el exceso de exposición al desinfectante, así como al flúor si el colutorio lo contiene”.

El motivo es que de lo contrario sí podríamos dañar a la flora bacteriana bucal, que es el conjunto de bacterias distintas a las del sarro y la caries, y que tienen numerosos efectos beneficiosos sobre nuestra boca, manteniendo alergias e infecciones bajo control.

Colutorios terapéuticos, con mayor precaución

Otra cosa es, según Rodríguez, el empleo de colutorios terapéuticos a base de clorhexidrina o alcohol, dado que son más agresivos y están recomendados solo bajo recomendación médica, aunque se puedan comprar sin prescripción. Estos tienen como fin subsanar infecciones o cicatrizar heridas en casos concretos como tras una limpieza bucal, un empaste, un implante, etc: “Deben aplicarse según recomienda el médico y por un tiempo limitado, porque terminan presentando efectos adversos si se abusa de ellos”.

En el caso de la clorhexidrina, además de tener incidencia negativa sobre la placa bacteriana, un uso continuado puede manchar los dientes y la lengua, dejándolos amarillentos y con un claro efecto antiestético. Adicionalmente, puede alterar el sentido del gusto y resecar las mucosas, así como favorecer los depósitos de sarro. Por otro lado, puede favorecer la aparición de bacterias resistentes que no respondan al tratamiento.

En el caso del alcohol, el problema de su uso reiterado es que tiene un fuerte efecto cicatrizante, pero también resecante, que puede producir escamaciones en la encía e incluso favorecer agrietamientos que favorezcan posteriores infecciones. También destaca la doctora Rodríguez Puig que “el alcohol en sí no es un desinfectante, sino un conservante”, y no lo recomienda en menores ni en personas que hayan sido alcohólicas.

Finalmente, la odontóloga asegura que no le parece mal que se publiciten los colutorios terapéuticos siempre que se especifique su uso bajo asesoramiento médico y se destaquen los perjuicios en un uso continuado, nada recomendable. Lo que sí critica Rodríguez Puig es que se suelan vender en recipientes superiores a las dosis recomendables, lo que incita a hacer un mayor uso además de ser un negocio lucrativo para el fabricante.

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