Cuatro claves sobre la estrategia de Ric Costa
1- Puede que Ricardo Costa no sea un gran conductor, así le fue a su flamante Infiniti. Pero dudo que sea un suicida. La reunión en la que se decidirá su futuro –su cese temporal de la convivencia, que diría la infanta– lleva ya un buen rato en marcha, aunque ha arrancado con media hora de retraso, hace 40 minutos. Junto a Costa ya se ha alineado el sector de Castellón, comandado por el todopoderoso Carlos Fabra. No sé sabe qué harán los zaplanistas de Alicante, pero dudo que le guste a Camps. Y en un partido con los estatutos del PP, el presidente puede actuar casi dictatorialmente, pero tampoco puede hacer lo que le venga en gana. A estas alturas del cuento, ya no me sorprendería ningún final.
2- El comunicado no ha sido improvisado. Ricardo Costa ha pasado el fin de semana con su hermano, el ex ministro Juan Costa, puliendo una estrategia que puede fallar, como todas, pero que busca un fin: que Ric aguante el tirón o al menos que su salida no sea permanente ni de todos sus cargos. Además de secretario general del PP valenciano, Ric también es el portavoz en las Cortes.
3- El silencio de Génova, en ese sentido, es su primera victoria. El órdago de Costa ha dejado sin palabras a una dirección nacional que parece dispuesta a no dar más pasos en falso y esperar acontencimientos: que sea Camps y no Rajoy quien desactive esa bomba.
4- El que tiene que hablar –a esta hora es probable que lo esté haciendo– será Francisco Camps. Ya era hora. Las únicas explicaciones que hasta ahora ha dado Camps del caso Gürtel han sido mentiras (decir que se pagaba sus trajes o que no conocía de nada a El Bigotes) o frivolidades sobre cómo de bonito es el PP, ese partido incompatible con la corrupción donde cosas como lo que ha hecho hoy Costa son, sin duda alguna, otra manipulación más de la prensa.