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Nueve no debaten si cuatro no quieren

Hace cinco días, Televisión Española anunció que su debate electoral a nueve se emitiría a las 23:45 de la noche. Hace 24 horas, la dirección de TVE lo retrasó media hora más, a las 00:15. Hace ocho horas lo volvieron a adelantar, a las 23:55. Y hace un par de horas la Junta Electoral Central obligó a TVE a emitir ese debate en un horario algo más normal, a las 22:15. Por una vez, Bertín Osborne no tendrá la prioridad en una televisión que se supone pública pero que ha privatizado a su servicio el Partido Popular.

En el debate a todos no va Pablo Iglesias ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera ni mucho menos Mariano Rajoy. Los cabezas de lista de IU y de UPyD –Alberto Garzón y Andrés Herzog– pasarán sombreados por esta campaña electoral sin poder medirse en ninguna ocasión con los candidatos a presidente de los demás partidos.

Es obvio que Televisión Española tiene en este abuso democrático su cuota de responsabilidad: por pretender esconder en horarios de película X uno de los programas que da sentido a ese servicio público que se supone tiene como misión. También es criticable que RTVE de dos puestos a la rota CiU –uno para Convergencia, otro para Unió– y no haya espacio para los siete escaños que hoy tiene en el congreso Amaiur. Pero, respecto a las ausencias, conviene recordar una obviedad: quienes deciden acudir a unos debates y a otros no son los propios candidatos. Fallan los cuatro ausentes, no la tele que les invitó.

No estoy en contra de que haya debates a cuatro, a tres o a dos. Cuantos más debates y más variados, mejor. Y es también un argumento falaz decir que Ciudadanos y Podemos están recibiendo un trato preferente en los medios “solo por las encuestas”. No es cierto: desde las autonómicas y municipales, ambos partidos son ya una realidad basada en votos y no una especulación.

Creo que hay argumentos periodísticos para defender el formato a cuatro (siempre que no sea el único); el éxito del debate que realizó Atresmedia –el programa más visto del año– avalan el interés ciudadano por esta opción. Pero no hay argumentos democráticos para explicar por qué los mismos candidatos que este lunes criticaban la ausencia intolerable de Mariano Rajoy, manden a sus ‘Sorayas' a debatir con Herzog y con Garzón.

Hace cinco días, Televisión Española anunció que su debate electoral a nueve se emitiría a las 23:45 de la noche. Hace 24 horas, la dirección de TVE lo retrasó media hora más, a las 00:15. Hace ocho horas lo volvieron a adelantar, a las 23:55. Y hace un par de horas la Junta Electoral Central obligó a TVE a emitir ese debate en un horario algo más normal, a las 22:15. Por una vez, Bertín Osborne no tendrá la prioridad en una televisión que se supone pública pero que ha privatizado a su servicio el Partido Popular.

En el debate a todos no va Pablo Iglesias ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera ni mucho menos Mariano Rajoy. Los cabezas de lista de IU y de UPyD –Alberto Garzón y Andrés Herzog– pasarán sombreados por esta campaña electoral sin poder medirse en ninguna ocasión con los candidatos a presidente de los demás partidos.