El hombre abreviado
“Es una tontería gastar dinero en un divorcio. Ahora terminaba sin mujer y sin libros. De su vida anterior volvía como el viajero del tiempo de Wells, con dos flores marchitas.
(…)
Divorciarse en primavera... –tuvo este pensamiento sombrío. Iba contra la patrística de toda estética, de toda tradición. Era como un balbuceo de la muerte, una suerte de invitación a que el verbo se hiciera carne. Y además divorciarse en un bufete de un abogado, desde sus barbacanas de metacrilato y sus sofás de pieles de los que se ha borrado todo signo de ametrallamiento. Atentar de tal forma contra los fundamentos de la vida: la superstición, los principios, eran de los alardes más gratuitos que conocía. Por contra –se dijo–, apurar hasta las heces es otro de los imperativos más sagrados. Un escritor sólo tiene sus heces: si una esposa no entiende que tiene que limpiarlas es mejor divorciarse de ella.“
Fragmentos de “El hombre abreviado”, de Alonso Guerrero.
Editado por la Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta de Extremadura, colección “La Gaveta”. 1998.
Alonso Guerrero, para los que no reconozcan el nombre, es el primer marido de Letizia Ortiz. Ha llegado a mis manos el libro más buscado de la semana que, después de muchas vueltas, apareció este lunes en un almacén en Arganda. El texto es premonitorio, no autobiográfico. Se divorció de la futura reina un año después de publicarlo.
Alonso Guerrero Pérez es también autor de “Fin de milenio en Madrid” y “El durmiente”. Todos sus libros son hoy casi imposibles de encontrar, aunque en la Casa del Libro de Madrid no paran de preguntar por ellos. Vive en Guadalajara y, que se sepa, aún no ha dado ninguna entrevista.