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'Azken Agurra' llega al Zinemaldia entre la tragedia, el humor negro y las segundas oportunidades

Tomás se gana la vida al frente de una empresa de funerales laicos, mientras su día a día está lejos de estar en calma. Con el carné de conducir retirado después de dar positivo por alcoholemia y acosado por las deudas con un boxeador retirado, intenta mantener a flote su negocio mientras trata de mantener la relación con su hija. En medio de ese caos aparece Sara, una estudiante en prácticas por la que empieza a sentir una atracción que complica todavía más su situación. Entre la pérdida, el deseo, la soledad y los errores acumulados, 'Azken agurra' sigue a un hombre que intenta encontrar una salida.

El largometraje, dirigido y escrito por el cineasta guipuzcoano Koldo Almandoz, se proyecta dentro de la sección oficial del Zinemaldia fuera de concurso. Rodada en Donostia con un presupuesto contenido, Almandoz ha destacado la importancia de poder estrenar la película en su lugar de origen y permitir que tanto el equipo técnico como los vecinos de la ciudad puedan contemplar la capital guipuzcoana desde una perspectiva cinematográfica diferente.

El duelo y las despedidas familiares ocupan el centro de la película, al tratarse de una experiencia “universal e inevitable”. El director ha elegido este marco para alejarse del cine “de corte social” y del realismo más convencional para construir una “fábula contemporánea con personalidad propia”, en la que abordar las contradicciones humanas y la búsqueda de segundas oportunidades.

Almandoz concibió a Tomás como un hombre torpe e imperfecto, pero no como una mala persona. Aunque acumula defectos y decisiones erráticas, el director busca que el espectador pase de verlo como un “capullo” a sentir ternura y empatía por él a medida que avanza la historia. Sus vínculos con su exmujer, su hija y las personas a las que acompaña en los funerales muestran también una faceta sensible que convive con sus propias frustraciones.

Para hablar de la pérdida, el filme combina la tragedia con el humor negro y la comedia melancólica, apoyándose en situaciones absurdas de la vida cotidiana. Almandoz le ha señalado a este medio que, en momentos de tristeza extrema, suelen aparecer situaciones cómicas que permiten liberar la tensión acumulada. “La vida funciona así”, reconocía. El cineasta también ha admitido “hacer una buena comedia es lo difícil”, puesto a que apostar por la sutiliza y complejidad antes que 'gags' y clichés, hacen más empinado el camino.

El realizador tiene la peculariadad de rechazar los guiones cerrados y las estructuras previsibles porque no cree en mecanismos perfectos dentro del cine. Almandoz apuesta por un proceso de creación abierto a los imprevistos, ideas del equipo y magia del lenguaje audiovisual. Su intención tampoco es aleccionar al público ni transformar su pensamiento, sino conseguir que la historia deje una huella duradera y permita al espectador “trasladarse a otra realidad” durante el visionado.

Aunque 'Azken agurra' no opta a los galardones del certamen donostiarra al figurar fuera de concurso, la película continuará su trayectoria en la sección oficial a concurso del festival de cine de Varsovia, en Polonia. Respecto a su rodaje en euskera, su idioma habitual de creación, Almandoz considera que usar una lengua minorizada no supone un obstáculo en el circuito internacional, donde, según explica, los festivales valoran la propuesta artística sin los prejuicios que existen dentro del mercado español.