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Opinión - 'Entre la vacuidad y la pirotecnia, la subordinación', por Esther Palomera

Federaciones deportivas: cada uno a lo suyo

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Con motivo de las últimas elecciones a las federaciones deportivas vascas el pasado mes de junio decíamos que estaba en juego la propia concepción de la Federación Vasca de Fútbol, el prolongar su limitada capacidad de influencia y liderazgo en el fútbol vasco, o el acometer, por fin, el definitivo avance para el cumplimiento de sus fines de la mano de la consecución de recursos suficientes para ello. El contexto era el renovado modelo federativo establecido en la Ley de la Actividad Física y del Deporte del País Vasco, aprobada en abril de 2023 con un destacable consenso político y social (no en vano la acordaron PNV, PSE-EE y EH Bildu). 

Decíamos que la Federación Vasca de Fútbol tenía que aspirar a ser algo más que un protocolario “lacito verde” y asumir su papel de real catalizador del fútbol vasco, que defienda los intereses de todos sus estamentos con una visión de conjunto, de país. La FVF tiene que ser (sosteníamos) la federación deportiva más importante de Euskadi, y ha de implementar más políticas de actuación y estar en disposición de proporcionar medios económicos, formativos y de servicios a los clubes y a los demás agentes, con una atención singular a esa querida Euskal Selekzioa que una mayoría social vasca quiere ver competir internacionalmente.

Observábamos que la candidatura encabezada por Iker Goñi parecía ser la más empeñada en alcanzar esos objetivos de fondo, y los resultados electorales no hicieron sino confirmar su apuesta valiente y ambiciosa. Un 52% de los clubes electores le otorgaron una legitimación reforzada a través de un proceso electoral que atiende por fin a un pronunciamiento directo de los clubes sobre quién ha de ocupar los órganos comunes llamados a conseguir esos objetivos generales del fútbol vasco.

La clara victoria de Goñi en las urnas no ha evitado, al parecer, el pronto desencuentro con los dirigentes de las tres federaciones territoriales, conflicto aireado por éstos de una forma irresponsable y afectada, aparentemente desconocedores de cuál es el modelo federativo que hoy les vincula. 

No debería ser necesario recordar, y menos a dirigentes que llevan décadas en el cargo, que esa actualizada ley, a la que nada objetaron en su tramitación (tampoco lo hicieron representantes forales que ahora parecen querer abarcar todo), establece con nitidez que son las federaciones vascas las únicas representantes de cada modalidad deportiva en el ámbito estatal e internacional. Tampoco que las federaciones territoriales agotan su ámbito de actuación en su exclusivo territorio, con la sola prevista legalmente representación directa en la directiva de la Federación Vasca.

Tendría que ser ocioso, asimismo, señalar que es en el seno de esa directiva colegiada donde han de formular sus propuestas, entre ellas las correspondientes a la asignación interna de los recursos económicos que puedan llegar al fútbol vasco desde el exterior. No habría de recordarse que la financiación de las territoriales también se produce desde las Administraciones Forales, cuyas competencias se circunscriben igualmente a su ámbito geográfico, pues no existe norma alguna que excepcione la aplicación del piramidal régimen establecido por la citada Ley del Deporte de Euskadi.

Resulta difícil no considerar aberrante un reparto de la subvención proveniente de la RFEF que sólo ha venido reservando un 5% a la Federación Vasca y nada menos que un 95% a las tres Territoriales, y ello cuando la ley residencia en la FVF amplias competencias, entre ellas funciones públicas delegadas, que han de contar con los correspondientes recursos económicos, comenzando por el sostenimiento de las Selecciones Vascas en sus distintas categorías. Porque si queremos una Euskal Selekzioa fuerte, se necesita una Federación Vasca fuerte. Y hora es ya de aprobar esa asignatura pendiente.

Palmario es que si alguna federación ha sido históricamente infrafinanciada ésa lo ha sido la Federación Vasca de Fútbol, de lo que han resultado pacientes e inermes sufridores sus sucesivos presidentes, que en pleno han firmado recientemente un escrito de apoyo a la actual directiva de la FVF. Un pronunciamiento relevante ante la injusta postura de unos dirigentes territoriales que, por cierto, perciben emolumentos, a diferencia del presidente de la Vasca, lo que habría de explicarse con transparencia a través de una concreta propuesta que no parece haberse aún presentado.

Se trata de caminar en la misma dirección, con el cumplimiento de una legalidad que a todos vincula. Sin mantener pretensiones injustificadas, sin primar intereses particulares por encima del bien común del fútbol vasco, siempre con el apoyo directo a los clubes y a sus demás estamentos. Pero cada uno a lo suyo.