Peligroso
El mundo es un lugar peligroso. En las elecciones celebradas el 5 de noviembre de 2024 para elegir al presidente de los Estados Unidos de América, setenta y siete millones de votantes estadounidenses eligieron libremente a un hombre que había sido declarado culpable de treinta y cuatro delitos graves, considerado responsable de abusos sexuales, que durante su primer mandato le certificaron más de treinta mil mentiras, que durante un debate electoral acusó a los migrantes de comerse las mascotas de los norteamericanos, que fomentó una insurrección y que nunca ha admitido que perdió las elecciones del año 2020. Algunos ciudadanos que le votaron creen firmemente que es inocente de todos los cargos. Algunos otros estadounidenses que también le votaron lo consideran un mensajero de dios.
El mundo es un lugar peligroso. Los votantes de las últimas elecciones autonómicas celebradas en nuestro país han otorgado libremente el gobierno de sus autonomías a los líderes medievales que niegan el cambio climático, la violencia de género, los derechos de los migrantes y la prioritaria financiación de los servicios públicos promoviendo la privatización tanto de la sanidad como de la educación, estando, además, de acuerdo con los crímenes contra la humanidad cometidos por el dirigente mesiánico israelí Netanyahu en colaboración con el presidente de los Estados Unidos de América.
El mundo es un lugar peligroso. Pero este peligro no se debe a una maldición bíblica. Ni es consecuencia de una acumulación de desastres naturales ni de un discurrir agónico de la historia. Tampoco se debe a una conjura satánica promovida por el advenimiento del Anticristo. No es un castigo que el dios furioso del Antiguo Testamento nos ha impuesto como penitencia por los muchos pecados que hemos cometido. Las personas somos quienes convertimos el mundo en un lugar peligroso.
La rebelión de los imbéciles. “La ira de los imbéciles llena el mundo”. Esta es la frase recurrente que aparece en las primeras páginas del libro “Los grandes cementerios bajo la luna” que el escritor católico y francés George Bernanos publicara en París en el año 1938 para denunciar la brutal represión franquista durante la Guerra Civil. El mundo es un lugar peligroso porque según lo narrado por George Bernanos, el único esfuerzo del que los imbéciles son realmente incapaces es del esfuerzo de pensar por sí mismos. Prefieren destruir, e incluso matar, a tener que pensar.