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La memoria del exilio y el aniversario de la liberación de París

Con la capitulación de Alemania, la numerosa presencia extranjera entre las fuerzas francesas fue excluida de la memoria colectiva porque sencillamente no interesaba

Calendario de héroes vascos de la Segunda Guerra Mundial 2018, de la Asociación Sancho de Beurko

Calendario de héroes vascos de la Segunda Guerra Mundial 2018, de la Asociación Sancho de Beurko

Hace seis años se expuso en el Museo Guggenheim de Bilbao la muestra L’art en guerre que trataba en buena parte de las obras producidas en la Francia ocupada por los nazis, un periodo de cuatro años (1940-1944). Con motivo de aquella exposición Guillermo Tabernilla, coautor de este blog, fue entrevistado por Gerardo Elorriaga para el suplemento GPS de El Correo, y recuerda que le impresionó vivamente que en los textos del catálogo se ponía en evidencia la incapacidad de los franceses para hacer frente a sus propios fantasmas, y en este caso uno especialmente insalvable: el colaboracionismo de sus artistas e intelectuales con los ocupantes nazis. Habló de todo esto al comienzo de su libro Combatientes vascos en la Segunda Guerra Mundial    (SGM), ponía en evidencia la contradicción que aun hoy existe en la sociedad francesa a cuenta de su memoria reciente, a pesar de que se entiende perfectamente lo difícil que tiene que ser admitir que las artes floreciesen durante la ocupación nazi y aceptar el precio pagado por ello. ¡Qué decir de la participación de extranjeros entre las fuerzas de liberación!

De Charles de Gaulle se ha ponderado siempre en el país vecino la persistencia rayana con la intransigencia, la tozudez, el hacer rancho aparte incluso contracorriente (ese chauvinismo legendario) para reclamar la pervivencia de su proyecto de una Francia Libre desde aquel día 14 de julio de 1940 en el que, para conmemorar el día nacional, se atrevió a lanzar un mensaje al mundo poniendo a desfilar delante de la estatua del mariscal Foch en Grosvenor Gardens (Londres) a sus poco más de 1.000 leales, contraviniendo la legalidad de un país que ya había capitulado. Entre ellos había un centenar [1] de exiliados republicanos procedentes de la 13e Demi Brigade de la Legión Extranjera, y un número incluso superior de expatriados de todas partes. Un enorme ejército colonial (equipado primero por el Reino Unido y después por los EEUU), formado durante el largo periplo norteafricano entre 1940 y 1943, desembarcó en el territorio metropolitano en el verano de 1944 y contribuyó a la retirada de los alemanes por detrás del Rin y a su posterior derrota. Se trataba de un ejército que reclamaría un protagonismo desmedido entre las fuerzas de ocupación, pues la dependencia que se tenía de las potencias aliadas era total.

La 13ª Demi Brigade de la Legión Extranjera, en 1940. Foto: Jesús Valbuena "Tejeval", para la Asociación Sancho de Beurko.

La 13ª Demi Brigade de la Legión Extranjera, en 1940. Foto: Jesús Valbuena "Tejeval", para la Asociación Sancho de Beurko.

Sin acabar la guerra ya se empezó a gestar el mito de la resistencia gaullista (algo que respondía a la personalidad del propio general francés [2] a fin de legitimarse en el nuevo estado surgido tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Miles y miles de chapas de las Forces françaises de l'intérieur (FFI) numeradas y certificadas fueron repartidas entre los ciudadanos de la Francia metropolitana, convirtiéndose, con toda probabilidad, en la insignia más común del coleccionismo de ese período. Con la capitulación de Alemania, la numerosa presencia extranjera entre las fuerzas francesas fue excluida de la memoria colectiva porque sencillamente no interesaba. No fue hasta fecha tan tardía como la década de 1990 en que surgieron en el país los primeros estudios que trataban, particularmente, de la participación española en la liberación del país. Diego Gaspar Celaya en su libro La guerra continua. Voluntarios españoles al servicio de la Francia Libre (1940-1945) cita a Dennis Peschanski, Geneviève Dreyfus-Armand y Émile Témine.

En España, la indiferencia de las autoridades surgidas de la larga noche del franquismo (un momento en que esta memoria era una patata caliente) unida a la falta de apoyo de la izquierda española, siempre dividida (cuando no por pura repulsión hacia lo militar), ha hecho que todo el esfuerzo haya recaído sobre las espaldas de un puñado de investigadores, novelistas y algún grupo de Recreación Histórica (AHC “La Nueve” y más recientemente Koufra España). Circunscrito al caso vasco y navarro, la Asociación Sancho de Beurko ha definido desde 2015 el proyecto de memoria “Fighting Basques” (FBP), que une materiales de investigación (particularmente biográficos) y fotográficos, obtenidos en escenografías de alto rigor histórico, que pretenden poner en valor su participación con los aliados en la SGM.

Recreación del Comando Kieffer, en el que había tres vascos. Foto: Alma & You, para la Asociación Sancho de Beurko).

Recreación del Comando Kieffer, en el que había tres vascos. Foto: Alma & You, para la Asociación Sancho de Beurko).

El caso de 'La Nueve' es una excepción a todo esto, pero corre el riesgo de quedarse en una isla o peor aún, convertirse en carne de tergiversación. La fuerza de los aniversarios, que se han convertido en una reivindicación no solo para una ciudad (París) que necesita congraciarse con su historia reciente sino también para las asociaciones que representan al exilio republicano, unida al simbolismo de formar parte de la primera unidad militar que entró en la capital del Sena, ha arrastrado a una clase política que a fecha de hoy solo ofrece gestos oportunistas, como el reciente tuit del ministerio de justicia: “España tuvo un papel crucial en la liberación de París hace 75 años. Los soldados españoles de La Nueve fueron los primeros en entrar en París y su contribución a este hecho histórico fue fundamental”. Semejante frivolidad obvia que la participación española en la Segunda Guerra Mundial como tal se circunscribió a la División Azul, pero si de lo que se trata es de reconocer a una generación sin patria condenada 70 años al olvido, estas declaraciones debieran acompañarse de hechos, como promover el estudio real de la participación de los republicanos exiliados en la Resistencia francesa, rompiendo con años de desinterés e indiferencia, pues es tristísimo que sobre este tema, salvando algunos estudios franceses, aun siga siendo obra de referencia el trabajo de Eduardo Pons Prades Republicanos españoles en la Segunda Guerra Mundial, a quien rendimos sincero homenaje.

El protagonismo de esta pequeña unidad no puede taparnos el bosque de una participación muchísimo mayor

De hecho, la falta de investigaciones sobre la materia es tal que ni siquiera se conoce todavía el listado completo de combatientes de 'La Nueve', sobre la que escasean los estudios serios y abunda la literatura, al menos mientras no sea accesible la base de datos sobre españoles en las Forces Françaises Libres (FFL) que entregó Gaspar Celaya al Centro Documental de la Memoria Histórica, el único autor que ha estudiado el tema con metodología científica. Las cifras van desde los 130 españoles de Gaspar Celaya a los 146 de Evelyn Mesquida, sobre un total de 150 hombres. Se trataba de la 9ª Compañía del Regiment de Marche du Tchad (RMT), al mando del capitán Dronne, que pertenecía a la 2ª División Blindada de Leclerc y fue enviada por este a París por puro interés político de que una unidad gala fuese la primera en entrar en la capital de Francia, aunque lo de galo parezca un sarcasmo.

En este caso, nuestra humilde aportación como Asociación Sancho de Beurko ha sido intentar fijar para el FBP las biografías de los cuatro vascos que hemos podido identificar en ella: Sarasqueta, José Díez Jaurrieta, Michel Iriart y Antonio Aguirre, pero solo nos ha sido posible trabajar  las de Jaurrieta e Iriart. Sin embargo, no podemos olvidarnos de héroes de la liberación de París que no eran de 'La Nueve' como Emeterio Soto Campesino “Tiragomas” (Arrazola, Bizkaia, 1909) y muchos otros a los que se ha comido el olvido. Y es que el protagonismo de esta pequeña unidad no puede taparnos el bosque de una participación muchísimo mayor.

Teniendo como referente la investigación de Gaspar Celaya, hay aún varios nichos que es necesario estudiar, como el de la Resistencia en sus diversas ramas, unidades de las FFI militarizadas al final de la guerra, redes de espionaje transfronterizas o Legión Extranjera; hablamos aquí de ponerles nombre a todos, elaborar la base de datos que permita recuperar esa memoria. El caso legionario es uno de los más sangrantes, pues el alistamiento, a partir de 1939, se hizo en condiciones de gran presión y por medio de agresivas campañas en campos como el de Gurs, siempre bajo la amenaza de ser repatriados a España por parte de las autoridades galas, que se encontraban en una situación de gran inestabilidad. El libro Combatientes vascos en la Segunda Guerra Mundial dedica un capítulo entero a la cuestión francesa desde un punto de vista poliédrico en atención a los numerosos nichos de memoria, pero aún queda mucho trabajo por hacer. La desmemoria que se cierne sobre la historia de un país de expatriados y sobre su involucración activa en la Segunda Guerra Mundial sigue siendo hoy en día un gran reto para todas aquellas políticas públicas que pretendan impulsar la causa de la democracia y de la libertad que abrazaron los integrantes de 'La Nueve' hace nada más y nada menos que 75 años. Entraron en París, pero no en los libros de historia. No debemos olvidar que 'La Nueve' no es más que una mínima parte de un colectivo mucho más amplio que alcanza a miles de personas.

 

(1) El resto, que habían elegido regresar a territorio francés (unos 300), se amotinaron cuando se corrió la voz de que los entregarían a Franco.

(2) La famosa alocución de De Gaulle tras la liberación de París es muy ilustrativa de esto, pues eliminaba de facto el protagonismo de los extranjeros en un ejército francés que era netamente colonial. El general protagonizó alguna que otra anécdota como la de la liberación de Toulouse, cuando dijo: “¿Qué hacen todos esos españoles desfilando con las Fuerzas Francesas Libres?”, que cita Robert Gildea en su libro Combatientes en la sombra. Sobre este tema del mito de la Resistencia gaullista véase Andrea Martínez Baracs: «El mito de la France Résistante» (https://www.letraslibres.com/mexico-espana/el-mito-la-france-resistante) y Francisco Erice Sebares, Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva, Oviedo, Eikasía, 2009, pp. 312-316.

 

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