José Vicente Rezola Arratibel, el comisario de guerra que luchó en el frente y creó una radio antifranquista en el exilio
José Vicente Rezola Arratibel (1900-1971) fue secretario general de Defensa del Gobierno de Euzkadi. Después de la Guerra Civil, tras una intensa labor de oposición a la dictadura franquista, fue vicepresidente del Gobierno vasco en el exilio, encabezado ya entonces por Jesús María de Leizaola. Nacido en Ordizia, Joseba (como se le conocía) estudió el Bachillerato en Vitoria más adelante Derecho tanto en Valladolid como en la Universidad Central de Madrid. Antes, con apenas 14 años, había dado comienzo a su trayectoria política afiliándose al PNV. Participó en varias campañas electorales y otros actos propagandísticos del partido. En 1933, tanto él como Telesforo Monzón fueron multados por estas acciones.
Ostentó cargos relevantes en el PNV de su localidad natal. Estalló la Guerra Civil y fue miembro, entre julio y octubre del primer año de contienda, de la Junta de Defensa de Gipuzkoa, como comisario de guerra. Estuvo en el frente, donde, según se recogió en prensa, fue padrino en una boda oficiada en plena línea de fuego. En octubre llegó su nombramiento como secretario general de Defensa, dentro del Departamento de Presidencia y Defensa encabezado por el propio lehendakari Aguirre. Defendió enviar batallones a Asturias y se le reconoce la organización del Euzko Gudarostea, la milicia del PNV.
Euskadi cayó ante el avance de las tropas sublevadas. Rezola pudo huir en avión, pero cedió su asiento a un amigo. Capturado por los franquistas, fue condenado a muerte, aunque esta pena acabó conmutada por una de tres décadas de prisión. Estuvo en Santoña, luego en Bilbao y finalmente en Burgos, de donde fue trasladado al hospital por un “reumatismo crónico deformante”. Ya en posguerra, fue, dice el libro, “miembro activo de la resistencia política contra la dictadura franquista”. Estuvo al frente de una Junta de Resistencia, lo que lo condujo a llevar a cabo “labores de espionaje” y elaborar “un boletín informativo sobre la actualidad económica, política, financiera y social, además de entregar diversa documentación al exilio antifranquista”.
Su casa fue centro de operaciones de activistas antifranquistas y Rezola fue detenido en varias ocasiones incluso después de haber recobrado la libertad. Encerrado una de esas veces, había de comparecer ante un tribunal militar, pero consiguió zafarse de una pareja de guardiaciviles: corrió por las vías del tren y luego cruzó la frontera con Francia en el maletero de un coche. En aquel país creó Radio Euzkadi, descrita como “la primera emisora clandestina del Gobierno vasco”. Señala el libro que Rezola “consideraba fundamental la existencia de un medio de comunicación que llevara las noticias a las fuerzas de la oposición antifranquista en el interior del país y que permitiera la difusión de noticias que pudieran denunciar la situación de la España de Franco”.
Ostentó cargos en la Ejecutiva del PNV, preparó cuadros paramilitares con los integrantes más jóvenes del partido y, tras el fallecimiento de Xabier Landaburu, lo sustituyó como vicepresidente del Gobierno vasco en el exilio que encabezaba Leizaola. Rezola, que viajó por Europa para tratar de que gobiernos europeos intercedieran a favor de los condenados a muerte en el proceso de Burgos, murió en San Juan de Luz en 1971, a los 71 años. Sus restos fueron trasladados después a su Ordizia natal.