El PNV vuelve a pedir la no apertura del centro de refugiados de Vitoria, incluso con la rebaja a 120 plazas
La política migratoria abre una nueva brecha entre PNV y PSE-EE, socios de Gobierno en Euskadi. La consejera nacionalista Nerea Melgosa, titular de la cartera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, ha vuelto a criticar duramente el centro de refugiados que el Estado proyecta en Vitoria y que está impulsado por los socialistas. En Radio Vitoria, Melgosa ha sido muy tajante: “Si fuese el Gobierno vasco el que tuviese las competencias, ese centro no existiría. Así, directamente”. PP y Vox también se oponen a ese recurso, al igual que algunos colectivos vecinales.
La secretaria de Estado, Pilar Cancela, viajó esta semana a Vitoria para explicar que las instalaciones de la antigua Clínica Arana, en obras desde hace tiempo, estarán listas previsiblemente en octubre. Añadió que prevén abrir solamente 120 plazas para refugiados, en lugar de las 200 previstas en segunda instancia. El proyecto original era incluso mayor, de 350. “Me da igual 120, 300 ó 500”, ha asegurado Melgosa, que insiste en que en Euskadi hay un “modelo vasco” de atención de migrantes.
Se de la circunstancia de que las 120 plazas en que se ha quedado Arana son ya menos, por ejemplo, que el recurso abierto por el Gobierno vasco en Irún en 2022, cuando se inició la guerra en Ucrania. Aquellas instalaciones, en una lonja en Hilanderas como apoyo al centro del Estado en un antiguo concesionario, fueron inauguradas por el entonces lehendakari, Iñigo Urkullu, y por la predecesora de Melgosa, Beatriz Artolazabal, para 150 personas. Eran literas pensadas para estancias cortas de refugiados, un paso previo a otras derivaciones a centros como los de Berriz, Oñati y Tolosa.
Según Melgosa, “todavía” se puede “darle una vuelta” al proyecto de Arana “y que se utilice para otras cosas”. La Clínica Arana es un edificio antiguo de la Seguridad Social que luego fue residencia de mayores y que llevaba lustros abandonado. En 2023 se planteó el proyecto de los refugiados y brotó oposición variada, incluyendo mensajes sobre la supuesta inseguridad que generarían los refugiados. Uno de los mensajes que lanzó Cancela en Vitoria es que el “perfil” de los internos será, en esencia, el de mujeres con sus hijos. El proyecto ha supuesto una inversión próxima a los 17 millones de euros.