África Baeta, periodista: “Al informar sobre violaciones de derechos humanos no te puedes mantener neutral”
“En redes la gente se queda con un titular banal y se lo creen sin ir a la fuente ni confirmarlo y eso está acabando con la credibilidad. Se está perdiendo el criterio y si no trabajas tu criterio vas a ser una persona muy manipulable”, señala la periodista
La presentadora y periodista África Baeta ANTON GOIRI / EITB
África Baeta (Barcelona, 1969) es una de las profesionales más reconocidas de la televisión pública vasca, donde lleva casi tres décadas como periodista y presentadora. Al frente del Teleberri del medio día, el informativo de ETB2, lleva años llevando a las casas de los vascos toda la actualidad que ocurre tanto dentro como fuera del territorio. Aunque lo que más disfruta últimamente, según ella misma reconoce, es contar lo que sucede desde el lugar de los hechos. “Cuando viajas al lugar de los hechos, hablas con la gente, eres testigo de lo que está sucediendo, comunicas desde tu corazón, intentando ser objetiva en la medida de lo que se pueda porque yo creo que ante las desgracias ajenas, la objetividad y la distancia no tienen espacio. Desde allí lo cuentas de otra manera porque lo has vivido en primera persona, lo comunicas desde tu sentir más profundo”, confiesa.
Es por ello que ha viajado en varias ocasiones para realizar coberturas especiales de EITB a Ucrania para narrar la guerra, a Estados Unidos en las elecciones presidenciales o a Jerusalén con el especial 'Gaza bajo las bombas', pero también ha colaborado con la ONG Alboan, con la que ha viajado a Congo y a Honduras. “No sé si soy demasiado mayor, pero tengo un sueño que cumpliré algún día: quiero acabar mis días viajando por el mundo, viviendo en lugares distintos, conviviendo con la gente para que me hablen de los temas universales, de cómo han vivido, de la muerte, del amor, de cómo afrontan la vida. Y con todo eso hacer un documental y escribir un libro. No tiro la toalla y a medida que voy cumpliendo años creo que cada vez tiene más sentido ese tipo de periodismo”, reconoce.
¿Cómo surgió su interés por el periodismo?
Fue algo muy vocacional, desde pequeñita he tenido claro que quería ser periodista. De hecho, jugaba a serlo y me ponía a decir la lección mirando a un punto fijo en la pared, pensando que era el objetivo de una cámara. También hacía mis propios programas de radio y ponía música. Era algo que me apasionaba. Siempre he sido una persona que se ha preguntado mucho por el sentido de las cosas y me parecía que el periodismo te podía ayudar a entender muchas cosas de la vida que no entendías.
¿En su trayectoria cuál es la noticia que más le ha gustado contar?
Han sido 26 años en EITB y otros cinco en la televisión local de Navarra, he vivido muchísimas cosas. Si tuviera que escoger un tema sería el fin de ETA. Anunciarlo fue algo muy importante. Pero ahora mismo lo que disfruto es poder hacer los informativos desde el lugar en el que se producen las noticias, ir a Ucrania, a Israel, a Estados Unidos. Los informativos desde el lugar de los hechos se cuentan de una manera completamente distinta.
África Baeta visita algunos de los escenarios claves de la guerra de Ucrania EITB
¿De qué manera puede enriquecer a la información hacer los informativos desde el lugar de los hechos?
Cuando llevas tantos años presentando unos informativos tienes que ser consciente de que la profesión realmente tiene que ser vocacional, porque si no corres el peligro de quedarte en una zona de confort y cuando te quedas en una zona de confort dejas de sentir. Para mí ese es el gran enemigo del periodismo. Cuando viajas al lugar de los hechos, hablas con la gente, eres testigo de lo que está sucediendo, comunicas desde tu corazón, intentando ser objetiva en la medida de lo que se pueda porque yo creo que ante las desgracias ajenas, la objetividad y la distancia no tienen espacio. Desde allí lo cuentas de otra manera porque lo has vivido en primera persona. Lo comunicas desde tu sentir más profundo, no tiene nada que ver con que te llegue una información de un corresponsal, que también está muy bien, pero lo estás viviendo tú. Estás viendo en primera persona lo que está pasando, y lo cuentas desde otro lugar muy distinto.
Mi deber como periodista es poner un altavoz para que todo el mundo escuche lo que está pasando
¿Qué es lo más complicado de informar desde el territorio en el que ocurren las noticias?
En la universidad nos piden objetividad en el periodismo, pero cuando hablamos de guerras, de crisis humanitarias o violaciones de derechos humanos, ante la injusticia, desigualdad, las violaciones de niños o de mujeres, no te puedes mantener neutral. Sentirlo es un plus para comunicarlo. Es nuestro deber para que la gente no mire hacia otro lado. Hay sucesos de los cuales no somos conscientes y que están pasando en el mundo y a veces se quedan en una noticia de un minuto y medio y, después, miramos para otro lado. Cuando viajas al Congo y ves violaciones, violencia extrema, niños que están sufriendo, a los que drogan y a los que obligan a violar a sus propias familiares, te das cuenta del peso y de la responsabilidad que tenemos los periodistas, sobre todo en este mundo consumista y capitalista. No podemos mirar hacia otro lado y no asumir esa responsabilidad, a mí es algo que me remueve, porque mi deber es poner un altavoz para que todo el mundo escuche lo que está pasando.
¿Le gustaría ser reportera o corresponsal en esos lugares?
Sería mi sueño. No sé si soy demasiado mayor, pero tengo un sueño que cumpliré algún día: quiero acabar mis días viajando por el mundo, viviendo en lugares distintos, conviviendo con la gente para que me hablen de los temas universales, de cómo han vivido, de la muerte, del amor, de cómo afrontan la vida. Y con todo eso hacer un documental y escribir un libro. No tiro la toalla y a medida que voy cumpliendo años creo que cada vez tiene más sentido ese tipo de periodismo.
¿Cuál es la importancia de la televisión pública para lograr ese tipo de periodismo?
Considero que en la televisión pública vasca tenemos un compromiso de verdad con lo que está sucediendo no solo en el mundo, sino también aquí. Y la forma de contarlo es cercana, con temas que nos atañen a todos. Es fundamental el papel de las televisiones públicas, pero también tienes una responsabilidad, la credibilidad que tienes la puedes perder en un segundo, tienes que tener mucho cuidado con lo que dices y ser responsable de lo que estás diciendo a cada instante.
¿Alguna vez le ha pasado que haya podido llegar a perder esa neutralidad a la hora de dar alguna noticia? ¿Alguien le ha llegado a achacar algo así?
Yo en esta vida siempre digo que nunca vas a gustar a todo el mundo. Hay personas que me achacan algunas cosas y otras todo lo contrario, es según su mundo o su opinión. Hay veces que me acusan de cosas que no he hecho o no he dicho y me duele, porque es injusto, pero tengo que dar un paso atrás y entenderlo como que cada uno ve las cosas según su mundo mental. Seguramente cometeremos errores y yo también los cometeré. Soy muy exigente y crítica conmigo misma y cuando ocurre intento solventarlos, pero también soy consciente de que no puedes agradar a todo el mundo siempre.
África Baeta y Xabier Usabiaga en Estados Unidos, en la cobertura especial de las elecciones presidenciales EITB
¿Cómo se lidia con la presión tras las cámaras?
Trabajamos a contrarreloj. Creo que la gente no es consciente de todo el trabajo previo que hay antes de salir en directo a hacer el Teleberri. Es algo que físicamente te pasa factura porque estás en tensión todo el rato. Desde que sabes cómo va a ser la escaleta empiezas a escribir el guion, pero las noticias van cambiando. Escribes una cosa y tienes que volverla a cambiar y luego llegas a plató y tienes que volverla a cambiar otra vez porque todo debe estar ajustado a la actualidad. No es un trabajo de reflexionar tranquilamente. Es algo que te pasa factura porque cuando llevas mucho tiempo y te vas de vacaciones te das cuenta de que sigues con la presión en el cuerpo. Genera mucho estrés.
¿Hay una presión estética en la televisión, sobre todo en el caso de las mujeres?
Si hablamos en términos generales, en el mundo de la televisión, te diría que sí. A las mujeres mayores se les tiende a retirar, mientras que los hombres que cumplen años son una muestra de sabiduría. Ves a hombres con cierta edad presentando informativos y piensas que rebosan sabiduría y eso es algo que no ocurre con las mujeres. Aunque es algo que por ejemplo en la televisión española están cambiando. En EITB tengo que reconocer que es algo que no me ha pasado, de momento. Con esta casa estoy muy contenta porque nunca he sentido esa presión de la imagen, otra cosa es la presión que yo me meto a mí misma, pero por parte de la casa no la he recibido.
El periodismo y la zona de confort están reñidos. Cuando haces tus horas y te vas a casa y ya ni sientes ni padeces. Conviertes tu profesión en algo mecánico y el periodismo se muere
¿Considera que a raíz de las redes sociales y de las nuevas formas de consumir información la televisión está en crisis?
Creo que vivimos un momento muy delicado. EITB está trabajando en hacer un producto transversal, para que en cada noticia haya crónica en la radio, vídeo para las redes sociales y otro vídeo para el informativo. Creo que ese es el futuro, que un mismo producto sirva para todos los medios dentro del mismo grupo de comunicación. No sé hasta qué punto la gente joven acude a un informativo de televisión para informarse o a un periódico, pero se tiene que luchar para demostrar que nosotros trabajamos en las informaciones a diferencia de lo que ocurre en redes sociales. En redes la gente se queda con un titular banal y se lo creen sin ir a la fuente ni confirmarlo y eso está acabando con la credibilidad. Se está perdiendo lo más importante que puede tener una persona, que es el criterio. Si no trabajas tu criterio vas a ser una persona muy manipulable. Para tener criterio tienes que irte al periódico, a la radio, la televisión y a partir de ahí sacar tus propias conclusiones, pero si te venden la noticia con un titular sensacionalista y te lo crees y con eso vas generando tu propia opinión, directamente estás siendo manipulado.
¿Qué consejo le daría a alguien que esté empezando en el mundo del periodismo?
Que sienta. Para mí el periodismo es sentir la vida. Que sienta mucha pasión. Cuando un periodista pierde la pasión, deja de ser periodista. Un periodista tiene que tener curiosidad por la vida, intentar entender las cosas que pasan, tener mucha empatía. A mí me gusta mucho el concepto de humanidad compartida, yo no soy ni más ni menos que tú, soy lo mismo y, desde ahí, intento contar lo que te pasa.
¿Qué es lo que mata la pasión del periodista?
Estar en la zona de confort. El periodismo y la zona de confort están reñidos. Cuando te has acostumbrado a ir a tu trabajo, tener tu horario, hacer tus horas e irte a casa y ya ni sientes ni padeces, sino que te conviertes en algo mecánico, conviertes tu profesión en algo mecánico y el periodismo se muere.
¿Y cómo conseguir ese periodismo vivo y mantener esa pasión y también lograr una conciliación ya sea familiar o de ocio?
Yo creo que el periodismo es una forma de vida, no puedes separarlo del resto de tu vida. Es un fuego que no puede apagar nadie. Yo lo siento en mis entrañas todo el día y no solo cuando leo el periódico o veo la televisión, también cuando tengo conversaciones sobre temas profundos de la vida o cuando opino. Es algo que no puedo separar y es una forma de vida que a veces tiene un alto coste, porque a medida que voy cumpliendo años noto que me canso mucho y que ese fuego también a veces me calcina.
elDiario.es/Euskadi
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