Elena Irureta, actriz: “La proporción de personajes para hombres es mucho mayor y nosotras cobramos menos. Queda camino por recorrer”
Elena Irureta (Zumaia, 1955) asegura que nunca ha esperado a que “suene el teléfono” para poder hacer su vida. En su lugar, cuando ha querido hacer un proyecto, ha sido ella misma la que se ha movido para que fuera una realidad. Puede que sea por eso que a sus 70 años sigue protagonizando películas y que lleve a sus espaldas una larga carrera tanto en el cine, como en series de televisión y teatro, “saltando de una a otra”, como ella misma confiesa.
Irureta ha vuelto a la pantalla tras el éxito de Patria, donde encarnaba a Bittori, la mujer de un empresario vasco amenazado y después asesinado por ETA. En esta ocasión, la actriz se pasa a la comedia para interpretar a Toñi, una abuela ochentera y “torbellino” que irrumpe con su caravana en un retiro rural de empresa en el que se encuentran su hija Daniela (Toni Acosta) y su nieta Alexia (Carla Pastor), lo que desencadena un divertido choque generacional entre las tres.
“No sé lo que la sociedad espera de una mujer mayor. Yo me siento libre y sigo haciendo la vida que me gusta sin plantearme qué es lo que se espera de mí”, asegura la actriz de Abuela tremenda, que reconoce que la incertidumbre sobre los futuros proyectos no es algo que le preocupe. “Siempre he vivido el día a día sin hacer muchos proyectos de futuro. Y sigo igual. Que sea lo que tenga que ser”.
¿Cómo fueron sus inicios como actriz? ¿Desde siempre supo que quería dedicarse a ese mundo?
Entré en la Escuela de Interpretación Antzerti en el año 1981. Cuando terminé los estudios me puse a trabajar junto a Aizpea Goenaga, creando nuestros propios montajes de teatro y programas para televisión. Siempre me gustó la interpretación, pero hasta que no entré en la escuela no pensé que me fuera a dedicar a esto.
A lo largo de décadas se ha dedicado al teatro, a la televisión y al cine. ¿Qué destacaría de cada uno? ¿Si tuviera que elegir, con cuál se quedaría?
No lo tengo muy claro. Hemos ido saltando de una cosa a otra: teatro, televisión, cine… Si tuviera que elegir, quizás me quedaría con la televisión por ser más ágil.
Me siento libre y sigo haciendo la vida que me gusta sin plantearme qué es lo que se espera de mí
¿Cuál es el proyecto que le gustaría, pero aún no ha tenido la oportunidad de hacer?
Ahora mismo hay un guion de cine que me ha gustado mucho, y ojalá llegue a buen puerto… No puedo decir mucho más.
¿Le resulta complicado rechazar proyectos cuando no le gustan o no les encuentra sentido? ¿Suele ocurrir a menudo?
No. Si algo no lo veo claro, no tengo problema en no hacerlo. No le doy vueltas al asunto.
En Abuela tremenda interpreta a una mujer que es un alma libre y un torbellino que se mete en líos. ¿A la sociedad aún le cuesta ver a una mujer mayor libre? ¿A partir de una edad qué se espera de las mujeres?
Yo no sé lo que la sociedad espera de una mujer mayor. Yo me siento libre y sigo haciendo la vida que me gusta sin plantearme qué es lo que se espera de mí.
¿Cómo ha evolucionado la situación de las mujeres en la industria del cine desde que comenzó? ¿Nota los avances en cuanto a igualdad de derechos?
Creo que al haber más producciones también se escribe más para mujeres, aunque la proporción de personajes para hombres es mucho mayor. También sé que cobramos menos que ellos. Vamos avanzando, pero todavía nos queda mucho camino por delante.
No me preocupa si el siguiente trabajo será el último o habrá más en un futuro
¿Qué supuso para usted interpretar a Bittori en Patria? ¿De qué manera ayudan a la memoria las historias sobre aquella época contadas a través del cine?
Bittori, como otros muchos personajes, forma parte de nuestra historia. Esta serie es un testimonio de una época que no debiéramos olvidar.
Lleva tiempo encadenando proyectos, pero ¿ha llegado a temer que su teléfono deje de sonar?
No, nunca he esperado a que suene el teléfono para poder hacer mi vida. Cuando he querido hacer algo concreto me he movido para poder convertirlo en realidad. Hay que ponerse “manos a la obra”. Además, he tenido la inmensa suerte de tener a mi lado a Mayte Ortega como amiga y representante. Tengo mucho que agradecer, tanto a ella como a sus ayudantes todo el apoyo que me ofrecen. La verdad es que me siento muy afortunada.
¿A sus 70 años ve cerca su final en el mundo de la actuación?
Siempre he vivido el día a día sin hacer muchos proyectos de futuro. Y sigo igual. Que sea lo que tenga que ser. No me preocupa si el siguiente trabajo será el último o habrá más en un futuro. Siempre he vivido en la incertidumbre y es así cómo me gusta vivir.
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