Segundo edificio histórico demolido en Donostia en poco más de una semana: La villa Gure Baitha desaparece pese a su protección
Los derribos de inmuebles históricos en Donostia continúan este verano. Tras el derribo hace una semana del pabellón del colegio Jesuitas, ahora le ha tocado el turno a la villa Gure Baitha, ubicada en Miraconcha y protegida por el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (PEPPUC), que ha sido demolida. La asociación Áncora ha denunciado el derribo y recuerda que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) confirmó en su día la protección de la edificación, por lo que pedirá que se depuren responsabilidades.
La villa Gure Baitha fue construida en 1913 por Manuel Domínguez Barros para Alfredo Saralegui, fundador del Instituto Social de la Marina. El inmueble contaba con tres plantas, incluida una bajocubierta, además de garaje y terraza. Entre sus elementos más destacados estaba su tejado de cerámica plana con faldones y su aparejo almohadillado de color gris, características que la diferencian de las construcciones de su entorno, donde predominan las galerías y los balcones de madera.
Desde 2018, la villa se encontraba envuelta en una serie de controversias administrativas relacionadas con su protección. Según explica Áncora, ese año la promotora BERME 2007 solicitó su derribo para construir un nuevo edificio con cuatro viviendas y garajes. La solicitud quedó aprobada por silencio administrativo, pero en 2021 se incorporó la villa al catálogo de protección del patrimonio, una protección que continúa vigente. Tras su inclusión en el PEPPUC, la promotora recurrió la catalogación ante los tribunales, pero el TSJPV rechazó el recurso.
Pese a ello, el derribo comenzó este pasado miércoles y se ha culminado. Áncora recalca que los redactores del catálogo consideran la villa Gure Baitha como “un modelo de lo que hoy en día se entiende por arquitectura pintoresca” y un “ejemplo” de las villas de mayor calidad arquitectónica del Paseo de la Fe. La asociación sostiene que la demolición vulnera el principio de inderogabilidad singular de los reglamentos, que impide que una resolución administrativa particular deje sin efecto una disposición de carácter general. Por ello, entiende que “no es posible destruir un bien que el ordenamiento jurídico salvaguarda” y que, antes de ejecutar el derribo, debería haberse producido su descatalogación.
Hace una semana, durante la Semana Grande, Áncora también denunció la demolición del pabellón del colegio Jesuitas. Aunque el inmueble no está protegido —el Ayuntamiento rechazó su solicitud de protección en 2021—, la asociación considera que su desaparición supone perder “el principal vestigio arquitectónico de la historia del colegio”. En el solar está prevista la construcción de una residencia de estudiantes para la Universidad de Deusto, un proyecto que, según Áncora, “hubiera podido implantarse sin necesidad de sacrificar este simbólico edificio”.