El sindicato Erne pide ampliar la plantilla de la Ertzaintza, derecho de huelga y pistolas Taser y “gas pimienta”

El sindicato Erne, el principal de la Ertzaintza pero también presente en las Policías locales, ha cerrado este miércoles en el BEC de Barakaldo su duodécimo congreso -“doceavo”, han dicho- con la reelección de Sergio Gómez de Segura como secretario general y Aitor Otxoa como responsable de Organización para un segundo mandato. Han contado con el apoyo del 100% de los compromisarios, según se ha indicado.

Entre sus reclamaciones, aprobadas igualmente con el 100% de los votos, han pedido que la “Policía Nacional vasca”, en referencia a la Ertzaintza, supere en plantilla incluso los 8.000 efectivos acordados en 2004 y que previsiblemente no se cumplirán hasta 2030 -“la delincuencia aprieta y vamos a neesitar músculo, mucho músculo”- y que pueda lograr el derecho a la huelga, así como que se incorporen a su dotación pistolas eléctricas (de tipo Taser) y “gas pimienta”. Para la Udaltzaingoa demandan que “en ningún municipio” se patrulle sin arma de fuego.

En una brevísima alocución, Gómez de Segura ha destacado que Erne es el sindicato policial más antiguo de España. “41 años de sindicato. Se dice pronto”, ha ironizado. Ha agradecido la confianza de “todos” los delegados para seguir al frente de la central durante cuatro años. Otxoa, de su lado, ha destacado la aprobación de la nueva ponencia, bajo el lema 'Aurrera'. Ha recordado que en unos días, el 26 de marzo, hay elecciones sindicales, y ha segurado que aspiran a volver a ganar. “Vamos con la conciencia tranquila de los deberes muy ben hechos”, ha confiado. Se presentarán también Esan, Sipe, Euspel, ELA y Ekos.

El viceconsejero Ricardo Ituarte y la directora de la Ertzantza, Victoria Landa, así como el responsable de Recursos Humanos, Javier Arrieta, han asistido al congreso. Estaban sentados en primera línea. Según Erne, la etapa de Josu Erkoreka e Iñigo Urkullu fue de “enfrentamiento agrio y absoluto”. En la nueva de Bingen Zupiria e Imanol Pradales ven un “cambio radical” y han acordado el nuevo convenio -“el que más dinero ha dejado a nuestros agentes, 170 millones”- y el “plan de empleo” que debería dotar al cuerpo de los 8.000 efectivos prometidos hace ya 22 años. Sin embargo, han avisado de que seguirán siendo críticos. “El Departamento de Seguridad no nos lo ha puesto nada fácil. Están aquí, pero lo tienen que escuchar”, ha dicho Otxoa.

En la sala del BEC también estaban presentes el expresidente de la Comisión de Control y del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan Luis Ibarra, el presidente del PNV en Bizkaia, Iñigo Ansola, la socialista Nélida Santos, el líder del PP, Javier de Andrés, y representantes de SUP, AUGC, el SPF navarro, el Satse de Osakidetza o UGT. En este caso, se ha indicado que su representante era Raúl Arza, ya desposeído de su condición de secretario general en Euskadi. Entre el público, también el histórico líder de la central, Roberto Seijo.

Durante el acto, se han proyectado vídeos -con música de Bronski Beat o Bruce Springsteen- en recuerdo del trabajo del “día a día” y en homenaje a los agentes asesinados por ETA. Y también se ha galardonado a agentes que hayan destacado en su actividad profesional, tanto autonómicos como locales. Han sido Hermelo Molero -jefe de la unidad contra el narcotráfico de Bilbao de la Ertzaintza-, José Rodríguez -agente de la Brigada Móvil que salvó a una pareja en el mar estando fuera de servicio en Cantabria- y los voluntarios que fueron a Valencia en las inundaciones causadas por la dana de 2024, representados por un agente local de Barakaldo.