La 'socialización del sufrimiento' o cómo ETA trató de evitar la movilización en su contra usando el miedo
La 'socialización del sufrimiento' fue una supuesta estrategia puesta en marcha por ETA a mediados de los noventa del siglo XX con el objetivo de “extender el miedo y la amenaza a amplios sectores de la población para conseguir la desmovilización de las organizaciones o personas que condenaban el terrorismo”. “Esta estrategia no solamente se basó en el asesinato (durante este periodo se asesinó a 98 personas) sino también en una fuerte presión y control social, en el fenómeno de la kale borroka y en un despliegue simbólico que reivindicaba para el mundo del nacionalismo vasco radical el espacio público”.
Así lo han explicado este miércoles el doctor en Historia Contemporánea por la EHU José Antonio Pérez Pérez y la licenciada en Historia Contemporánea y doctora en Ciencias Políticas, Sara Hidalgo García de Orellán en el Curso de Verano de la EHU 'ETA y la socialización del sufrimiento. Violencia terrorista multiforme. 1995-2011'.
“Tras la caída de la cúpula de ETA en Bidart (1992) y el paso de la 'Alternativa KAS' a la 'Alternativa Democrática', la organización pasa de una táctica de desgaste a una ampliación de sus objetivos terroristas. En ese momento dejó de atentarse únicamente contra las fuerzas de seguridad o altos cargos para dirigir la violencia, acoso e intimidación hacia concejales y políticos locales, especialmente del PP, PSOE y UPN, pero también del propio PNV en sus inicios con casos como el de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez o Fernando Buesa; hacia el poder judicial e intelectuales con asesinatos y ataques contra jueces y profesores o pensadores; hacia periodistas y medios de comunicación como directores, columnistas y sedes de periódicos (como el Diario Vasco o El Correo) para condicionar la información y evitar lo que ETA consideraba ”manipulación“, y por último, hacia la Ertzaintza, a través del acoso directo a agentes de la Policía”, ha explicado Pérez Pérez en su intervención.
Según han detallado los expertos, la “idea básica era hacer que el conjunto de la sociedad soportara las consecuencias del conflicto y no únicamente las personas directamente amenazadas por ETA”. Por ello, era necesario “extender la violencia y la intimidación a distintos sectores sociales, provocar miedo e inseguridad generalizados, de manera que la ciudadanía sintiera que nadie estaba al margen del conflicto, generar presión social y política para que el Estado modificara su política antiterrorista, desplazar los costes del conflicto hacia la población, de modo que el sufrimiento y las consecuencias de la violencia fueran compartidos socialmente y, en última instancia, buscaba debilitar la resistencia social frente a ETA y favorecer un clima en el que sus objetivos políticos parecieran tener mayor aceptación”, han indicado.
Entre las consecuencias de esa 'socialización del sufrimiento', han considerado que hubo un “ataque contra el pluralismo político, la extensión del terror, una ruptura y acoso en el espacio público, pero también por otra parte, la reactivación de la movilización social, la pérdida de apoyo del terrorismo de ETA y el fortalecimiento del Estado de Derecho”. “Miles de personas (llegando a casi 1.000 escoltados simultáneos en 2002) fueron obligadas a vivir con escolta privada o policial. Todo ello produjo un choque muy duro en la convivencia social que estuvo a punto de hacer descarrilar a la sociedad vasca hacia un enfrentamiento. Sin embargo, a largo plazo, provocó una reacción social en contra (especialmente a partir del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997), lo que llevó a la pérdida progresiva de apoyos a ETA y al fortalecimiento de los movimientos ciudadanos e instituciones democráticas”, ha concluido Pérez Pérez.
El Curso de Verano en colaboración con el Instituto Vasco de la Memoria (Gogora) cuenta con el objetivo de “conocer la historia del terrorismo de ETA”, así “los mecanismos desplegados para la consecución de sus objetivos” y saber “qué fue la socialización del sufrimiento y la violencia terrorista multiforme que puso en marcha, además de la violencia de persecución y el impacto que tuvo”. Para ello, este jueves analizarán todas estas cuestiones en una segunda sesión en la que el periodista Gorka Landaburu y la diputada del PSE-EE Rafaela Romero narrarán sus experiencias personales.
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