Jefes de servicio del Universitario de Cáceres: el plan del SES para Urgencias “trasladará el colapso a planta”
Médicos y médicas de Urgencias y responsables de jefaturas de servicio del Hospital Universitario de Cáceres han expresado su preocupación por la instrucción organizativa temporal aprobada por la Gerencia del Área de Salud, que regula la coordinación entre Urgencias y las distintas especialidades hospitalarias en situaciones de saturación. El documento, de obligado cumplimiento mientras permanezca vigente, establece que los y las pacientes puedan ser derivados a planta si, transcurridas dos horas desde la solicitud de valoración, no han sido atendidos por el especialista correspondiente. Los profesionales consideran que esta medida no resuelve el problema de fondo y puede trasladar el colapso desde Urgencias a las plantas del hospital.
El documento reconoce un contexto de presión creciente: incremento sostenido de la demanda, disminución del número de facultativos y residentes presentes en las guardias, mayor complejidad clínica de los pacientes y tiempos prolongados de permanencia en Urgencias pendientes de valoración o ingreso. Esta combinación, según la Gerencia, ha generado una sobrecarga asistencial que obliga a adoptar medidas temporales y extraordinarias. La instrucción establece que todos los pacientes serán clasificados mediante triaje y valorados inicialmente por un médico de Urgencias; solo después, y descartada una situación de riesgo vital, se solicitará la intervención de la especialidad correspondiente cuando concurran los criterios fijados en el documento.
Una parte de la plantilla médica de Urgencias y de las jefaturas de servicio no cuestionan la necesidad de coordinación, pero sí el mecanismo que permite derivar a planta a pacientes que aún no han sido valorados por el especialista. Subrayan que abandonar físicamente Urgencias no implica haber recibido la atención que motivó la consulta y que la medida puede generar un efecto dominó dentro del hospital: si los pacientes pasan a planta sin haber sido vistos, la presión asistencial se desplaza y puede provocar nuevos cuellos de botella en áreas ya tensionadas.
La preocupación se agrava por la disponibilidad limitada de facultativos. Aunque la plantilla orgánica de Urgencias está formada por 38 médicos, un informe técnico fechado el 19 de agosto sitúa la cobertura efectiva en torno a 32 profesionales debido a bajas, reducciones de jornada, exenciones de guardias y vacantes sin cubrir. El mismo documento advierte de que no existen médicos contratados específicamente para guardias, lo que reduce la capacidad de respuesta ante picos de actividad o incidencias imprevistas.
Desde varias jefaturas de servicio señalan que la instrucción reconoce explícitamente la excepcionalidad del momento: las medidas serán revisadas cada tres meses para evaluar su efectividad y decidir si deben modificarse, actualizarse o suspenderse. Sin embargo, consideran que la reorganización no aborda el problema estructural de disponibilidad de especialistas. Temen que la instrucción alivie solo de forma aparente la saturación en Urgencias y que, sin un refuerzo real de personal, el colapso se extienda al resto del hospital.
La inquietud central es que la medida pueda ofrecer una imagen de descongestión en Urgencias sin resolver la causa que la origina. En opinión de profesionales sanitarios, si no aumenta la capacidad efectiva de atención, el riesgo es que la saturación deje de concentrarse en Urgencias para trasladarse a las plantas, generando un problema más amplio y difícil de gestionar.
Echar balones fuera
Uno de los médicos consultados resume la preocupación con una frase que, según explica, circula ya entre varios profesionales: “Es echar la culpa a los especialistas de las plantas del problema”. Considera que el nuevo protocolo desplaza la responsabilidad hacia quienes están atendiendo otras áreas del hospital y que, además, puede provocar el colapso de esas mismas plantas. Pone un ejemplo que, afirma, es cotidiano: “Si a las dos horas de solicitar la valoración de un traumatólogo este no ha podido acudir porque está en una intervención urgente, el paciente pasa automáticamente a planta sin haber sido visto por el especialista. Para este facultativo, la medida no solo no resuelve la saturación de Urgencias, sino que añade presión asistencial a las plantas y genera un circuito en el que los pacientes pueden seguir sin recibir la atención especializada que necesitan”. Otro médico insiste: “Esta medida tiene dos problemas, una que puede colapsar una planta y el altísimo coste de la solución al ocupar sin decisión facultativa una cama. Así que no se puede echar balones fuera, la única solución es contratar más médicos para Urgencias”.