Las editoriales de Extremadura critican que la Junta destine 125.000 euros al Festival Escribidores mientras el sector local vive en la precariedad
La Plataforma de Editoriales de Extremadura ha expresado su preocupación por la decisión de la Junta de destinar 125.000 euros al patrocinio del V Festival Literario Escribidores, organizado por la Cátedra Vargas Llosa, y reclama al Gobierno autonómico una política cultural que reconozca y apoye de forma estable el trabajo del sector editorial de la comunidad.
El colectivo subraya que no cuestiona la celebración del festival ni la calidad de sus participantes, sino las prioridades de la política cultural autonómica y el lugar que ocupa en ella la edición extremeña. “Resulta difícil entender que se destinen 125.000 euros a un único acontecimiento literario mientras las editoriales extremeñas, que trabajan durante todo el año publicando autores, creando catálogo y contribuyendo al patrimonio bibliográfico de Extremadura, desarrollan su actividad en unas condiciones de enorme precariedad”, señala la plataforma.
El contrato de patrocinio, correspondiente a la edición que se celebrará en Cáceres del 23 al 26 de septiembre, ha sido adjudicado a Cultor Media 2024 S.L. Las editoriales insisten en que no reclaman un trato de privilegio ni pretenden convertir su actividad en una dependencia de las subvenciones. Lo que plantean es que la Junta reconozca que fortalecer el tejido editorial extremeño también es invertir en cultura, empleo, creación y patrimonio.
Por ello, reclaman un compromiso estable y suficiente con la edición regional, una política decidida de adquisición de libros publicados en Extremadura para las bibliotecas públicas y una mayor presencia de las editoriales en ferias, encuentros y actividades literarias financiadas con fondos públicos. También piden más visibilidad para autores, autoras, editoriales y librerías de la comunidad y participar de manera efectiva en el diseño de las políticas públicas relacionadas con el libro y la literatura.
La plataforma sostiene que la discusión no debe limitarse a cuánto dinero recibe Escribidores, sino a qué modelo de política cultural quiere Extremadura y qué lugar ocupa en él la industria editorial de la región.
El antecedente de la Bienal Vargas Llosa
El debate reaparece un año después de la polémica generada por la decisión de la Junta de financiar con 650.000 euros la celebración en Extremadura de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, un desembolso que provocó críticas en el sector cultural y llevó a más de 180 profesionales a respaldar una carta abierta impulsada por la poeta Ada Salas. Aquel conflicto se centró también en que las arcas autonómicas asumieran los 100.000 dólares del premio de novela.
La controversia se trasladó al ámbito político y enfrentó a la Junta y a la Diputación de Cáceres. El Ejecutivo defendió entonces la Bienal como un acontecimiento internacional capaz de proyectar Extremadura y vinculó su celebración a la candidatura de Cáceres a Capital Europea de la Cultura 2031. Finalmente, la Bienal se celebró en octubre de 2025 en Cáceres, Trujillo y Badajoz, en la que la Cátedra Vargas Llosa presentó como su primera edición en España.
Un año después, la discusión vuelve al mismo punto: la tensión entre la inversión pública en grandes citas literarias y el apoyo al sector cultural que trabaja de manera permanente en la región. La Plataforma de Editoriales quiere que el debate se sitúe ahí, en el modelo, y no en la cuantía asignada a un festival concreto.