Ciencia con rostro humano: el proyecto de una farmacéutica cacereña que conquista Europa desde un pueblo de 700 vecinos
En Santibáñez el Bajo, una pequeña localidad de la comarca de TrasierraâTierras de Granadilla, al norte de la provincia de Cáceres, el silencio de la Extremadura rural no es sinónimo de inmovilismo. Allí, entre poco más de 700 vecinas y vecinos, la farmacéutica Laura Sánchez Amador ha gestado una revolución asistencial que acaba de recibir un reconocimiento europeo en el congreso Infarma Madrid 2026.
Su proyecto, bautizado como ‘NutriAcción’, ha obtenido el primer premio a la Iniciativa de Éxito, demostrando que la innovación sanitaria no requiere grandes laboratorios en capitales cosmopolitas, sino una observación aguda y un compromiso inquebrantable con el paciente.
Desde la implantación del proyecto, “hemos ido evolucionando con él, incorporando también las innovaciones que iban surgiendo. Una de las más importantes fue la Guía práctica para los Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales (SPFA) en la Farmacia Comunitaria, que nos permitió protocolizar el servicio mediante indicadores bien definidos. También queríamos que los recursos necesarios para llevarlo a cabo fueran los habituales de la mayoría de las farmacias para facilitar su implantación. Todo ello hace que sea un modelo fácilmente replicable, sin suponer una carga excesiva en el trabajo diario”, detalla.
Combatir el abandono en el tratamiento oncológico
La base de ‘NutriAcción’ es tan sencilla como vital: evitar que el paciente tire la toalla. Sánchez Amador detectó que muchos usuarios no percibían los dietoterápicos —suplementos nutricionales prescritos médicamente para combatir la desnutrición en enfermedades graves como el cáncer— como una parte esencial de su curación.
“Muchos pacientes no ven estos suplementos como una parte crítica de su tratamiento, cuando en realidad son tan importantes como cualquier otro fármaco”, explica la farmacéutica.
En procesos como la quimioterapia, la pérdida de peso y la caquexia —ese debilitamiento extremo que resta eficacia a los fármacos— actúan como enemigos silenciosos. ‘NutriAcción’ protocoliza la intervención del farmacéutico para que, en cada dispensación, se realice un seguimiento activo, se resuelvan dudas y se refuerce la educación nutricional. El resultado es una mejora directa en la calidad de vida de quienes atraviesan el momento más difícil de su salud.
La farmacia rural como trinchera sanitaria
El éxito de este modelo radica en su capacidad de réplica sin necesidad de tecnología costosa ni grandes inversiones, pues se sustenta en el tiempo dedicado, la palabra y el rigor clínico del profesional. El protocolo se estructura en tres fases: una dispensación activa, en la que se garantiza que el paciente comprende por qué necesita el suplemento y cómo debe tomarlo; una evaluación, basada en la medición de peso, IMC y la aplicación de cuestionarios nutricionales para obtener una imagen precisa de su estado; y un seguimiento, que implica la coordinación con otras profesiones sanitarias, como la de medicina, para ajustar el tratamiento y asegurar su eficacia. Por esto, el proyecto también se integra en el proceso asistencial global del paciente. “El contacto entre profesionales en una localidad como la nuestra es clave y beneficia directamente al paciente”, afirma. Los resultados son claros: mejora de la adherencia, estabilización del estado nutricional, prevención de complicaciones y mayor control del tratamiento por parte del paciente.
Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cáceres, el premio se recibe con orgullo, pero también como una reivindicación del papel de la farmacia en los entornos rurales. En municipios pequeños, quien regenta la farmacia es, a menudo, el profesional sanitario más accesible. “Nuestra farmacia es muy pequeñita, pero esa cercanía nos permite innovar con sentido práctico”, señala Sánchez Amador.
De Extremadura al resto del continente
El jurado de Infarma ha valorado especialmente que ‘NutriAcción’ sitúa al paciente en el centro del sistema. El premio es un mensaje para toda la profesión: “Demuestra que la excelencia asistencial se puede liderar desde cualquier punto geográfico. No hace falta esperar grandes cambios ya que desde el día a día se pueden desarrollar proyectos con impacto real”.
Con este galardón, Santibáñez el Bajo coloca una chincheta en el mapa de la vanguardia farmacéutica europea, recordando que en la Extremadura vaciada lo que sobran son ganas y conocimiento para cuidar mejor de la vida.