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Cuarta sentencia favorable a Sandra Ortega por los impagos de Room Mate: la jueza entiende que su firma fue falsificada

Luís Pardo

23 de marzo de 2026 22:39 h

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Seis poderosas entidades bancarias se lanzaron sobre Sandra Ortega por considerar que había avalado los préstamos por valor de 140 millones de euros que Room Mate, la compañía hotelera de Kike Sarasola, les dejó sin pagar. La mujer más rica de España —con un patrimonio estimado de 10.000 millones— se defendió desde el primer momento argumentando que ella no había suscrito esos documentos y que su firma fue falsificada por el que había sido su hombre de confianza hasta 2020, José Leyte. Por cuarta vez, un tribunal le ha dado la razón. La magistrada del Juzgado de Instancia número 58 de Madrid ha rechazado el recurso presentado por Société Generale, que se suma así a los carpetazos recibidos por las demandas de EBN, Banca March y Abanca. Todavía quedan otras dos causas pendientes, las presentadas por Bankinter y Deutsche Bank.

Société Generale y su filial SocGen Financiaciones reclamaban a la hija del fundador de Inditex —“Amancio está preocupado, igual que estaría cualquier padre”, contaron a elDiario.es fuentes de su entorno al inicio de esta ofensiva— algo más de 20 millones de euros por el aval de dos créditos a Room Mate en 2018 y 2020, cuando Rosp Corunna, la sociedad de Ortega, poseía el 30% de la propiedad de la hotelera. La sentencia, a la que ha tenido acceso elDiario.es, avala que ella no rubricó esas cartas e incluye el informe del perito calígrafo que atribuye su autoría a la persona que, desde hacía más de dos décadas, había gestionado los negocios, primero de Rosalía Mera y, después, de su hija: “Todas las firmas habían sido realizadas por una misma mano, sin lugar a dudas la de don José Leyte Verdejo”, algo que, según el escrito de la jueza, éste nunca negó, aunque aseguró hacerlo siempre con el conocimiento de su jefa.

Este hecho supuso la ruptura de Ortega con Leyte, a quien denunció por falsedad documental en un juzgado de A Coruña tras el primer intento de la banca por recuperar sus préstamos. El tribunal herculino archivó la causa por “falta de indicios de criminalidad”, tras lo que las entidades financieras renovaron una batalla judicial que, hasta el momento, ha seguido dando la razón a la administradora única de Rosp Corunna. En conversación con elDiario.es, Leyte ha evitado valorar esta nueva sentencia, que desconoce, en un proceso en el que, según dice, sólo actuó como testigo.

Descartada la autenticidad de la firma, la jueza considera que Société Generale tampoco pudo acreditar “el conocimiento y consentimiento” de los avales por parte de Ortega, defendido en solitario por Leyte. La sentencia no ahorra reproches al banco. “El perjuicio causado tiene su origen en una actuación negligente e impropia de una entidad financiera, que tiene un deber de diligencia cualificado que excede del propio de un padre de familia”, dice textualmente. Una negligencia que no sólo se limita a no haber comprobado la autenticidad de la firma; también a no hacer lo mismo con la “valoración de solvencia crediticia” de Room Mate.

Según la magistrada, ni Société ni Socgen “acreditaron” ninguna actuación con la que comprobasen o verificasen la autenticidad de la firma. “No se solicitó la firma ante notario, ni de forma presencial por la Sra. Ortega ante apoderados de las entidades crediticias, ni se realizó comunicación alguna con Rosp Corunna salvo a través del director General, el Sr. Leyte”, pese a que conocían que sus poderes limitados le impedían avalar préstamos de ese calibre. Tampoco solicitaron una reunión ni una comunicación telefónica con la administradora única.

Frente a este comportamiento, la directora del centro de empresas de Caixabank en A Coruña, “entidad que trabaja habitualmente con Rosp desde hace 20 años”, reconoció que la forma habitual de llevar a cabo este tipo de operaciones es “mediante firma presencial de Dña. Sandra Ortega y una o dos personas apoderadas de Caixabank”. “También se hace ante Notario”, añadió antes de manifestar que la propietaria de Rosp Corunna “siempre firma personalmente” y que su entidad “no flexibiliza los controles pese a que los clientes sean habituales”.