David Reboredo sale de prisión con el segundo grado “flexible”

Cristian López

David Reboredo está de vuelta en casa. La alegría era palpable en su cara y en la de sus familiares. Meses de lucha, concentraciones y cientos de miles de apoyos en la red han conseguido lo que al principio parecía impensable. La noticia cogió a todos por sorpresa después del indulto a su segunda condena que se produjo el viernes pasado.

La prisión de A Lama ha concedido el segundo grado a David, que estaba a la espera de asignación de grado tras más de tres meses en prisión, pero con la claúsula de flexibilidad recogida en el artículo 100.2, según me confirma él mismo.

Una suerte de tercer grado “camuflado” por el que Reboredo pasará las noches en el Centro de Inserción Social (CIS) Carmen Avendaño de Vigo. Ocupará las mañanas en la asociacion Érguete y las tardes en el centro Imán-Cedro, donde ya trabajaba como agente de salud antes de ingresar en prisión. Alternará los fines de semana: uno en casa y otro en el CIS.

“Yo soy uno entre muchos que están en la cárcel por una papelina. Espero que mi causa les ayude. Ahora estoy un poco sobrepasado por la noticia, pero feliz de volver a casa. Quiero dar las gracias a todos por su apoyo. Seguimos na loita”, me cuenta.

La semi-libertad de David es casi el último paso pero no el definitivo. La familia y David avisan de que no pararán hasta que consigan el segundo indulto para la primera condena de dos años, rebajada por el Tribunal Supremo. El Gobierno está a la espera del informe del tribunal para pronunciarse sobre el indulto.