Vecinos y ecologistas denuncian vertidos de lodos de depuradora sin tratar en fincas del interior de Pontevedra
A las ocho y media de la mañana del pasado 18 de febrero, un camión cisterna con cabina de color verde transitaba por una pista próxima al Castro Marcelín, en Agolada, interior de la provincia de Pontevedra. No mucho antes, media hora según un testigo presencial, ese mismo camión salía de las inmediaciones de la estación depuradora de aguas residuales (Edar) de Bandeira, también en Pontevedra. Según la denuncia presentada por la agrupación Ecoloxistas Galiza Verde e Atlántica ante el Seprona, basada en los testimonios de vecinos, el vehículo cargo allí los lodos que vertería a 36 kilómetros en fincas de Agolada. “Presumiblemente sin tratamiento previo”, al contrario de lo que prescribe la normativa. La empresa de residuos aludida en la demanda, Agroamb -según la denuncia, el rótulo figuraba en la cabina del camión-, niega “descargar nada” en la zona y no tiene constancia de ninguna denuncia.
Agentes del Seprona y de Augas de Galicia de la Xunta no tardaron en personarse en el lugar, explica una portavoz de los ecologistas. Aun así, añade, al día siguiente hubo nuevas descargas en los mismos prados. Fueron además jornadas de lluvias intensas que sucedían a semanas de borrascas en Galicia, lo que convierte en todavía más dañinos los vertidos. “Las tierras estaban empapadas, saturadas de agua”, sostiene esa misma portavoz, “y depositar lodos en esas condiciones resulta aún más perjudicial”. Según el texto de la denuncia, que aporta además varias imágenes -alguna reproducida en esta información-, la aplicación de “cualquier fertilizante en estas condiciones maximiza la contaminación por nitratos y otros contaminantes, aérea y de acuíferos”.
Además de en los campos, el camión avistado por los vecinos de Agolada también vació su cisterna en una fosa sin cerrar, sin paredes recubiertas ni ningún tipo de impermeabilización. “Existe la obligación de que las estructuras de almacenamiento de purines sean estancas e impidan pérdidas y que estén cerradas con vallas por bioseguridad y prevención de accidentes”, dice la demanda. No es el caso, a juzgar por las fotografías aportadas.
El escrito registrado ante el Seprona por Ecoloxistas Galiza solicita que se compruebe “el tacógrafo del vehículo de la empresa Agroamb que estuvo cargando residuos en la planta de Frigoríficos Bandeira y del Edar de Bandeira para verificar si los kilómetros recorridos y el tiempo de circulación concuerdan con un trayecto directo desde los lugares de carga hasta los de descarga en las proximidades del Castro Marcelín. En el posible trayecto no existe planta de tratamiento de residuos”. Los ecologistas quieren que los agentes medioambientales de la Guardia Civil averigüen si el mencionado vehículo “pasó por una planta de tratamiento de residuos antes de hacer el vertido”.
Agroamb, cuya planta de gestión de residuos orgánicos está en Castro de Rei (Terra Cha, Lugo), a una hora y cuarenta minutos de distancia de Bandeira y a una hora y diez de Agolada, insiste en negar toda relación con lo sucedido. “En nuestras instalaciones tratamos los residuos sólidos o líquidos, que transformamos en fertilizantes, sólidos o líquidos”, señalan fuentes de la compañía, “a nosotros también nos perjudican las malas prácticas que puedan estar haciendo otros”.