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ENTREVISTA

Óscar Perelli, vicepresidente de Exceltur: “España puede asumir más turismo si se gestiona bien”

Desde 2002, Óscar Perelli del Amo dirige el área de estudios e investigaciones de Exceltur, la Alianza para la Excelencia Turística que engloba a las principales empresas de un sector que –tanto el presidente del Gobierno como su partido, el PSOE, lo han subrayado recientemente– representa el 13% del PIB de la economía española y da trabajo a más de tres millones de personas. Sin embargo, el turismo genera debate y, de la pandemia para acá, contestación social. De las multitudinarias marchas de Canarias (20 de abril de 2024) a la manifestación que llenó las calles de Palma (26 de julio de 2026), la calle empieza a pedir límites concretos. Con ese trasfondo analizamos el presente del turismo español con Perelli, un economista convencido de que el país puede absorber “más oferta” si se aplica “una gestión responsable en todos los ámbitos: urbanístico, social y ambiental”.

¿Es sostenible el crecimiento de turistas que experimenta España?

Nosotros pensamos que, mientras sea en contribución económica y valor añadido, el crecimiento es positivo. De hecho, este año hemos revisado al alza el crecimiento del PIB turístico. Es el indicador que mejor evoluciona. 2026 se preveía con una tendencia de normalización, porque los ritmos de crecimiento estaban bajando, pero derivados del conflicto [bélico de Irán] y de ese efecto de redirección ha hecho que revisemos al alza –a principios de febrero lo empezamos a ver– la tasa de crecimiento de la actividad turística hasta el 2,7%. Por encima [de la media] de la economía española. El turismo volverá a ser motor con [aportaciones al PIB de] 228.000 millones de euros.

¿Qué consecuencia tendría superar la barrera de los cien millones de turistas?

La introducción que he hecho es muy relevante porque en Exceltur tratamos de huir del debate de los cien millones de turistas. ¿Por qué? La afluencia no es sólo de extranjeros. Los españoles hacen más de 120 millones de viajes en España. Si el número de turistas internacionales aumenta, pero están menos tiempo, las cifras caen. Pero es verdad que en algunos momentos y en algunos destinos la afluencia haya llegado probablemente a su límite. Nosotros no rehuimos esa discusión. Pero la aspiración es que la actividad económica del turismo crezca para que genere más empleo y mejor remunerado.

En Exceltur tratamos de huir del debate de los cien millones de turistas. ¿Por qué? La afluencia no es sólo de extranjeros. Los españoles hacen más de 120 millones de viajes en España. Si el número de turistas internacionales aumenta pero están menos tiempo, las cifras caen

En el caso de las Illes Balears y, concretamente, en Mallorca, esa discusión está en la calle. De forma literal. En sus informes, Exceltur apuesta por gestionar mejor para absorber la demanda, pero en ese control ¿deben incluirse límites y restricciones? Algunos destinos están colapsados a muchos niveles: ambiental, demográfico, residencial…

Hemos querido dar un paso más con la iniciativa Turismo que suma porque empatizamos con esa necesidad social. Los efectos del turismo tienen que gestionarse. Aunque el turismo tiene incidencia en alguno de esos problemas, no es el responsable total. Lo que pretendemos es trasladar un compromiso –redactado en un manifiesto– para evitar la saturación y la gentrificación. Para que no se quede en palabras, incluye ejemplos sobre cómo afrontar los problemas. Por ejemplo, las transformaciones urbanas que giran en torno a hoteles que han rehabilitado espacios, como el eje de Canalejas en Madrid; Magaluf, en Mallorca; o la Platja d’en Bossa, en Ibiza. ¿Qué es lo crucial? Lo primero, eliminar la ilegalidad. No puede ser que en España haya 65.000 anuncios de alquileres turísticos ilegales cuando el primer problema del país es la vivienda.

En varias entrevistas se ha referido a la labor del Consell d’Eivissa contra el intrusismo –especialmente, contra los pisos turísticos en edificios– como un brote verde.

Ibiza es una isla muy demandada para vivir, trabajar y disfrutar. Por eso, es un paradigma. Creo que es positivo que el Consell esté poniendo todos los medios para erradicar ese problema y otros como los taxis pirata. Nosotros somos más partidarios de esas medidas de gestión que de las limitaciones, aunque si la solución final es una limitación… habrá que asumirla. Por ejemplo, el Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote. No puedes entrar y disfrutarlo por todos lados. Hay un cupo, está ordenado y tienes que visitarlo en un autobús. La afluencia puede desbordar los recursos.

La gestión urbanística es otro asunto muy importante. Tradicionalmente, el sector turístico ha estado regulado. Sabías dónde se podía construir un hotel, un restaurante o un local de ocio. ¿Qué ha pasado con la irrupción de las plataformas? Puedes convertir cualquier cosa en cualquier servicio turístico. Es un gran reto porque desborda. Canarias está haciendo un gran esfuerzo para separar las zonas residenciales de las turísticas. El colapso de las infraestructuras en el caso de Balears también se debe, como muestran los índices de presión humana, a un aumento de la población residente más que a un aumento de turistas. Hay que incentivar otras formas de movilidad –como el transporte público– y dimensionar las infraestructuras.

Tradicionalmente, el sector turístico ha estado regulado. Sabías dónde se podía construir un hotel, un restaurante o un local de ocio. ¿Qué ha pasado con la irrupción de las plataformas? Puedes convertir cualquier cosa en cualquier servicio turístico. Es un gran reto porque desborda

La ampliación de los aeropuertos de Palma y Eivissa, igual que ocurrió en Barcelona, ha provocado contestación social y, en el caso ibicenco, incluso política por parte de unas instituciones gobernadas por el PP. Al hilo de esta cuestión, quería preguntarle si la España turística puede asumir más plazas hoteleras.

Si hablamos de aeropuertos, una de las señales que estamos viendo en los últimos dos años es que nuestras infraestructuras de conectividad se están empezando a tensionar. Lo hemos visto también con los trenes. Para nosotros es crucial que se invierta en la excelencia –evitar colas, habilitar espacios para descanso y espera…–, lo cual no significa que tengamos que ampliarlas, depende de cada lugar.

Vamos entonces con las plazas hoteleras: ¿si se eliminara la oferta ilegal, faltarían hoteles en nuestro país?

La capacidad de oferta alojativa es muy distinta por destinos. Barcelona la tiene limitada desde 2017. San Sebastián, desde hace año y medio. En Balears hay un banco de camas turísticas y ahora trabajan los consells insulares para determinar cuántas plazas. Es verdad que se ha hecho después de asumir un crecimiento enorme fundamentado en la vivienda turística. ¡La oferta hotelera –ni la de los apartamentos tradicionales– no ha crecido! En Exceltur comprobamos cómo desde 2010 –cuando desembarcan estas plataformas– hasta 2018 –cuando viven su punto álgido– se había doblado la capacidad alojativa de las veintidós ciudades más turísticas de España. Y, además, muchas en el centro urbano. ¿Hay más capacidad? Sin duda. El tema es dónde y cómo.

¿Cómo ordenaría usted ese crecimiento hotelero? ¿Puede asumir España más hoteles de cuatro o cinco estrellas o deben los hoteleros volver sobre sus pasos y no olvidar a una clase media que, según no pocos economistas, está menguando de forma alarmante?

Uno de los grandes cambios que hemos visto tras la pandemia es que estamos priorizando el disfrute de experiencias. Una de ellas, los viajes. Antes que renovar la lavadora o el coche, queremos viajar. Eso es bueno para el turismo. El debate es qué productos queremos traer para atraerla. Debe ser la oferta de mayor valor. ¿Cuál es? No me refiero sólo a alojamiento. Ahora se está viendo la importancia del ocio en la elección de un destino. Vienes a España a ver un concierto de Bad Bunny, por ponerte un ejemplo cercano. Madrid es una referencia en musicales, Barcelona, en cultura muy vinculada a los grandes artistas que vivieron allí. La clave está en que lo que ofrezcamos, sobre todo si sube el valor y es de mayor precio, esté bien retribuido para que todo el mundo se beneficie. Aunque es verdad que como consumidores haya cosas que no nos podamos permitir. Eso no significa elitismo ni que todo tenga que ser para ricos, pero la aspiración legítima de este sector es que vaya transitando hacia la generación de un mayor valor para aportar las soluciones que la sociedad nos reclama.

La clave está en que lo que ofrezcamos, sobre todo si sube el valor y es de mayor precio, esté bien retribuido para que todo el mundo se beneficie. Aunque es verdad que como consumidores haya cosas que no nos podamos permitir. Eso no significa elitismo ni que todo tenga que ser para ricos

Dormir en un hotel es más caro que nunca y las principales cadenas cierran los ejercicios con grandes beneficios, pero en algunos destinos no es fácil completar plantillas. Y el motivo es que los sueldos no compensan el coste de la vida en un lugar pensado para el turismo.

La atracción de talento es el principal reto del turismo, pero no es ajeno a otros sectores. Vivimos en una pirámide de población que se está invirtiendo y, lógicamente, uno de nuestros retos es mejorar nuestra propuesta como empleador. El esfuerzo empresarial ha sido importante. La tasa de temporalidad en el 19 –antes de la reforma del 22– estaba por encima del 30%, diez puntos encima de la media española, y ahora está en el 7,4%, por debajo de la media española. Se ha asimilado que hay que mejorar las condiciones: en nuestra web aparecen ejemplos de empresas que han eliminado turnos partidos o asumido subidas salariales por encima del convenio colectivo y del nivel de vida para fidelizar a los trabajadores. Algunos socios de Exceltur también proveen de vivienda a sus trabajadores. Los datos de la Seguridad Social de junio explican que tenemos a 70.000 personas más trabajando en el sector. Y a nadie le obligan trabajar en el turismo.

La atracción de talento es el principal reto del turismo, pero no es ajeno a otros sectores. Vivimos en una pirámide de población que se está invirtiendo y, lógicamente, uno de nuestros retos es mejorar nuestra propuesta como empleador

Las estadísticas también reflejan cómo el PIB per cápita se ha desplomado donde impera el monocultivo turístico. Como las Illes Balears. Los datos macroeconómicos son muchísimo mejores que los que se registraban en el 2000. Los microeconómicos, muchísimo peores. El territorio es más rico; sus habitantes, más pobres. Para medir la calidad de un destino, ¿qué dato pesa más en los informes que elabora Exceltur?

Para afrontar estos retos debemos tener más información enriquecida. Y continua. Fíjate qué paradoja: en Baleares, donde se centra ese debate, el dato de la actividad económica que genera el turismo no está actualizado, el último dato creo que es de antes de la pandemia. Para llegar a consensos sobre los que tomar decisiones hay que tener información, bien elaborada y rigurosa. Por ejemplo, para establecer niveles máximos de turismo y población. Sobre todo, en el caso de un territorio limitado como una isla. Lamentablemente, no hemos llegado hasta ese punto. Sistematizar la escucha social es clave: el Ayuntamiento de Barcelona lo hace a través de las encuestas de percepción social, donde se incorporaron preguntas sobre el turismo. El Gobierno de España lo hizo hace dos años –y esperamos que lo repita– y la percepción de la sociedad española –en un 80%– es positiva.

Volvamos al inicio de la entrevista para terminarla: ¿confirman los datos que España es un destino refugio gracias a la inseguridad que provoca el intento de invasión de Estados Unidos a Irán en el Golfo Pérsico, parada casi obligatoria cuando se viaja al Sudeste asiático?

Las cifras reflejan que, efectivamente, el atractivo de España, y de todos los productos que hemos hablado, y la imagen que ofrecemos de seguridad ha generado un efecto mayor que la inflación y la subida de precios en los combustibles provocados por el bloqueo de Ormuz. No es agradable recibir estos beneficios porque no es lo más adecuado beneficiarse de desastres ajenos. Nosotros ya lo anticipábamos porque no es la primera vez que sucede, pero lo tomamos con cautela. Seguimos con atención los precios del carburante. Los viajes en avión tienen coberturas [de tarifas de fuel] hasta final de año. Pero todo cambiaría si no se llega a un acuerdo de paz en el corto plazo: es lo que deseamos.