Un detenido por violencia machista denuncia una paliza policial en Palma: “Solo pude cubrirme para protegerme”
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Un hombre ha acusado a dos policías nacionales de propinarle una paliza cuando estaban deteniéndolo por un supuesto episodio de violencia machista, durante el cual él también habría agredido a los funcionarios policiales.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma ha juzgado este lunes a los dos agentes por un delito de lesiones así como al propio arrestado, acusado de lesiones, daños y atentado contra la autoridad. El Ministerio Público solicita once meses de prisión para cada uno de los efectivos policiales y para el hombre, tres años y dos meses.
Los hechos se remontan a la noche del 14 de marzo de 2021, cuando varias patrullas acudieron a una calle de Palma tras la llamada de una mujer que alertaba de un posible caso de violencia de género. Según la versión del procesado, aquella noche había discutido con su pareja, pero niega haberla agredido o amenazado.
Tras la discusión, cada uno se marchó por su lado. Él asegura que desconocía que ella hubiera llamado al 112. Poco después, se cruzó con un grupo de agentes. “Pensé que era una redada o que me iban a multar por no llevar mascarilla”, ha declarado ante el tribunal. Según su relato, uno de los policías, “muy alterado”, le espetó: “Te voy a enseñar a respetar a las mujeres”, antes de comenzar a golpearle con la porra.
El acusado sostiene que en ningún momento le explicaron que iba a ser detenido. “Solo pude cubrirme para protegerme de los porrazos. Les dije que me dejaba detener, pero que dejaran de pegarme”, asegura. Una vez reducido y dentro del vehículo policial, el hombre ha reconocido que reaccionó con violencia y causó daños en la luna y la puerta trasera -valorados en más de 200 euros- porque temía que los agentes agredieran también a su familia, que se había acercado al lugar. Sin embargo, niega haber golpeado a los policías. “Lo último que se me ocurre es dar un manotazo a un agente”.
Según su testimonio, los golpes le provocaron lesiones en la mandíbula que le impidieron comer con normalidad durante tres meses.
“Fuerza mínima e indispensable”
Por su parte, los dos agentes procesados han ofrecido una versión radicalmente distinta. El primero de ellos ha defendido que la actuación se ajustó a la “fuerza mínima e indispensable” y que los golpes se dirigieron exclusivamente a las piernas “para desequilibrarlo y poder reducirlo” ante su actitud “chulesca y prepotente”.
El policía ha manifestado que jamás golpeó al detenido en la cabeza por “la peligrosidad que supone”, y que, como mucho, pudo impactar en la zona lumbar. “Nunca tuve intención de lesionar. En toda mi carrera he utilizado la defensa reglamentaria en contadas ocasiones. No es agradable pegar a nadie”, ha señalado.
Según su relato, el detenido se acercó “muy envalentonado” mientras él hablaba con la mujer que había alertado del supuesto episodio de violencia machista. “Le puse el brazo en el pecho para que guardara la distancia de seguridad y, sin mediar palabra, me golpeó en el brazo y de un manotazo en la cara me arrancó las gafas”, ha explicado.
El segundo agente, que entonces se encontraba en prácticas, ha respaldado esta versión, asegurando que sacaron las defensas tras la agresión al compañero. Ambos insisten en que los golpes se dirigieron a piernas y glúteos para poder inmovilizarlo.
La Fiscalía, sin embargo, sostiene que los policías sí golpearon al detenido en el tronco superior y en la cabeza y que esos impactos no eran “estrictamente necesarios”. Según el escrito de acusación, le causaron diversos traumatismos.
El tribunal deberá dirimir ahora qué ocurrió realmente aquella noche: si se trató de una reducción proporcional ante una agresión o de un uso excesivo de la fuerza durante una detención por violencia machista.