Alexandria Ocasio-Cortez y Marco Rubio generan una polémica sobre el origen de los vaqueros... y los dos tienen razón
Aunque no había sido la parte más relevante de su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada el pasado fin de semana en la ciudad alemana, la mención del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, al origen español de algunas de las “tradiciones” estadounidenses ha acabado convirtiéndose en motivo de polémica tras unas palabras de la congresista demócrata por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez.
Rubio, quien usó su tribuna para intentar acercar posturas con los países del otro lado del océano Atlántico apelando a la “cultura occidental” y al origen eminentemente europeo de muchas de las tradiciones y cimientos de la cultura estadounidense, se refirió a algunos de los legados europeos que permanecen en Estados Unidos. Entre ellos, mencionó que “nuestros caballos, nuestros ranchos, nuestros rodeos” y, en definitiva, “todo el romanticismo del arquetipo del vaquero” que se convirtió en sinónimo del lejano oeste estadounidense nació “en España”.
Ese mismo domingo, la congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, que pronunciaba una conferencia en la Universidad Técnica de Berlín, criticaba el discurso de Marco Rubio en la conferencia de Múnich. A una pregunta sobre cómo habían recibido en Múnich su discurso, Ocasio-Cortez reconoció que ella “estaba en el panel populista” y señaló que hubo “dinámicas divergentes” en la conferencia de seguridad.
La congresista aseguró que ahora se está viendo el ascenso de la derecha “incluso en lugares como Múnich” y describió el discurso de Marco Rubio como “un apelo puro a la cultura occidental”. En ese contexto, apuntó sarcásticamente que su parte “favorita” fue “cuando dijo que los vaqueros americanos vinieron de España” y añadio que creía que “los mexicanos y los descendientes de africanos esclavizados querrían tener algo que decir sobre ello”.
Tras ello centró su discurso en la importancia de resaltar “cómo de finos” son los cimientos de la cultura occidental y defendió que la cultura “durante toda la historia de la civilización humana ha sido una cosa fluida y en evolución que es una respuesta a las condiciones en las que vivimos”. Frente a esta “guerra cultural” de la derecha, Ocasio-Cortez opuso la necesidad de ofrecer una respuesta política “material”, de clase y basada en el interés común. “Mucho de lo que hablamos cuando hablamos desde una perspectiva internacionalista y de clase también significa acabar con la hipocresía respecto del Sur global”, concluyó.
El fragmento mostrado en el vídeo en el que Ocasio-Cortez criticaba las palabras de Marco Rubio ha terminado siendo utilizado por numerosas cuentas de extrema derecha o 'antiwoke' para atacar o desprestigiar a la congresista, a la vez que otros usuarios en redes sociales han aprovechado para recordar que la gran mayoría de vaqueros americanos hasta después de la independencia del Estado de Texas de México eran de origen mexicano o afrodescendientes.
Es decir, ambos tienen razón. Por un lado, la cultura de la figura del vaquero, el encargado de cuidar la ganadería vacuna extensiva existente en España desde hace siglos, fue trasladada a los territorios norteamericanos del imperio español en el siglo XVI, en lo que vendría a conocerse como virreinato de la Nueva Castilla o de la Nueva España, y que ocupaba la mayor parte de los actuales Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Cuba o República Dominicana.
Una vez allí, los primeros vaqueros americanos fueron hombres indígenas que aprendieron de los colonizadores españoles cómo cuidar de los rebaños ganaderos a caballo. El historiador de la Universidad de Nebraska-Lincoln Pablo A. Rangel, en su tesis doctoral 'Nacionalidad racializada: Mexicanos, vaqueros y nacionalismo estadounidense en el Salvaje Oeste de Buffalo Bill', afirma que la historia de los vaqueros es “una historia olvidada de siglos de equitación” en el continente americano y que hunde sus raíces en el pasado colonial.
De hecho, algo que incluso menos personas conocen es que uno de cada cuatro vaqueros en Estados Unidos en los siglos XVIII y XIX eran afrodescendientes, de ahí el comentario de la congresista estadounidense sobre que “tal vez” tengan algo que decir.
Rangel, que describe el trabajo de los vaqueros de las colonias americanas de España como dedicado a domesticar caballos salvajes, elaborar cuerdas, crear sillas de montar o aprender a usar el “lazo” con habilidad, señala en la introducción de su tesis cómo el desarrollo del “excepcionalismo” estadounidense relegó cada vez más la figura del vaquero a principios del siglo XIX, después de la anexión estadounidense de los estados del suroeste, y especialmente tras los conflictos bélicos de las guerras entre España y Estados Unidos de 1898 y de la Revolución mexicana de 1910.
Estos fueron “factores cruciales en este proceso ya que ayudaron a caracterizar a los extranjeros de piel oscura, como el vaquero, como intelectual y culturalmente inferiores pero al mismo tiempo salvajes y peligrosos”. De hecho, el historiador señala este como el origen de la violencia irracional contra los mexicanos en el país que sigue existiendo en nuestros días: “Este sutil cambio en el imaginario de los otros racializados fue crucial después de que Hollywood tomase el relevo en la representación del 'cowboy' en los años 20. Los vaqueros prácticamente desaparecieron de la historia popular del Oeste y fueron reemplazados en las pantallas por el bandido mexicano: un arquetipo basado en la propaganda estadounidense sobre Pancho Villa”.
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