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Por qué Ibiza se moviliza contra la macroampliación del aeropuerto

Nicolás Ribas

18 de septiembre de 2026 22:07 h

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Eivissa protagonizará este domingo una manifestación en contra de la ampliación del aeropuerto, en una isla de 168.000 residentes que ya recibe más de nueve millones de turistas por vía aérea cada año. El proyecto prevé –según la documentación que AENA ha hecho pública– incrementar casi al doble las puertas de embarque, pasando de las actuales 17 a 32. Los sectores más críticos dentro de la oposición social mayoritaria a la ampliación temen que la reforma permita doblar la capacidad del aeropuerto, pasando de nueve a 18 millones de turistas anuales. AENA defiende que solo se trata de un proyecto de modernización. Sin embargo, estima que en 2031 la llegada de turistas por el aeródromo de es Codolar podría aumentar a los 9,7 millones, según un documento de AENA del febrero de 2026 consultado por elDiario.es.

“El impacto más grave será en el ámbito global por un posible incremento de pasajeros. Si hay más puertas esto puede significar más gente. Es decir, más masificación, más consumo de territorio, más viviendas turísticas ilegales, más consumo de agua, nuevas piscinas, se necesitará una cuarta desaladora… Todo es una cadena de despropósitos”, afirma Joan Carles Palerm, presidente del grupo ecologista GEN-GOB. AENA, que prefiere no hacer ninguna valoración sobre la manifestación convocada este domingo por la Asociación de Jóvenes de Eivissa, insiste en que el aeropuerto no va a recibir más pasajeros.

Asegura, además, que el objetivo de la remodelación es adaptarse a las “nuevas normativas europeas de seguridad”. Según el gestor aeroportuario, el motivo del aumento de las puertas de embarque es que, a medio plazo, no será posible mantener los controles fronterizos actuales. Según este argumento, esta circunstancia obliga a separar las puertas de embarque del espacio Schengen de las que se encuentran fuera de este. Además, será necesario disponer de un control centralizado de pasaportes.

El impacto más grave será en el ámbito global por un posible incremento de pasajeros. Si hay más puertas esto puede significar más gente. Es decir, más masificación, más consumo de territorio, más viviendas turísticas ilegales, más consumo de agua, nuevas piscinas, se necesitará una cuarta desaladora… Todo es una cadena de despropósitos

Sin embargo, tanto perfiles ecologistas como técnicos mantienen dudas sobre las intenciones de la empresa semipública –controlada en un 51% por la empresa pública Enaire, dependiente del Ministerio de Transportes, y en un 49% de capital privado–. “Es muy difícil de creer en el argumento de AENA de que [esta ampliación] no permitirá un crecimiento. Cada vez hay más vuelos comerciales. Cada vez hay más jets privados”, argumenta Palerm.

Los arquitectos, en contra

El Colegio Oficial de Arquitectos de las Illes Balears (COAIB), a través de su rama pitiusa, ha manifestado de forma rotunda que dicen “no a la ampliación del aeropuerto de Eivissa”. “Lo hacemos desde nuestra función estatutaria de velar por el territorio, el urbanismo y el medio ambiente, pero sobre todo porque somos quienes cada día trabajamos con los límites físicos de esta isla: el suelo que hay, el agua que hay, el paisaje que queda. Y estos límites ya están tensados”, añaden.

Los arquitectos consideran que, a pesar de que AENA diga que las obras responden a la normativa europea de seguridad y fronteras, y que no buscan aumentar el tráfico aéreo, los datos de su propio proyecto “dicen otra cosa”. El proyecto implica incrementar de 17 a 32 puertas de embarque, con ocho nuevas pasarelas. La inversión total varía según la fuente –entre 230 y 267 millones de euros–, pero en cualquiera de los dos casos “hablamos de una transformación estructural, no de un mantenimiento”.

El anuncio de las inversiones de AENA –alcanzarán los 1.000 millones de euros en Balears y 13.000 en el conjunto del Estado– se ha solapado con un problema medioambiental grave: el Seprona de la Guardia Civil investiga los vertidos sistemáticos de aguas fecales procedentes de la depuradora del aeropuerto hacia el Parc Natural de ses Salines. La Alianza por el Agua –entidad que aboga por la mejora de la política hídrica insular– denunció a AENA el 14 de agosto ante la Fiscalía por un presunto delito ambiental.

“Esperamos que la Fiscalía y el Seprona actúen en consecuencia, porque lo que AENA ha reconocido es que su depuradora no funciona bien. Por lo tanto, lo que se ha reconocido es que ha habido vertidos de aguas que no han sido depuradas correctamente a un torrente situado junto a un parque natural, y que esas aguas han ido hacia el mar y han contaminado la playa y el mar”, explica Rafa Tur, portavoz de la Asociación de Vecinos Rafal Trobat. Tur lamenta que el gestor aeroportuario “prioriza la economía por encima del medio ambiente” y exige a la administración “la corrección mediante medidas concretas”, así como la imposición de las correspondientes sanciones.

Por otro lado, argumenta que la capacidad de las actuales instalaciones ya están “sobrepasadas y saturadas”. “Tenemos que actualizar las infraestructuras que ya tenemos”, insiste. En la misma línea, Palerm, presidente del GEN-GOB, defiende que “hacen falta inversiones para ahorrar energía, así como para mejorar el funcionamiento de la depuradora”. Es un argumento similar al que sostiene el Colegio Oficial de Arquitectos, quienes lamentan que se tome una decisión así “sin una evaluación de impacto territorial ni un estudio de capacidad de carga” para un modelo de crecimiento “que Eivissa no puede sostener”.

De hecho, un proyecto como este debe someterse a la Ley 21/2013, de evaluación ambiental, como indica el artículo 7. El segundo punto explica que será objeto de la evaluación ambiental simplificada un proyecto que tenga una afección a espacios protegidos por la Red Natura 2000, como lo es el ámbito del Parque Natural de ses Salines. En este sentido, los arquitectos piden a las administraciones competentes fijar “límites claros basados en estudios técnicos de capacidad de carga, priorizando la optimización y el mantenimiento de las infraestructuras existentes antes que la saturación”.

Esto implica que el Plan Director y el DORA III (periodo 2027-2031) limiten cualquier actuación a la modernización y adecuación normativa, sin aumento de capacidad operativa; un estudio independiente de capacidad de carga territorial, ambiental y de infraestructuras –agua, energía, movilidad, vivienda, etc.– que condicione cualquier decisión sobre el aeropuerto, así como un diálogo real con las instituciones de Eivissa y Formentera antes de aprobar nada, no después.

El impacto sobre el parque natural

Los ecologistas del GEN-GOB ponen el foco también en el impacto que la ampliación tendría directamente sobre el entorno del Parc Natural de ses Salines. Según la organización ecologista, el proyecto ocuparía las Zonas Periféricas de Protección del espacio natural, que funcionan como una franja de contención frente a usos que puedan afectar al parque. “La previsión de AENA de realizar una gran ampliación del actual macroaeropuerto de Eivissa supondrá la invasión de las Zonas Periféricas de Protección del parque natural de ses Salines”, afirman. Una de estas zonas se encuentra al este de la terminal actual, donde está previsto construir el nuevo edificio para atender el flujo de pasajeros, mientras que la otra se sitúa al oeste, en el entorno del torrente que se pretende soterrar.

Según la organización ecologista GEN-GOB, el proyecto ocuparía las Zonas Periféricas de Protección de un espacio natural cercano al aeropuerto, que funcionan como una franja de contención frente a usos que puedan afectar a ese lugar protegido

El grupo ecologista advierte también del impacto sobre los estanques salineros y la avifauna. “El mayor número de vuelos aumenta los niveles de ruido, las emisiones contaminantes y las colisiones entre aviones y aves”, sostiene el GEN-GOB, que considera que estos efectos deberían llevar, en su opinión, a reducir el tráfico aéreo en Eivissa y no a ampliarlo. A ello se sumaría el incremento de la actividad asociada al aeropuerto. Más pasajeros implicarían también más coches, autobuses y servicios de tierra “a las puertas del parque natural”, con las consiguientes repercusiones sobre el espacio protegido.

Los ecologistas señalan, además, otros dos impactos ambientales que a su juicio quedarían agravados por la ampliación: el consumo de agua y la contaminación lumínica. La organización considera que el consumo actual del aeropuerto ya resulta “totalmente inasumible” en una isla con problemas de disponibilidad de agua y advierte de que una terminal de mayores dimensiones incrementaría todavía más esa demanda. También alerta de una mayor contaminación lumínica sobre los estanques próximos. “Aumentar de una manera tan brutal las dimensiones de la terminal comportará una auténtica explosión lumínica con impactos directos” sobre la avifauna. Para el GEN-GOB, estos impactos no se limitarían al entorno inmediato del aeropuerto, sino que acabarían agravando la congestión y la masificación en el conjunto de Eivissa.

El mayor número de vuelos aumenta los niveles de ruido, las emisiones contaminantes y las colisiones entre aviones y aves', sostienen desde el GOB

Los jóvenes lideran la protesta

La manifestación ha sido convocada por la Asociación de Jóvenes de Eivissa, colectivo de reciente fundación que se defiende como jóvenes “organizados para dar voz” a su generación y “defender el derecho a vivir dignamente en la isla”. “Tenemos derecho a un futuro en nuestra casa”, sostienen. La presidenta de la entidad, Marga Torres, explica que se oponen al proyecto de ampliación porque “aunque AENA justifique que no pretenden que crezca el número de visitantes, lo que dicen los planes es otra cosa”.

“No le vemos ningún sentido a justificar que aumenten las puertas de embarque por motivos de seguridad y, al mismo tiempo, ampliar la sala VIP o crear una sala para vuelos fuera de la zona Schengen”, argumenta. Torres sostiene que el aumento de las infraestructuras de acceso a la isla “acabará suponiendo un aumento de pasajeros”. En la misma línea, lamenta el anuncio de una nueva ruta que unirá Eivissa con Nueva York a partir de mayo de 2027. “Creo que la ampliación de la zona VIP, tanto lo relacionado con que venga más gente de fuera de la zona Schengen como el anuncio de los vuelos con Nueva York, sigue una tendencia: se quiere que venga más gente con una capacidad económica mucho mayor, apostar por un turismo de lujo y favorecer también la inversión”, asegura.

Creo que la ampliación de la zona VIP, tanto lo relacionado con que venga más gente de fuera de la zona Schengen como el anuncio de los vuelos con Nueva York, sigue una tendencia: se quiere que venga más gente con una capacidad económica mucho mayor, apostar por un turismo de lujo y favorecer también la inversión

Critica, además, la política que a su juicio lleva a cabo el Consell Insular, donde gobierna el PP con mayoría absoluta. El presidente Vicent Marí afirmó a este diario estar “en contra de esta ampliación desmedida” y añadió que esta remodelación iba “en contra de la política turística” que están aplicando desde el Consell. “Tenemos una apuesta clara por la sostenibilidad”, insistió Marí, que enarbola el discurso de la “contención” y la “moderación”. La consigna se resume en “no crecer en cantidad, sino en calidad”.

Pese a que moduló un poco su discurso tras una reunión con AENA, Marí ha vuelto a exigir tanto al gestor aeroportuario como al Gobierno que no acabe “imponiendo el rodillo con una macroampliación que rechaza la sociedad ibicenca”, en declaraciones a Radio SER Ibiza. Preguntado por la manifestación de este domingo, Marí considera justificada la movilización convocada por la Asociación Jóvenes de Eivissa. “Es lógico y normal cuando no hay información y se hacen planes que no están consensuados”, ha afirmado.

Sin embargo, Torres se mantiene crítica con la política turística del Consell Insular. “Desde el Consell se dice que se quiere limitar el crecimiento turístico, pero apostando por un turismo de lujo, y AENA parece que va en la misma línea”. En su opinión, el turismo de lujo “es el más insostenible porque es el que más recursos consume”, además de que debido a su mayor poder adquisitivo pueden contribuir a la gentrificación. “Esto acaba expulsando a los residentes”. Torres, que también es geógrafa y estudia los procesos de gentrificación urbanística, observa una correlación entre el turismo de lujo y el negocio inmobiliario.

Los manifestantes temen que la apuesta de las instituciones por el turismo de lujo acabe consumiendo más recursos y gentrificando todavía más la isla

Tur, de la Asociación de Vecinos Rafal Trobat, cree que hay que buscar una “calidad en el turismo” que sea compatible con la calidad de vida de los residentes. “Lo que no podemos permitir es que empeore nuestra calidad de vida”, advierte. Además, cree que AENA “es un negocio”. “Les da igual Eivissa, los ibicencos y la sostenibilidad. Quieren ampliar la zona VIP y de aparcamientos. Siempre es lo mismo: hacer más caja. AENA es una caja registradora, con independencia de los intereses de los ibicencos”, lamenta.

Para Palerm el proyecto de remodelación abre las puertas a que lleguen dos millones de turistas más hasta alcanzar los 11. “Tenemos que manifestarnos porque si seguimos con la tendencia actual nuestros hijos no podrán vivir en la isla”, defiende. “Mucha gente joven cree que no puede ni podrá vivir aquí. Es muy duro. Esto no se puede aceptar”. Es, precisamente, la necesidad de transformar las condiciones materiales de la juventud, así como la lucha por la preservación del territorio y los recursos naturales, lo que mueve a los convocantes.

“Estamos muy acostumbrados a que, desde las administraciones, desde la planificación turística y desde las decisiones políticas, se haga todo sin consultarnos”, afirma Torres. La presidenta de la Asociación de Jóvenes de Eivissa llama a la movilización de este domingo porque “es hora de plantar cara”. “No creo que sea una cuestión que genere confrontación y creo que es una buena manera de encontrarnos entre generaciones”, añade. “Porque también tenemos derecho a decidir y a que se nos tenga en cuenta a la hora de planificar lo que se hará en nuestro territorio”, concluye.

Tenemos que manifestarnos porque si seguimos con la tendencia actual nuestros hijos no podrán vivir en la isla. Mucha gente joven cree que no puede ni podrá vivir aquí. Es muy duro. Esto no se puede aceptar

Palma y Menorca también protestan

Los proyectos de ampliación –con el probable aumento de turistas– también sobrevuelan los aeropuertos de Palma y Menorca. El grupo ecologista GOB de Menorca y Mallorca advierte que se han registrado 37.000 y casi 250.000 operaciones aéreas en las islas en 2025, respectivamente. “Son cifras que preocupan especialmente porque se siguen sin tener en cuenta los impactos acumulativos sobre el territorio y sobre la población, que ve cómo se reduce progresivamente su calidad de vida”, sostienen los ecologistas. En este sentido, señalan, ampliar los servicios aeroportuarios significa dar alas a “un modelo de masificación turística que ya ha superado ampliamente los límites ambientales, territoriales y sociales de las islas”.

En Mallorca, donde se prevé una inversión de unos 600 millones de euros, el GOB afirma que la isla ha rozado este año los 34 millones de turistas y que las previsiones apuntan a superar los 35 millones en 2031. La organización reclama que estas inversiones se destinen a mejorar los servicios que necesita la población y no a incrementar la capacidad para seguir atrayendo visitantes. En Menorca, el GOB sitúa el debate en una isla que ya ha superado los cuatro millones de visitantes. Una cifra que, consideran, es “desmesurada para un territorio que es Reserva de Biosfera y cuyos valores naturales y territoriales deberían ser incompatibles con una política de incremento continuado de la presión turística”.

Los ecologistas consideran que el debate aeroportuario debe abordarse conjuntamente con otros problemas derivados de la presión turística: la congestión de las carreteras, el acceso a la vivienda, el consumo de agua y energía o la transformación del territorio. En este contexto, el GOB reclama detener los proyectos de ampliación de capacidad de los tres aeropuertos y establecer límites al número de vuelos y pasajeros que pueden asumir las islas.

Por estas razones, la Plataforma contra la Ampliación del Aeropuerto de Palma ha convocado una manifestación este domingo, que coincide con la ibicenca. La organización reclama limitar y reducir progresivamente el número de pasajeros; frenar la promoción turística y la apertura de nuevas rutas aéreas, así como eliminar los vuelos nocturnos –entre las once de la noche y las seis de la mañana– y prohibir los jets privados. Entre sus reivindicaciones figura asimismo eliminar las subvenciones a los carburantes de la aviación y equiparar su fiscalidad a la de otros combustibles. Por último, reclaman la cogestión de los aeropuertos por parte de las instituciones de las islas.