Las quejas de turistas y residentes acaban con cabras abatidas a tiros en Menorca: “Matarlas así es una salvajada”

Santiago Torrado

Menorca —
17 de mayo de 2026 06:02 h

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Última semana de agosto de 2025. La costa norte de Menorca es un tórrido páramo rocoso en medio de uno de los veranos más intensos que se recuerdan. La sequía y las altas temperaturas aumentan la presión humana sobre la isla que a su vez profundiza la escasez de agua potable en los acuíferos. Hay alerta naranja. Acaloradas y sedientas, un grupo de cabras silvestres abandona su hábitat para adentrarse en la jungla de cemento de las urbanizaciones de Arenal d'en Castell y Son Parc, en el municipio de Es Mercadal. El teléfono del Ayuntamiento no paró de sonar durante las siguientes semanas con denuncias y quejas de vecinos y turistas debido a que las cabras “invaden los jardines, se comen las plantas y ensucian los coches”. A partir de aquí se pondrá en marcha un mecanismo administrativo por el cual el Consistorio solicitará a la Conselleria de Medi Ambient i Pesca del Govern que tome cartas en el asunto, organismo que finalmente impulsará la solución que ha levantado ampollas entre la población local: matar a todas las cabras a tiros.

“La mañana del sábado nos encontramos con un cartel que decía que cerraban la etapa cuatro del Camí de Cavalls por tareas de gestión y mantenimiento. No decía nada de que estaban matando a tiros a la fauna silvestre. Nosotros como vecinos no queremos que anden sueltas por la zona porque pueden ser un peligro para el tráfico e incluso se colaban en jardines, pero matarlas así nos parece una salvajada”, explica Alicia A., una de las pocas residentes que habita todo el año en la urbanización de Arenal, típicamente poblada por turistas y residentes estacionales. “Imagínate que alguien decidiera omitir el cartel o, ¿qué pasaría si alguien está de excursión y no lo ve? Es una burrada y un peligro resolver las cosas a tiros”, concluye.

Nosotros como vecinos no queremos que anden sueltas por la zona porque pueden ser un peligro para el tráfico e incluso se colaban en jardines, pero matarlas así nos parece una salvajada

“Me parece un espanto que en una isla que es Reserva de Biosfera, que tiene especial cuidado de la fauna y flora como parte de su oferta cultural e incluso turística, se resuelva la sobrepoblación de animales a tiros. En el vecindario estamos consternados porque, además, han dejado los restos de los animales allí donde los mataron. El tramo de Arenal del Camí de Cavalls huele a muerto desde hace días, la postal es realmente impactante”, cuenta Lluvia, vecina de Son Parc.

Ella, tras enterarse de la batida, comenzó a juntar firmas entre los municipios de Menorca para exigir que se cambie el protocolo de control de fauna por otro no letal. “Hemos logrado mil firmas en 24 horas, las redes sociales nos han ayudado mucho y vamos a seguir luchando para que se busque una solución menos bárbara para estos pobres animales”, concluye.

Ninguna administración se hace responsable

Desde el Consistorio insisten en que se notificó debidamente a todo el vecindario de Son Parc y de Arenal de las “tareas de mantenimiento relacionadas con el control poblacional de cabras asilvestradas” durante los días 6 a 8 de mayo. Asimismo, en diálogo con elDiario.es, el alcalde de Es Mercadal, Joan Palliser Riudavets (PP), afirma que el gobierno municipal está exento de toda responsabilidad. “No es nuestra competencia. La responsabilidad en materia de gestión de fauna silvestre es del Govern, concretamente del Consorci per a la Recuperació de la Fauna de les Illes Balears (COFIB), a quienes remitimos nuestras peticiones y que finalmente procedieron”, explica.

Por su parte, desde la Direcció General de Medi Ambient han confirmado que la activación del “protocolo de control de fauna” se inició a raíz de un “requerimiento urgente y reiterado del Ayuntamiento, motivado por las quejas vecinales y por los daños que estos animales provocan en jardines, huertos y explotaciones agrícolas” y han insistido en que las cabras suponen un “riesgo para la seguridad vial al invadir carreteras y zonas urbanas”. Con todo, rechazaron explicar si existe un censo poblacional de cabras asilvestradas en Menorca, ni tampoco detallaron cuántos han sido los ejemplares abatidos tras la última matanza.

Por su parte, fuentes del COFIB han confirmado que “el propio Consistorio de Es Mercadal notificó a esta dependencia que no podía asumir la captura en vivo de los animales, motivo por el cual se ha optado por una batida de caza controlada como medida excepcional de gestión poblacional”. Asimismo insisten en que la actuación “cuenta con todas las autorizaciones pertinentes y se desarrolla únicamente en siete fincas autorizadas”. En ella participaron cuatro trabajadores del COFIB, junto con Agentes de Medio Ambiente, Policía Local, Guardia Civil y representantes del Ayuntamiento. Cabe recordar que, aunque desde el Govern señalan que se trata de un protocolo “excepcional”, varios vecinos de la zona han confirmado a elDiario.es que no es la primera vez que sucede.

Por su parte, desde el COFIB han explicado a elDiario.es que el abandono de cuerpos al raso que denuncian los vecinos responde a un criterio ambiental. “Los cadáveres de los ejemplares abatidos no serán removidos, excepto en aquellos casos en los que queden visibles o próximos a zonas transitadas. Esta decisión responde a criterios de una pauta de gestión ambiental y equilibrio ecológico, ya que contribuyen a la alimentación de aves carroñeras presentes en Menorca, como las milanas o los milanos”, concluyen.

Alternativas no letales

Aída Gascón es coordinadora estatal de la ONG Anima Naturalis, una de las entidades que, tras enterarse de las intenciones del COFIB en agosto del año pasado, se comunicó con el Govern tras ser alertada por una de las colaboradoras de la organización, residente en Es Mercadal, de la inminente matanza de cabras. “Sabemos que es una práctica habitual en Baleares y por eso nos comunicamos con el Govern, incluso realizamos una solicitud de información pública. Tuvimos que reclamar al organismo mediador de transparencia porque no respondieron. En todo momento nuestra intención era conocer los fundamentos que llevaron a la administración a decidir que matar a tiros a las cabras era la mejor alternativa”, explica Gascón.

La activista animalista insiste en que, según la Ley de Bienestar Animal, es obligatorio buscar alternativas no letales en cualquier protocolo de control poblacional. “Realmente no creo que hayan buscado alternativa alguna. Nosotros nos ofrecimos a buscar conjuntamente otras soluciones como traslados a santuarios o reservas protegidas, pero ni siquiera nos llamaron para preguntar cómo se podría hacer”, concluye Gascón.

No creo que hayan buscado alternativa alguna. Nosotros nos ofrecimos a buscar conjuntamente otras soluciones como traslados a santuarios o reservas protegidas, pero ni siquiera nos llamaron para preguntar cómo se podría hacer

Jaume H. trabaja en una empresa dedicada exclusivamente al control poblacional de animales silvestres. Según explica, su compañía mantiene vigentes varias decenas de contratos con administraciones de todo el estado, con el objetivo de evitar la vía letal como herramienta de control poblacional. “Yo estaba en Menorca cuando aparecieron las primeras quejas por las cabras. En su momento me ofrecí a las autoridades, por mi experiencia sé que se podría utilizar el método del 'capturadero', una jaula accionada por control remoto que permitiría capturar a los ejemplares y trasladarlos a otro sitio donde no molesten. Esto implica un gasto, una inversión, una logística que muchas veces las administraciones públicas no están dispuestas a hacer”, concluye.

Por último, cabe destacar que en 2025 la formación animalista PACMA pidió al Govern que se hicieran públicos los informes técnicos y ambientales que justificaron la ejecución de la población caprina. Fuentes de la organización han destacado que “la gestión de poblaciones animales debe abordarse desde criterios científicos, éticos y proporcionados”. “Esta decisión es improvisada y además poco eficaz”, señalan los animalistas, quienes, además, sostienen –al igual que la ONG Anima Naturalis– que existen alternativas menos agresivas, como la esterilización. Por su parte, ni la Conselleria de Medi Ambient ni el Consorcio para la Conservación de Fauna han respondido a este medio cuáles han sido los criterios técnicos tenidos en cuenta para realizar la batida, ni tampoco si existe un censo poblacional de cabras silvestres, ni cuántas fueron abatidas finalmente entre el 7 y el 9 de mayo.