Boris Johnson dimite obligado por su Gobierno y su partido

María Ramírez

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Boris Johnson ha anunciado este jueves su dimisión tras ser forzado a dejar el cargo por su Gobierno y por su propio partido. Tras un último intento desesperado de mantenerse en el poder, el primer ministro de Reino Unido se ha rendido ante la oleada de dimisiones y las peticiones en público de sus propios ministros, incluido el recién nombrado canciller. Johnson dice que se quedará hasta que su sustituto sea elegido por los tories, que están intentando acelerar el proceso para que deje el puesto lo antes posible.

Las fiestas en Downing Street: "vino por las paredes", "borracheras" y maniobras para huir de los periodistas

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“Es claramente la voluntad del Partido Conservador que ahora haya un nuevo líder y por lo tanto un nuevo primer ministro... En los últimos días he intentado persuadir a mis colegas de que sería excéntrico cambiar de Gobierno cuando estamos haciendo tanto... Siento no haber tenido éxito con esos argumentos”, dijo Johnson en una declaración delante de Downing Street. “Nadie en política es ni remotamente indispensable. Nuestro sistema brillante y darwinista producirá otro líder”.

Sus palabras duraron unos pocos minutos y habló rodeado del personal de su oficina y algún ministro fiel. Su mujer, Carrie Johnson, estaba en primera fila con su bebé de nueve meses. Johnson dijo estar “triste por estar dejando el mejor trabajo del mundo”. “Así es la vida”, añadió.

El primer ministro no aclaró cuándo dejará de ser primer ministro, aunque sugirió que dependerá de su partido ya que se quedará hasta que los tories elijan un nuevo líder y dijo que el proceso para sustituirlo “empezará ahora”. En cualquier caso, la carrera por el liderazgo de los conservadores empezará este mes y se nombrará un nuevo primer ministro antes de la convención del partido en octubre. El plan de los tories es seleccionar a los dos finalistas antes del 21 de julio, cuando empieza el receso veraniego del Parlamento, y nombrar un nuevo líder y primer ministro en septiembre, según Bloomberg.

Algunas voces en el partido insisten en que se acelere el proceso lo máximo posible e incluso que se nombre un primer ministro interino mientras votan al líder definitivo. John Major, el ex primer ministro conservador, dijo en una carta al diputado del partido encargado de las reglas internas que la idea de que Johnson se quede hasta tres meses en el cargo es “insensata y puede que insostenible”.

En su reunión con su nuevo gabinete, tras las dimisiones y los nombramientos, Johnson dijo que no aprobará “nuevas políticas” en las semanas que le quedan como primer ministro ni tomará decisiones más allá de las imprescindibles o ya previstas, según un comunicado. También especificó que no adoptará nuevas políticas sobre impuestos, uno de los motivos de debate en su Gobierno.

El líder tory estaba sumido en una nueva crisis política tras la cascada de renuncias en parte por el último escándalo que ha salpicado su mandato, la gestión de las acusaciones de acoso sexual contra el diputado conservador Chris Pincher. Más de 50 altos cargos de su Gobierno han presentado su dimisión desde el martes, entre ellos cuatro ministros, como protesta por el último caso, pero sobre todo por el empeño de Johnson de quedarse en el cargo en contra de la voluntad de gran parte de su partido, su Gobierno y, según las últimas encuestas, sus votantes. Poco antes del anuncio de su dimisión, Johnson hizo varios nombramientos para sustituir a los ministros salientes.

La última vez que los conservadores forzaron la salida del primer ministro de su partido, en el caso de Theresa May en 2019, el proceso tardó dos meses. May anunció su renuncia el 24 de mayo y Boris Johnson fue nombrado primer ministro el 24 de julio. Además de la presión conservadora, la oposición laborista ha amenazado con una moción contra Johnson en el Parlamento si no abandona ya el cargo.

Las últimas horas

Hasta ahora, Johnson había logrado mantenerse en el poder incluso a pesar de una votación hace un mes contra él de su partido para destituirlo, el procedimiento formal por el que caen los primeros ministros en Reino Unido en mitad de su mandato. Este miércoles, en la sesión semanal de preguntas ante el Parlamento británico, Johnson insistió en que no tenía intención de marcharse. “El trabajo de un primer ministro en tiempos difíciles, en circunstancias en las que se le ha dado un mandato colosal, es seguir adelante y eso es lo que voy a hacer”, dijo.

Casi 60 cargos de su Gobierno han dimitido entre el martes y el jueves, incluidos el ministro de Economía, Rishi Sunak, y el ministro de Sanidad, Sajid Javid, dos pesos pesados del Partido Conservador. Además de parte de su grupo parlamentario, el miércoles por la noche varios ministros le pidieron a Johnson que presentara su dimisión. Una delegación de media docena de ministros fue a Downing Street, la residencia oficial y sede del Gobierno, para pedírselo en persona.

En medio de la crisis, el desafiante Johnson despidió a Michael Gove, que era ministro de Cohesión Territorial, uno de los que le habían pedido que abandonara el cargo y un político muy cercano a él desde la campaña del Brexit. Unas horas después, poco antes de las siete de la mañana del jueves, dimitieron otros dos ministros, el de Gales y el de Irlanda del Norte. Nadhim Zahawi, recién nombrado ministro de Economía, pidió a Johnson en una carta publicada este jueves que se marchara: “Haz lo correcto y vete ahora”, escribió.

Acumulación de polémicas

Johnson llegó al poder en julio de 2019, cuando era ministro de Exteriores, después de que el partido forzara la caída de Theresa May, en medio de las negociaciones del Brexit, y ganó las elecciones generales en diciembre de ese año. Su mandato ha estado marcado por las turbulentas charlas para la salida oficial del Reino Unido de la UE -cuyos detalles ha intentado cuestionar en los últimos meses en un nuevo enfrentamiento con Bruselas- y por la pandemia del coronavirus, por el que él mismo fue hospitalizado en marzo de 2020. Su Gobierno ha quedado tocado por varios escándalos relacionados con la falta de transparencia de sobre qué sabía y qué no el primer ministro.

La última controversia que ha provocado la caída de Johnson se debe a su gestión de las denuncias por el comportamiento de Pincher, que dimitió como encargado de la disciplina de la formación conservadora tras la revelación de que había manoseado sin su consentimiento a dos hombres en un club privado de Londres (el diputado sólo dijo que había “bebido demasiado” y que se había “puesto en ridículo”).

El primer ministro reconoció, tras haberlo negado en principio, que sí sabía que Pincher había sido investigado en el pasado por comportamientos inapropiados en el entorno laboral. Johnson admitió que fue “un error” nombrar a Pincher para el cargo el pasado febrero y pidió “perdón”. “No hay lugar en este Gobierno para nadie que tengan un comportamiento depredador o abuse de su posición de poder”, dijo en una entrevista el martes poco antes de los anuncios de dimisión de sus ministros.

Este escándalo se une a los malos resultados de los conservadores en las dos últimas elecciones locales especiales y a las celebraciones en Downing Street que rompieron las estrictas reglas del confinamiento por la pandemia que estuvieron en vigor en Reino Unido la mayor parte de 2020 y 2021.

“Ya basta”, le dijo Javid a Johnson en la sesión de control del Parlamento el miércoles. “Mi conclusión es que el problema empieza en el líder, y creo que no va a cambiar. Y esto significa que ahora depende de nosotros, los que tenemos una responsabilidad, hacer ese cambio”.

El 6 de junio, Johnson superó la votación que convocó el Partido Conservador para cuestionar su liderazgo tras el informe independiente que documentaba la falta de cumplimiento de las reglas sanitarias para el control de la pandemia por parte de varios miembros del Gobierno, incluidas celebraciones en Downing Street en 2020 y 2021. Según las normas actuales del partido, no se puede someter a otro voto interno al primer ministro hasta dentro de un año, a no ser que se cambien las reglas, cosa que los conservadores han sugerido que pueden hacer la semana próxima, cuando nuevos diputados asuman el control del comité encargado.

Votación en Escocia

Uno de los últimos actos de Boris Johnson antes del estallido de la crisis ha sido la carta que envió a la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, en respuesta a la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Escocia para el 19 de octubre de 2023. “No puedo estar de acuerdo en que ahora sea el momento para volver a la cuestión”, escribió. El primer ministro de Reino Unido es quien tiene el poder de autorizarlo, como hizo David Cameron en 2014, cuando ganó el voto a favor de quedarse en la Unión.

Este debate corresponderá en todo caso a la persona que ocupe el cargo de premier de Reino Unido después de Johnson. Las próximas elecciones generales están previstas en principio para 2024. Un acuerdo entre conservadores y laboristas podría adelantar la fecha.

Boris Johnson ha anunciado este jueves su dimisión tras ser forzado a dejar el cargo por su Gobierno y por su propio partido. Tras un último intento desesperado de mantenerse en el poder, el primer ministro de Reino Unido se ha rendido ante la oleada de dimisiones y las peticiones en público de sus propios ministros, incluido el recién nombrado canciller. Johnson dice que se quedará hasta que su sustituto sea elegido por los tories, que están intentando acelerar el proceso para que deje el puesto lo antes posible.

Las fiestas en Downing Street: "vino por las paredes", "borracheras" y maniobras para huir de los periodistas

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“Es claramente la voluntad del Partido Conservador que ahora haya un nuevo líder y por lo tanto un nuevo primer ministro... En los últimos días he intentado persuadir a mis colegas de que sería excéntrico cambiar de Gobierno cuando estamos haciendo tanto... Siento no haber tenido éxito con esos argumentos”, dijo Johnson en una declaración delante de Downing Street. “Nadie en política es ni remotamente indispensable. Nuestro sistema brillante y darwinista producirá otro líder”.

Sus palabras duraron unos pocos minutos y habló rodeado del personal de su oficina y algún ministro fiel. Su mujer, Carrie Johnson, estaba en primera fila con su bebé de nueve meses. Johnson dijo estar “triste por estar dejando el mejor trabajo del mundo”. “Así es la vida”, añadió.

El primer ministro no aclaró cuándo dejará de ser primer ministro, aunque sugirió que dependerá de su partido ya que se quedará hasta que los tories elijan un nuevo líder y dijo que el proceso para sustituirlo “empezará ahora”. En cualquier caso, la carrera por el liderazgo de los conservadores empezará este mes y se nombrará un nuevo primer ministro antes de la convención del partido en octubre. El plan de los tories es seleccionar a los dos finalistas antes del 21 de julio, cuando empieza el receso veraniego del Parlamento, y nombrar un nuevo líder y primer ministro en septiembre, según Bloomberg.

Algunas voces en el partido insisten en que se acelere el proceso lo máximo posible e incluso que se nombre un primer ministro interino mientras votan al líder definitivo. John Major, el ex primer ministro conservador, dijo en una carta al diputado del partido encargado de las reglas internas que la idea de que Johnson se quede hasta tres meses en el cargo es “insensata y puede que insostenible”.

En su reunión con su nuevo gabinete, tras las dimisiones y los nombramientos, Johnson dijo que no aprobará “nuevas políticas” en las semanas que le quedan como primer ministro ni tomará decisiones más allá de las imprescindibles o ya previstas, según un comunicado. También especificó que no adoptará nuevas políticas sobre impuestos, uno de los motivos de debate en su Gobierno.

El líder tory estaba sumido en una nueva crisis política tras la cascada de renuncias en parte por el último escándalo que ha salpicado su mandato, la gestión de las acusaciones de acoso sexual contra el diputado conservador Chris Pincher. Más de 50 altos cargos de su Gobierno han presentado su dimisión desde el martes, entre ellos cuatro ministros, como protesta por el último caso, pero sobre todo por el empeño de Johnson de quedarse en el cargo en contra de la voluntad de gran parte de su partido, su Gobierno y, según las últimas encuestas, sus votantes. Poco antes del anuncio de su dimisión, Johnson hizo varios nombramientos para sustituir a los ministros salientes.

La última vez que los conservadores forzaron la salida del primer ministro de su partido, en el caso de Theresa May en 2019, el proceso tardó dos meses. May anunció su renuncia el 24 de mayo y Boris Johnson fue nombrado primer ministro el 24 de julio. Además de la presión conservadora, la oposición laborista ha amenazado con una moción contra Johnson en el Parlamento si no abandona ya el cargo.

Las últimas horas

Hasta ahora, Johnson había logrado mantenerse en el poder incluso a pesar de una votación hace un mes contra él de su partido para destituirlo, el procedimiento formal por el que caen los primeros ministros en Reino Unido en mitad de su mandato. Este miércoles, en la sesión semanal de preguntas ante el Parlamento británico, Johnson insistió en que no tenía intención de marcharse. “El trabajo de un primer ministro en tiempos difíciles, en circunstancias en las que se le ha dado un mandato colosal, es seguir adelante y eso es lo que voy a hacer”, dijo.

Casi 60 cargos de su Gobierno han dimitido entre el martes y el jueves, incluidos el ministro de Economía, Rishi Sunak, y el ministro de Sanidad, Sajid Javid, dos pesos pesados del Partido Conservador. Además de parte de su grupo parlamentario, el miércoles por la noche varios ministros le pidieron a Johnson que presentara su dimisión. Una delegación de media docena de ministros fue a Downing Street, la residencia oficial y sede del Gobierno, para pedírselo en persona.

En medio de la crisis, el desafiante Johnson despidió a Michael Gove, que era ministro de Cohesión Territorial, uno de los que le habían pedido que abandonara el cargo y un político muy cercano a él desde la campaña del Brexit. Unas horas después, poco antes de las siete de la mañana del jueves, dimitieron otros dos ministros, el de Gales y el de Irlanda del Norte. Nadhim Zahawi, recién nombrado ministro de Economía, pidió a Johnson en una carta publicada este jueves que se marchara: “Haz lo correcto y vete ahora”, escribió.

Acumulación de polémicas

Johnson llegó al poder en julio de 2019, cuando era ministro de Exteriores, después de que el partido forzara la caída de Theresa May, en medio de las negociaciones del Brexit, y ganó las elecciones generales en diciembre de ese año. Su mandato ha estado marcado por las turbulentas charlas para la salida oficial del Reino Unido de la UE -cuyos detalles ha intentado cuestionar en los últimos meses en un nuevo enfrentamiento con Bruselas- y por la pandemia del coronavirus, por el que él mismo fue hospitalizado en marzo de 2020. Su Gobierno ha quedado tocado por varios escándalos relacionados con la falta de transparencia de sobre qué sabía y qué no el primer ministro.

La última controversia que ha provocado la caída de Johnson se debe a su gestión de las denuncias por el comportamiento de Pincher, que dimitió como encargado de la disciplina de la formación conservadora tras la revelación de que había manoseado sin su consentimiento a dos hombres en un club privado de Londres (el diputado sólo dijo que había “bebido demasiado” y que se había “puesto en ridículo”).

El primer ministro reconoció, tras haberlo negado en principio, que sí sabía que Pincher había sido investigado en el pasado por comportamientos inapropiados en el entorno laboral. Johnson admitió que fue “un error” nombrar a Pincher para el cargo el pasado febrero y pidió “perdón”. “No hay lugar en este Gobierno para nadie que tengan un comportamiento depredador o abuse de su posición de poder”, dijo en una entrevista el martes poco antes de los anuncios de dimisión de sus ministros.

Este escándalo se une a los malos resultados de los conservadores en las dos últimas elecciones locales especiales y a las celebraciones en Downing Street que rompieron las estrictas reglas del confinamiento por la pandemia que estuvieron en vigor en Reino Unido la mayor parte de 2020 y 2021.

“Ya basta”, le dijo Javid a Johnson en la sesión de control del Parlamento el miércoles. “Mi conclusión es que el problema empieza en el líder, y creo que no va a cambiar. Y esto significa que ahora depende de nosotros, los que tenemos una responsabilidad, hacer ese cambio”.

El 6 de junio, Johnson superó la votación que convocó el Partido Conservador para cuestionar su liderazgo tras el informe independiente que documentaba la falta de cumplimiento de las reglas sanitarias para el control de la pandemia por parte de varios miembros del Gobierno, incluidas celebraciones en Downing Street en 2020 y 2021. Según las normas actuales del partido, no se puede someter a otro voto interno al primer ministro hasta dentro de un año, a no ser que se cambien las reglas, cosa que los conservadores han sugerido que pueden hacer la semana próxima, cuando nuevos diputados asuman el control del comité encargado.

Votación en Escocia

Uno de los últimos actos de Boris Johnson antes del estallido de la crisis ha sido la carta que envió a la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, en respuesta a la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Escocia para el 19 de octubre de 2023. “No puedo estar de acuerdo en que ahora sea el momento para volver a la cuestión”, escribió. El primer ministro de Reino Unido es quien tiene el poder de autorizarlo, como hizo David Cameron en 2014, cuando ganó el voto a favor de quedarse en la Unión.

Este debate corresponderá en todo caso a la persona que ocupe el cargo de premier de Reino Unido después de Johnson. Las próximas elecciones generales están previstas en principio para 2024. Un acuerdo entre conservadores y laboristas podría adelantar la fecha.

Boris Johnson ha anunciado este jueves su dimisión tras ser forzado a dejar el cargo por su Gobierno y por su propio partido. Tras un último intento desesperado de mantenerse en el poder, el primer ministro de Reino Unido se ha rendido ante la oleada de dimisiones y las peticiones en público de sus propios ministros, incluido el recién nombrado canciller. Johnson dice que se quedará hasta que su sustituto sea elegido por los tories, que están intentando acelerar el proceso para que deje el puesto lo antes posible.

Las fiestas en Downing Street: "vino por las paredes", "borracheras" y maniobras para huir de los periodistas

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“Es claramente la voluntad del Partido Conservador que ahora haya un nuevo líder y por lo tanto un nuevo primer ministro... En los últimos días he intentado persuadir a mis colegas de que sería excéntrico cambiar de Gobierno cuando estamos haciendo tanto... Siento no haber tenido éxito con esos argumentos”, dijo Johnson en una declaración delante de Downing Street. “Nadie en política es ni remotamente indispensable. Nuestro sistema brillante y darwinista producirá otro líder”.