EEUU abandona Islamabad sin llegar a un acuerdo con Irán: “Es nuestra oferta final. Veremos si los iraníes lo aceptan”

Juan Gabriel García

12 de abril de 2026 08:01 h

0

La maratoniana jornada de negociaciones en Islamabad ha concluido sin un acuerdo entre Irán y Estados Unidos. Pasadas las cinco de la madrugada del domingo en Pakistán, el vicepresidente JD Vance, que lideraba la delegación estadounidense, ha comparecido en el Hotel Serena para comunicar que regresaba a Washington. “Volvemos a Estados Unidos sin llegar a un acuerdo”, ha anunciado Vance, que ha puntulizado que se trata de “una mala noticia, peor para Irán que para EEUU”.

En una escueta comparecencia donde solo ha aceptado unas pocas preguntas, Vance ha insistido en que “hemos dejado muy claro cuáles son nuestras líneas rojas, en qué cosas estamos dispuestos a hacerles concesiones y en qué cosas no estamos dispuestos a hacer concesiones”. Según Vance, a pesar de haber “negociado de buena fe”, los iraníes “han decidido no aceptar nuestros términos”. 

 “Nos vamos de aquí con una propuesta muy simple, un método de entendimiento que es nuestra mejor oferta final. Veremos si los iraníes lo aceptan”, ha subrayado Vance ante los medios. Casi parafraseando las mismas palabras que ya se habían oído durante las negociaciones previas al ataque del 28 de febrero, el vicepresidente ha insistido en la cuestión nuclear como principal punto de discordia: “La cuestión es que necesitamos ver un compromiso afirmativo de que no buscarán herramientas que les permitan desarrollar rápidamente un arma nuclear”.

Más allá de su duración, las conversaciones mediadas por Pakistán han constituido un hecho histórico: ha sido la primera reunión cara a cara de alto nivel entre oficiales de Estados Unidos e Irán desde que la revolución islámica de 1979 enfrentó a los dos países durante casi medio siglo. 

El resultado de las conversaciones no resulta sorprendente, dado que los auspicios para que se llegaran a producir eran casi tan escasos como la esperanza de que el alto el fuego dure las dos semanas pactadas. Horas antes de que Vance compareciera para anunciar que no se había logrado ningún entendimiento, el presidente estadounidense Donald Trump aseguraba antes de irse a Miami que no le importaba si se llegaba a un acuerdo. “Hemos ganado pase lo que pase”, decía Trump a los pies del helicóptero. “Les hemos derrotado militarmente”, insistía.

El hermetismo de la parte estadounidense ha imperado a lo largo de las 20 horas de conversaciones, aunque los diplomáticos iraníes han ido filtrando a cuentagotas detalles de cómo avanzaban las discusiones. Las informaciones iniciales de los medios iraníes ya apuntaban a que ambas partes habían llegado a un punto muerto, en especial por lo que respecta al estrecho de Ormuz. 

A pesar de que Estados Unidos insiste en que su principal objetivo es el programa nuclear iraní, la urgencia real se sitúa en el bloqueo del estrecho. El cierre del paso marítimo por donde circula el 20% del petróleo global ha disparado el precio del crudo y ha sacudido la economía global. 

Fuentes de la delegación iraní habían señalado a Al Jazeera que las demandas de Estados Unidos sobre el estrecho eran demasiado “ambiciosas”. En su plan de 10 puntos, los ayatolás piden controlar Ormuz, mientras que en la propuesta estadounidense, Washington solo mencionaba la petición de reabrir el paso marítimo.

En un reflejo más del choque de intereses que se producía en la sala del Hotel Serena, el ejército estadounidense y las fuerzas iraníes enviaban mensajes cruzados sobre la situación de Ormuz. Después de que Trump hubiera asegurado en Truth Social que el ejército de Estados Unidos había empezado a “despejar el estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo”, el Comando Central del ejército estadounidense (CENTCOM) informaba que dos buques de guerra lo habían cruzado el sábado por la mañana por primera vez desde que empezó el conflicto. 

Pero la versión del CENTCOM fue rápidamente contestada por Irán. El portavoz del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya del ejército iraní emitió un comunicado en el que negaba rotundamente los hechos. “La afirmación del comandante del CENTCOM sobre la aproximación y entrada de buques estadounidenses en el estrecho de Ormuz es categóricamente rechazada”, decía el portavoz. Y puntualizaba que: “La iniciativa para el paso y movimiento de cualquier embarcación está en manos de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán”.

Mientras ambas partes negociaban sobre cómo poner fin al conflicto, Israel ha seguido poniendo en riesgo el alto el fuego con sus ataques al sur del Líbano, el último el mismo sábado. Tel-Aviv también se ha sumado a la tregua, y desde el miércoles no ha lanzado más ataques contra Irán, aunque sí que ha mantenido la contienda contra Hezbollah en el país árabe.

Lejos de calmar las tensiones, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu prometía en una publicación en X el sábado, que la campaña militar contra Irán “no ha terminado”. 

“Los golpeamos, y aún nos queda más por hacer”, afirmaba Netanyahu en el vídeo, donde también se colgaba la medalla por los “logros históricos” de los últimos 40 días de guerra. 

La posición de Israel vuelve a subrayar las divergencias de intereses con Estados Unidos que ya han aparecido a lo largo de las seis semanas de campaña en Oriente Medio. De hecho, el cese de las hostilidades contra el Líbano ha sido otro de los puntos de fricción entre ambas delegaciones. 

Según medios iraníes estatales, Teherán habría logrado obtener una especie de garantía por parte de Estados Unidos de que Israel va a reducir sus ataques contra el país árabe. Pero Vance no ha hecho ningún comentario al respecto y no ha habido ninguna confirmación por la parte estadounidense.