La extraordinaria historia del primer demócrata que puede ser gobernador de Alaska en tres décadas
La primera vez que entrevisté a Jonathan Kreiss-Tomkins, él tenía 14 años y ya llevaba un año trabajando para una campaña presidencial desde una isla de Alaska. Este martes, con 37 años, es el favorito para convertirse en el gobernador del estado. Si gana, será el primer demócrata en conseguirlo en casi tres décadas y la persona más joven en ocupar el puesto.
En nuestra primera conversación, a finales de 2003, no existía ni Facebook. Pero desde Sitka, una población de 8.000 habitantes en una isla salvaje del sureste de Alaska, con un ordenador de mesa, un módem y el acceso telefónico a Internet rudimentario de la época, el adolescente había construido la principal red de apoyo a Howard Dean, el demócrata progresista que aspiraba a ser candidato contra George W. Bush en las elecciones de 2004.
Aquel chico había empezado a interesarse por la política con 12 años durante una actividad escolar y se sabía hasta los nombres de los fiscales generales de cada estado. Se estudió los candidatos a las primarias y le gustó Dean, exgobernador de Vemont, por su oposición temprana a la invasión de Irak.
Kreiss-Tomkins, conocido por sus iniciales de JKT, se convirtió así en uno de los referentes de la primera campaña de recaudación y movilización en Internet. Al principio, mientras trabajaba como voluntario en remoto en la otra punta del país, nadie en la campaña sabía su edad, pero su eficacia lo hizo célebre. Uno de sus colegas en la sede central en Vermont recuerda que cuando él empezó a trabajar para Dean, cada vez que había un problema la respuesta solía ser “vamos a preguntar a JKT”.
Howard Dean perdió en aquellas primarias demócratas contra John Kerry, pero aquella ciberrevolución política sentó las bases para la primera campaña presidencial de Barack Obama cuatro años después.
Un estado diferente
Alaska, un estado de 700.000 habitantes cuyo tamaño es más de tres veces el de España, está desconectado geográficamente de Estados Unidos y presume de espíritu libertario e independiente, diferente del resto del país, al que sus habitantes llaman the lower 48, los 48 estados “de más abajo”.
Sus políticos suelen sorprender a sus propios partidos nacionales, pero Alaska ha votado por el candidato republicano en todas las elecciones presidenciales desde 1968. Aquí Donald Trump ganó por 13 puntos a Kamala Harris hace dos años. En los cargos estatales ha habido más variedad de afiliación y la legisltura local se gobierna en coalición. Pero si gana este martes, Kreiss-Tomkins será el primer gobernador demócrata elegido desde 1998.
Es el candidato que más donaciones individuales ha recibido en Alaska, la mayoría de menos de 100 dólares
Su juventud en los cargos y su curiosidad por la tecnología se han mantenido a lo largo del tiempo. En 2012 se presentó con 23 años a diputado de la Cámara de Representantes de Alaska y ganó por 32 votos contra un republicano veterano. Todavía diputado, en 2020, con un antiguo colega de la campaña de Dean, construyó uno de los primeros mapas de seguimiento de la evolución del COVID en Estados Unidos.
Ahora se presenta a gobernador contra tres republicanos. En el sistema electoral de Alaska, los cuatro candidatos más votados en las primarias abiertas pasan a las elecciones generales, donde los votantes pueden ordenar sus preferencias. Este agosto, Kreiss-Tomkins quedó el primero en las primarias a las que se presentaron 17 candidatos, entre republicanos, demócratas e independientes. La última encuesta del New York Times le da una ventaja de ocho puntos sobre su principal rival republicana, Bernardette Wilson, en el conteo final, que considera la primera y la segunda opción de los votantes.
El actual gobernador, el republicano Mike Dunleavy, ya no se puede volver a presentar por el límite de mandatos y es el político en este puesto más impopular del país.
La carrera
La campaña de Kreiss-Tomkins ha recaudado más de 4,7 millones de euros de febrero a octubre, es decir, más que sus tres rivales republicanos juntos.
Él recuerda que es el candidato que más donaciones individuales ha recibido en Alaska, la mayoría de menos de 100 dólares, pero también le han ayudado las aportaciones de decenas de miles de donantes que viven fuera del estado, en especial en California y Nueva York, como subrayan sus críticos. Entre las donaciones que han levantado suspicacias están las de empleados de Anthropic, el gigante de inteligencia artificial. Kreiss-Tomkins se defiende diciendo que es el único en la carrera que propone una moratoria para la construcción de centros de datos en Alaska mientras no haya una regulación completa sobre el desarrollo de la IA.
Lo que más repite en campaña es que su enfoque para resolver problemas es “el consenso” y que tendrá en su gobierno a personas de todo pelaje. “Desde luego, Alaska no ha sido inmune a la polarización que hemos visto en todo el país. Pero lo que hace diferente a Alaska es que somos un estado pequeño, y la gente tiende a conocerse. No tenemos el lujo de dejar que la política partidista nacional dicte cada decisión que tomamos”, me dice Kreiss-Tomkins este lunes, cuando la votación ya está en curso. “Todos nos preocupamos por lo mismo, el coste de la energía, el futuro de las escuelas y si nuestros hijos podrán hacerse una vida aquí”.
Alaska no ha sido inmune a la polarización que hemos visto en todo el país. Pero lo que hace diferente a Alaska es que somos un estado pequeño, y la gente tiende a conocerse. No tenemos el lujo de dejar que la política partidista nacional dicte cada decisión que tomamos
El candidato a vicegobernador que le acompaña está registrado como independiente y la campaña ha conseguido el apoyo de la senadora republicana de Alaska Lisa Murkowski, una de las pocas críticas de Trump en su partido. También ha respaldado a Kreiss-Tomkins el exgobernador republicano y padre de Lisa, Frank Murkowski, en un artículo junto al último gobernador demócrata y a otro independiente.
Alaska ha tenido representantes demócratas en el Congreso, pero son la excepción. Este año, el estado puede decidir la mayoría en el Senado. La candidata demócrata al Senado, Mary Peltola, tiene una ligera ventaja en las encuestas, pero está ahora en cuestión por la disputa sobre el supuesto apoyo de su campaña a un candidato que tiene un nombre casi idéntico al de su rival republicano, Dan Sullivan. El New York Times reveló las conexiones de activistas demócratas con una maniobra electoral que Peltola asegura desconocer. El Departamento de Justicia de Trump ha denunciado el caso en los tribunales para no certificar la elección si gana la demócrata. Una jueza rechazó la demanda este domingo, pero el Gobierno federal pretende recurrir y la disputa puede acabar en el Supremo... y en la oficina del gobernador. Si Kreiss-Tomkins gana, tomará posesión el 7 de diciembre.
“La carrera al Senado ha atraído desde luego mucha atención nacional, pero estamos haciendo nuestra propia campaña concentrada en los asuntos de Alaska”, dice Kreiss-Tomkins a elDiario.es al preguntarle sobre el impacto de la controversia. También añade: “He sido claro desde el principio en que creo que las elecciones deben ser justas, transparentes, y estar decididas por los votantes de Alaska”.
Las elecciones deben ser justas, transparentes, y estar decididas por los votantes de Alaska
Los últimos 23 años
Cada vez que he contactado con él a lo largo de los últimos 23 años, Kreiss-Tomkins siempre estaba haciendo algo sorprendente.
Después de la campaña de Dean, se fue a estudiar Ciencias Políticas a la Universidad de Yale. En aquellos años universitarios, se apasionó por la escalada. Una de sus obsesiones entonces era medir las dos cumbres del volcán activo más alto del mundo, Nevado Ojos del Salado, y determinar cuál era la más alta, la que estaba en Argentina o la de Chile (su conclusión es que es la argentina, por 32 centímetros).
Corría maratones, tocaba el bajo y el chelo en la Filarmónica de Yale, y todavía soñaba con trabajar en Centroamérica. En 2010, quedó segundo en una de las carreras más duras del país, el ultramaratón Coyote Two Moon, una carrera de 100 kilómetros por las montañas del sur de California. Solo ocho corredores cruzaron la meta. Él la cruzó con una marca de 17 horas y 27 minutos; el tercero llegó casi una hora más tarde.
En 2022 decidió no presentarse a la reelección y fundó Outer Coast, una organización dedicada a la educación superior en Sitka, y un programa de becas para que los jóvenes se quedaran en Alaska
En la primavera de 2012, dejó Yale justo antes de terminar la carrera para volver a Sitka y embarcarse en la campaña para un escaño en la Cámara de Representantes de su estado. Se lo propuso el Partido Demócrata de Alaska una semana antes de que terminara el plazo para una contienda difícil, contra un veterano republicano. En la Universidad, muchos ni sabían de su pasado como pionero de la política e Internet.
Fue diputado durante diez años en la Cámara de Representantes de Alaska. Después de su victoria en 2012, fue reelegido otras cuatro veces con cerca del 60% de los votos en su distrito de pescadores y en plena oleada conservadora.
En 2022, decidió no presentarse a la reelección y se retiró de la primera línea del partido. Fundó Outer Coast, una organización dedicada a la educación superior en Sitka, y un programa de becas para que los jóvenes se quedaran en Alaska, uno de los grandes retos del estado. Durante el final de la Administración Biden, trabajó para una organización sin ánimo de lucro basada en Nueva York y dedicada a políticas públicas de ciencia y tecnología. Pero él quería seguir viviendo en Alaska. Se mudó de Sitka a Anchorage, la ciudad más poblada, de unos 300.000 habitantes.
En 2024, como casi cada elección presidencial, volvimos a hablar. Kreiss-Tomkins estaba entonces dedicado a la campaña de Dan Osborn, un mecánico y líder sindical que se presentó como independiente al Senado en Nebraska desafiando el dominio republicano. Quería ayudar a un político poco habitual en un estado rural y muy republicano, no muy distinto de Alaska. Osborn perdió en 2024, pero este martes lo vuelve a intentar en un escaño donde no se presentan demócratas (están haciendo campaña por él) y que también importa para el control del Senado.
Hasta el Círculo Polar
Ahora Kreiss-Tomkins está calvo y es más corpulento, pero aún se vislumbran ramalazos de aquel niño cuidadoso con las palabras, contenido y amable –hoy diríamos intenso– que no se despegaba de su PC para construir bases de datos de potenciales votantes y que cumplió el sueño para sus vacaciones de Navidad de conseguir dinero para cruzar el país y hacer campaña en las primarias demócratas.
Los tiempos en la política y en la tecnología han cambiado en estas dos décadas, pero él ha repetido mucho de lo que aprendió en su primera campaña: la movilización online, pero también la conexión directa puerta a puerta, especialmente en los lugares más remotos. En Alaska, esto requiere un esfuerzo extra dadas las opciones limitadas de transporte para llegar a poblaciones que no están conectadas por carretera. Más del 80% de las comunidades del estado solo se pueden alcanzar por aire o mar. Las tormentas de nieve y el hielo limitan todavía más las opciones.
“Una lección duradera de la campaña de Howard Dean es la importancia de centrar la campaña en la gente e impulsarla con la energía de las bases. Howard lo hizo entre 2002 y 2004, y hemos intentado seguir haciéndolo a nuestra manera más de 20 años después”, cuenta ahora.
Su manera de organizarse en 2026 es a través de WhatsApp, de un gran grupo que en la campaña llaman “superpod” para que los voluntarios y activistas se coordinen en un estado enorme, y también “colectivizar el impulso, el buen rollo y la energía”. Luego se trata de ir a cada rincón.
La semana pasada, en las últimas horas de su campaña, Kreiss-Tomkins se unió al viaje de más de 800 kilómetros de un camionero desde Fairbanks, la segunda ciudad del estado, hasta Deadhorse, un asentamiento petrolero en el Ártico, al norte del Círculo Polar, que solo tiene 25 residentes permanentes y una población flotante de un par de millares de trabajadores. Dice que quería ver con sus propios ojos una de las peores carreteras del estado, la que llega hasta allí, y escuchar los problemas de las comunidades de la zona.
Recorrió un tramo en trineo ártico, arrastrado por una motonieve, como hacen habitualmente los vecinos de la zona. Él asegura que se sintió “muy cómodo” en el trineo y que sobre todo es la manera más eficaz de moverse en la Alaska rural en invierno. Aquella noche se quedó de cháchara hasta la madrugada con una pareja que ya le había votado. Quería escuchar sus historias e insistir en que importan.
Una lección duradera de la campaña de Howard Dean es la importancia de centrar la campaña en la gente e impulsarla con la energía de las bases
Sus campañas siempre han ido de recorrer un kilómetro más. Durante años, aprovechaba los viajes del ferry que llevaba el correo para visitar pueblos que apenas tenían una conexión con el exterior. A menudo se tenía que quedar a dormir en el sofá de alguien porque no había manera de volver a Sitka. Entonces también seguía conectando con algunos de aquellos vecinos online. Muchos no tenían dirección física, pero sí página de Facebook.
Kreiss-Tomkins dice ahora que desde que lanzó su campaña en febrero ha recorrido más de 56.000 kilómetros en Alaska, el equivalente a una vuelta y media a la Tierra.
En verano, viajó más de 700 kilómetros en una pequeña embarcación por el río Yukón que cruza el estado para llegar a aldeas remotas donde nunca había estado un candidato a gobernador.
El factor Trump
Pese a la tensión en esta campaña, Kreiss-Tomkins insiste en que Alaska es diferente del resto del país y reivindica el espíritu de cooperación que él mismo vivió como diputado. Asegura que “no es fan” del presidente, pero trabajará de “manera pragmática” con Trump para defender los derechos de los alaskeños en peligro, como el derecho de voto y el derecho al aborto.
“JKT es un joven alaskeño con una visión y una perspectiva que Alaska necesita ahora”, dijo Murkowski, la senadora republicana, hace unos días. “Nuestro futuro es demasiado importante para dejarnos paralizar por las divisiones partidistas. Jonathan entiende que gobernar requiere escuchar a personas con distintas perspectivas”. Trump describió a Murkowski como “la peor senadora” y “una vergüenza”.
JKT supo aprovechar una pequeña oportunidad cuando apenas tenía 13 años y consiguió convertirla en algo con verdadero impacto. Estoy segura de que hará lo mismo en Alaska
Kreiss-Tomkins defiende limitar la dependencia del fondo del que los residentes de Alaska reciben un dividendo anual financiado con ingresos del petróleo y tener presupuestos equilibrados para poder gastar más en educación, invertir en energías renovables y ayudar a las pequeñas comunidades pesqueras en un estado con los precios de bienes básicos más elevados del país, también en combustible, después de Hawai. La protección de las lenguas indígenas o la lucha contra las corporaciones pesqueras de fuera de Alaska son algunas de sus banderas.
Wilson, la empresaria a la que ha apoyado Trump y su principal rival republicana, dice que es un “radical” y “socialista encubierto” que solo quiere “subir los impuestos”.
La campaña a gobernador no ha sido tan agresiva como la del Senado, pero sus oponentes han ridiculizado al demócrata por disfrazarse de señora mayor en una actividad para un grupo local indígena que le pidió que diera “consejos de tía”. Kreiss-Tomkins no suele contestar a los ataques y habla de “desacuerdo respetuoso” con Wilson.
El legado de Dean
Este miércoles de madrugada, cuando se conozcan los primeros resultados de Alaska, un grupo de personas lejos de ese estado seguirá con un interés personal la carrera a gobernador. También en Vermont, a más de 4.000 kilómetros.
Las “hazañas” de JKT como político, pero también como corredor, montañero o músico, tienen todavía un aura mítica entre el grupo de personas que participaron en la campaña de Howard Dean, hoy desperdigadas entre la tecnología, la política y la academia.
“¡Es tan emocionante seguir su campaña a gobernador!”, me comentaba en septiembre Garrett Graff, historiador y hace dos décadas jefe de prensa internacional de aquella campaña en Burlington, Vermont. Como muchos de entonces, le ha mandado mensajes a Kreiss-Tomkins. Algunos sueñan con una reunión de aquel grupo muy joven que inventó nuevas formas de hacer campaña hace más de dos décadas.
“JKT supo aprovechar una pequeña oportunidad cuando apenas tenía 13 años y consiguió convertirla en algo con verdadero impacto. Estoy segura de que hará lo mismo en Alaska”, me decía hace unos días también Zephyr Teachout, que trabajó en la campaña de Dean y años después fue candidata a gobernadora de Nueva York. “Me acuerdo de aquellas increíbles hojas de cálculo a las que JKT dedicó tantísima energía. Es maravilloso imaginarlo llevando todo eso a la oficina del gobernador de Alaska”.
Kreiss-Tomkins me cuenta ahora que habló con Howard Dean hace unos meses, justo al lanzarse para intentar ser gobernador de Alaska. Y que Dean fue uno de sus primeros donantes en esta campaña: “Fue un momento maravilloso de 'el círculo se cierra'”.