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El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

Gemma Gaya, abogada: “La industria cárnica pretendió que se silenciase a Heura y pasó lo contrario”

La abogada Gemma Gaya, defensora de Heura, marca de productos de proteína animal cuya comunicación fue demandada por buena parte del sector cárnico.
2 de noviembre de 2026 22:07 h

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En el año 2022, seis organizaciones del sector cárnico demandaron a la empresa Heura ante los tribunales de Barcelona por sus publicaciones en redes sociales, campañas publicitarias y el envase de sus productos. Pedían el cese de las publicaciones, la retirada de los mensajes y del packaging, así como la publicación de la sentencia. Previamente, en 2020, ya habían reclamado la retirada de una lona publicitaria que Heura había colocado en un edificio de Madrid.

Las seis organizaciones que demandaron a Heura representan a la mayor parte del sector de la industria cárnica, con una facturación de más de 25.000 millones de euros. Heura, por su parte, es una empresa joven, con una facturación de aproximadamente 17,7 millones de euros.

Hemos hablado con Gemma Gaya, una de las abogadas del despacho Redi, que lleva la defensa de Heura en un procedimiento sobre el derecho de las empresas a participar en el debate público. Un caso sobre competencia, libertad de expresión, evidencia científica y mucho más.

Para quienes no conozcan la marca Heura, ¿de qué tipo de empresa estamos hablando y qué tipo de comunicación realiza?

Heura es una empresa de alimentación fundada en 2017 que comercializa productos 100 % vegetales que se parecen a la carne en sabor y textura. Se dirige a personas a las que les gusta la carne, pero no sus consecuencias. Su comunicación es directa y disruptiva y, en muchos casos, se apoya en informes científicos sobre los efectos de la industria cárnica en el medioambiente y la salud.

¿Qué organizaciones presentaron la demanda contra Heura y a quién representan?

Demandaron Provacuno, Avianza, Intercun, Interovic, Interporc y Asici, organizaciones que representan, prácticamente, a toda la industria cárnica. El caso comenzó en noviembre de 2020, con una solicitud de medidas cautelares contra una lona publicitaria con el mensaje: “Una hamburguesa de carne contamina más que tu coche”. Posteriormente, en el procedimiento principal, iniciado en 2022, ampliaron la demanda a la comunicación de Heura en redes sociales y a las denominaciones de sus productos.

¿De qué se acusaba concretamente a la comunicación de Heura?

Alegaban que los mensajes eran engañosos o denigratorios, y que infringían las normas de competencia desleal y publicidad. La demanda tenía más de 150 páginas y cuestionaba miles de publicaciones. Heura decía, por ejemplo, en un post: “Nos gusta la carne, pero no nos gustan sus consecuencias”. Pues denunciado. O Heura contaba en sus redes que el alcalde de Nueva York fomenta que haya posibilidades plant based en los hospitales. Denunciado. Creo que no se salvaba ningún mensaje. Desde que empezó Heura hasta el día de hoy, se llegó a denunciar prácticamente toda la comunicación de la empresa.

Ante tal avalancha de folios, ¿cuáles fueron vuestros principales argumentos de defensa?

En competencia desleal, cuando alguien dice que tu mensaje es engañoso, se invierte la carga de la prueba y tienes que probar que no lo es. Era imposible probar que no eran engañosos miles de mensajes. Denunciamos en primer lugar un defecto en el planteamiento de la demanda: tú no puedes decir que mil mensajes son engañosos sin explicar por qué; eso vulnera mi derecho de defensa.

Ellos pedían que se cesase la forma de comunicar de Heura, que se silenciase. Aquí alegamos que era una violación del derecho a la libertad de expresión constitucional. Nos amparábamos en informes científicos: la mayoría de mensajes de Heura indican la fuente y están extraídos de reportes e informes científicos. Otros mensajes eran, sencillamente, opiniones.

También había una contradicción curiosa: muchas de las empresas cárnicas que están detrás de estas asociaciones han lanzado al mercado sus propias marcas de productos plant based. Nos cuestionaban por hacer comunicaciones que consideraban engañosas y denigratorias, cuando esas mismas empresas hacían exactamente lo mismo en sus líneas de productos vegetales. Es interesante, la sentencia también lo pone de manifiesto y, bajo mi punto de vista, resulta bastante hipócrita.

¿Cómo fue el juicio?

Fue un juicio de periciales: periciales por un lado, periciales por el otro. Personas expertas en medio ambiente y también en salud, y cada cual defendía su posición. Nosotros defendíamos que todos nuestros mensajes eran verídicos. La industria cárnica se basó en una serie de informes que existen, pero yo creo que muchos de ellos ya están superados.

Además, un perito realizó un estudio de mercado sobre cómo entendía el público los envases de Heura. Hizo encuestas a la población en las que les preguntaba, enseñándoles el packaging, si entendían que eso era una hamburguesa de carne o un producto vegetal. La gente entendía claramente que se trataba de un producto vegetal.

La primera instancia dio la razón en gran medida a la industria cárnica. ¿Qué estableció?

Lo que estableció es que se retirasen todos estos mensajes que se habían hecho en redes sociales, que se publicase la sentencia en distintos medios y que Heura se abstuviese de realizar comunicaciones similares. Una sentencia muy indeterminada, porque se habían cuestionado miles de comunicaciones, y que al final estaba silenciando a Heura. Para nosotros, aquello generaba incertidumbre, ¿qué podía hacer Heura y qué no? Así que decidimos apelar.

La Audiencia de Barcelona os da la razón, al menos en parte, en mayo de 2026.

La Audiencia cambió el criterio y concluyó que no hay nada engañoso ni denigratorio en las comunicaciones de Heura en sus redes sociales. Al haber hecho la industria cárnica un ataque indiscriminado de toda la forma de comunicarse de Heura, sin especificar los motivos concretos de cada mensaje, la sentencia respondió con un análisis global. Además, la Audiencia determina que, desde el momento en que existen fuentes científicas avaladas que sostienen esas afirmaciones, no se puede calificar ese contenido como engañoso.

La sentencia también avala el uso de denominaciones como “burger”, “chorizo” o “salchicha” para productos vegetales. ¿Por qué es tan importante?

No existe una normativa que reserve estas denominaciones a productos cárnicos, como sí ocurre con la leche o la mantequilla. En los envases de Heura se indica de forma clara “100 % vegetal”, por lo que todo el mundo entiende que es un producto vegetal y no genera engaño ni confusión. Además, las palabras van evolucionando con el tiempo: hoy es habitual pedir una hamburguesa vegetal y el término ya no se asocia exclusivamente a la carne.

¿En qué queda entonces la condena final a Heura y qué recorrido judicial tiene aún el caso?

La condena ha quedado reducida al mínimo. Heura solo tiene que dejar de usar un mensaje concreto, el de la lona que decía “Una hamburguesa de carne contamina más que tu coche”, y publicar la resolución, algo que ya ha hecho.

En cuanto a las denominaciones, la industria cárnica ha aceptado el fallo y no ha recurrido ese punto. Lo que sí ha recurrido ante el Tribunal Supremo es la parte de los mensajes en redes sociales, así que el caso todavía no está cerrado: queda pendiente ese recurso.

Como abogada defensora, ¿qué balance haces del procedimiento?

Valoro la sentencia muy positivamente porque defiende la libertad de expresión y el derecho de las empresas a dar su opinión en debates de interés público. Como reflexión, la industria cárnica acudió con seis interprofesionales e informes periciales para atacar a una empresa joven. Nos salió bien y el resultado es positivo, aunque a veces hay empresas que hacen las cosas bien, pero no disponen de los recursos económicos necesarios para defender en los tribunales su forma de comunicar.

En mi opinión, la pretensión de la industria cárnica era, en parte, acallar a un competidor y advertir a otras empresas sobre lo que podían o no decir. De momento, les ha salido lo contrario: el tribunal ha reconocido que este tipo de comunicación se puede hacer cuando hay una base que la respalda.

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El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

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