Natalia Zaracho, de recoger cartones en la calle a diputada en Argentina: “Milei va a perder el año que viene”
“Hija de la crisis” de 2001 en Argentina, Natalia Zaracho (Buenos Aires, 1989) comenzó a trabajar con 12 años al quedarse en paro sus padres y separarse. Hija de una trabajadora doméstica y un trabajador de la industria, Zaracho creció en Villa Fiorito, a las afueras de la capital argentina, y conocida mundialmente por ser cuna de estrellas del fútbol como Diego Armando Maradona o Héctor Yazalde. La necesidad empujó a su familia a buscar en la basura para comer y después a hacer acopio de materiales reciclables para venderlos.
De cartonera a diputada es el título del libro que acaba de publicar en España con la editorial La independiente (coordinado por Cecilia Flachsland, Violeta Rosemberg y Nahuel Marchesin) y en el que recorre el camino de una joven de los barrios populares desde la precariedad y la informalidad del trabajo de cartonera al asociacionismo y el sindicalismo. Y de ahí al Congreso Nacional de Argentina de la mano del partido Patria Grande, la fuerza liderada por Juan Grabois, quien prologa el libro junto a la exlegisladora de Buenos Aires Ofelia Fernández.
Zaracho, que acudió a la presentación de su biografía en la Feria del Libro de Madrid con su remera de trabajadora, admite que le costó mucho reconocerse como trabajadora. Ya organizadas, las cartoneras conquistaron un sueldo, vacaciones, obra social, un local para hacer acopio de materiales... “Antes lo llevábamos a casa hasta que juntábamos una cantidad y lo vendíamos. Pudimos conseguir un lugar donde acopiar y sacar la basura de las casas, pero fue un proceso de años”.
Hoy las cartoneras argentinas poseen la cooperativa más grande de Latinoamérica y han logrado la aprobación de Argentina Recicla, una política de “fortalecimiento” de sus derechos laborales. Y ahora, su única representante en el Congreso está promoviendo la ley de envases, para tratar su coste ambiental y social. La diputada recuerda que fue uno de sus primeros proyectos en el Parlamento argentino y que “los lobbies de las grandes empresas como Coca Cola lo trabaron porque no quieren pagar”.
¿Por qué empieza a militar en Patria Grande?
Me sumo a Patria Grande porque llevaba nuestra agenda, la de “tierra, techo y trabajo”, y sentíamos que nos hablaba a nosotros. Soy parte del espacio de Juan Grabois, para quien una de sus prioridades era dar la discusión de la representación. Que los de abajo tengan voz. Cuando empecé a militar, estaba descontenta con la política. Imagínate vivir en un barrio que se inundaba cuando caían dos gotas y salir a trabajar a los 12 años de una forma muy informal.
En 2003, cuando asume Néstor [Kirchner], después con el gobierno de Cristina (2007-2015), el barrio se urbanizó, el riachuelo se entubó, hubo políticas públicas que empezaban a transformar la vida a la gente. La Asignación Universal por hijo, las jubilaciones de amas de casa... Así todo, creo que faltó la discusión del mundo del trabajo, de hablarle a los trabajadores informales.
Se estaba dando un momento de avance y estábamos quedando afuera. Juan Grabois tuvo mucho que ver. Así que me sumo a Patria Grande y me proponen ser candidata en 2019 y asumo en 2021 como diputada. En un momento de retroceso con Milei, es importante hablar de la representación, porque la vuelta de un gobierno neoliberal tiene que ver con no hablar de las cosas que faltaban, de lo que había que mejorar como la salud, la educación y que la dirigencia sea más parecida al pueblo.
¿Es difícil que esa pluralidad llegue a las instituciones?
Sí, porque están preparadas para determinadas clases sociales. Pero creo que hay una experiencia con dirigentes como Juan que lo ponen como una prioridad. Fui parte de ese proceso y no fue nada fácil. No era lo mismo proponer una cartonera que no había terminado el secundario que a un blanquito con título universitario. Tiene que ver con la antipolítica. La gente se da cuenta de que los políticos no los representan, que viven en un mundo muy alejado de la realidad. Y eso genera un descreimiento de la política.
No era lo mismo proponer una cartonera que no había terminado el secundario que a un blanquito con título universitario
Tenemos una compañera que estuvo al frente de políticas para urbanizar barrios populares, que tengan agua, luz, cloacas, plazas... Y se hizo porque había una villera pensando cómo hacerlo. Alguien que no vive en un barrio no va a entender las urgencias. Necesitamos más representación de los trabajadores informales, que somos la mayoría, de los docentes, de los médicos... Y estoy convencida de que si eso pasara, el Gobierno de Milei no podría avanzar tan fácilmente en el Congreso. Y tiene que ver también con un poder que no se ve, pero que gobierna también. Y que tensiona.
El poder económico...
El poder económico. Pasa en casi todos los países. Funciona con EEUU, condiciona con la deuda con el FMI... Y después estos países pierden la soberanía y la independencia económica. Terminan haciendo que repriman a los jubilados y que se recorte a la gente con discapacidad, a las universidades, a los hospitales... Eso es un modelo que ya hemos vivido. Y Milei nos quiere hacer creer que es algo nuevo. No, ya lo vivimos en los noventa, lo vivimos ahora y sabemos las consecuencias. Por eso el desafío es no solamente tener una estrategia electoral, sino una estrategia de gobierno para no fracasar como pasó con el Gobierno de Alberto [Fernández].
¿Cómo se lleva lo de ser oposición a una de las principales figuras de la internacional reaccionaria?
Confrontamos en todas las áreas. En Argentina tenemos que confrontar con los medios que responden a estos intereses. Hay que pensar una reforma judicial. Tenemos a la principal dirigente del campo nacional y popular presa —estos días se cumplió un año—, pero hace cuatro la quisieron matar. Y tiene que ver con un disciplinamiento para la dirigencia política que se opone. Necesitamos dirigentes con coraje, que sepan que no va a ser gratis, que te van a perseguir mediática y judicialmente, como a Cristina. La ultraderecha no ganó en todos lados. Es una disputa abierta. Hay países que resisten y el año que viene nos toca a nosotros —hay elecciones en Argentina y en España— ser motores fundamentales para volver a tener gobiernos populares. Ese es el desafío.
¿Qué debería incluir la reforma judicial?
Lo principal es que la gente los tiene que votar. En Argentina son cargos que se eligen políticamente y eso condiciona. Ahora está habiendo casos de corrupción en el Gobierno. Si eso pasase con un dirigente del peronismo te puedo asegurar que ya estaría preso. Y no pasa. ¿Por qué? Porque es un partido político. Si quiere jugar electoralmente, que se presente a elecciones, y estoy convencida de que necesitamos una reforma judicial para que la sociedad los vote, los vea y los conozca. Gozan de impunidad y a veces tienen más poder que los que gobiernan.
¿Qué ha sabido hacer bien Javier Milei para ganarse el voto en los barrios populares de Argentina?
Capitalizar el enojo que había de una parte de la sociedad que la estaba pasando mal. Este personaje viene gritando con una motosierra y captó un poco eso: a los pibes que el peronismo les quedó lejos. Por eso el desafío es ganar, pero gobernar bien también. Y pensar y escuchar a la gente. En campaña no ir a decir la propuesta, sino escuchar qué quiere la gente y desde ahí construir la alternativa. Milei captó eso y lo subestimamos mucho. No creíamos que un personaje como ese podía gobernar la Argentina.
Que gobierne la ultraderecha cuatro años deja consecuencias muy zarpadas. Y traigo esa preocupación porque escuchaba a sectores acá diciendo: “Tenemos que elegir lo menos malo”. Sería una falta de respeto venir a decir lo que tienen que hacer, pero sí les digo que no es lo mismo. Las políticas que está llevando adelante Milei, van a tener consecuencias muy difíciles de revertir. Estoy segura de que Milei va a perder el año que viene. Nos va a costar mucho reconstruir los sectores populares, pero la clase media está muy afectada. Hay un problema muy grande de vivienda, de alquileres, de sueldo, que está pisado y no coincide con lo que valen las cosas. Consecuencias de las que nos va a costar mucho salir. Por eso tenemos la responsabilidad de construir una alternativa superadora.
¿Tiene que hacer autocrítica la izquierda?
Yo creo que sí. En Argentina tenemos el peronismo, que no lo hay en otros países, que gobierna y es el único que puede hacer frente a estos gobiernos de ultraderecha. Por eso Cristina Fernández está presa. El peronismo transforma la vida de la gente, llega a los barrios, está siempre ahí. Y por eso creo que vamos a volver a gobernar. Pero sí, claramente hay que hacer críticas y hay que tener capacidad de sentarnos con otros sectores y pensar una estrategia de gobierno. Que el Estado llegue con capacidad de planificar y a tiempo, que no llegue tarde. Que la gente reconozca que los escuchamos, que podemos hacer algo. No solamente decir “Milei es malo” y ya está. Eso no alcanza. Tenemos que pensar cómo hacer para gobernar. Y gobernar bien.
En Argentina fue un fracaso decir "vamos todos juntos" sin un programa de fondo. Y eso llevó a que, cuando tuvimos que votar el acuerdo con el FMI, se rompiera
¿Qué lecciones cree que pueden extraer los partidos de izquierda españoles del peronismo y de esa unidad política?
No lo tengo claro. En Argentina fue un fracaso decir “vamos todos juntos” sin un programa de fondo. Y eso llevó a que, cuando tuvimos que votar el acuerdo con el FMI, se rompiera. Nosotros proponemos diez puntos de gobierno para que por lo menos tengamos un programa de consenso. Y no que nos estemos matando después en la primera discusión. Ahora, si solamente es una estrategia electoral, va a fracasar. Y lo decimos nosotros, que ya nos pasó con el gobierno de Alberto Fernández. Tu estrategia electoral no solamente puede decir “no, lo que propone está mal”.
¿Cómo ve la relación actual de Argentina con EEUU?
Lo veo muy mal. Vamos a esperar a noviembre. Ojalá pierda el presidente Trump [en las elecciones legislativas de mitad de mandato]. Creo que hoy lo está sosteniendo a Milei. Lo vimos en las elecciones en Argentina, en que lo sostuvo mandándole plata otra vez del FMI y pudo ganar. Porque jugaba con la estabilidad de un montón de familias que decían “mañana se va a ir todo a la mierda si pierde Milei”. Y fue una presión muy fuerte. Creo que si pierde cambia la etapa para un montón de países que están condicionados. Pero después depende mucho de nosotros también.
Dicen que bajan la pobreza, pero no lo vemos. Yo vivo en Villa Fiorito, un barrio popular. Y no tenés que ser economista para saber que si tu sueldo queda planchado y las cosas siguen aumentando, somos más pobres. Es imposible comer carne... ¡En el país de las vacas!
¿Son los argentinos más pobres desde que Milei gobierna?
Sí. Dicen que bajan la pobreza, pero no lo vemos. Yo vivo en Villa Fiorito, un barrio popular. Y no tenés que ser economista para saber que si tu sueldo queda planchado y las cosas siguen aumentando, somos más pobres. Es imposible comer carne... ¡En el país de las vacas! O tomar leche... Es una etapa muy difícil. Todo políticas de retroceso con un costo en la vida de la gente.
Y lo vemos en los números: cómo cae el consumo de la carne, el consumo general... y las familias están endeudadas. La gente se endeuda para comer, no para comprarse una casa, un auto o irse de vacaciones. Se endeuda para comprar en el supermercado o con aplicaciones de billeteras virtuales.
¿Se ha convertido tan rápido el Gobierno de Milei en la nueva casta de Argentina?
No se convirtió tan rápido, llegó siendo la casta. Porque con el acuerdo con Patricia Bullrich ya la tenía toda adentro. Los Caputo vienen de la casta, Sturzenegger viene de la casta. Son los mismos personajes clave en los peores gobiernos de la Argentina. Mirá, cuando a mí me tocaba ir a cartonear, Bullrich era ministra de Trabajo. No había nada nuevo. Un gobierno de casta que venía a decir que era lo nuevo y que el Estado no servía para nada.
Ahora el Estado sirve para generar leyes de blanqueo. “Inocencia fiscal” le pusieron. Se creen que cambiándole el nombre la gente no se va a dar cuenta de que es blanquear la plata de la corrupción, del narcotráfico. Cuando tuvimos sesión se lo dije, porque la avanzada de la droga en los barrios tiene que ver con este gobierno que libera la frontera, cómplice de los narcos. Esa plata que se blanquea no es de los colchones de los jubilados, es de la droga y la corrupción que hoy “no existe”. Están los pendrives de Adorni y la moneda cripto de Milei y de su hermana. Estoy convencida que van a ir presos porque la justicia en Argentina un día va para un lado y otro para otro. Y ya le va a llegar el momento.
¿Quiénes están siendo los más perjudicados por los recortes del gobierno?
Para mí los más perjudicados somos los que venimos de los sectores populares. Pero creo que los más perjudicados son los niños. Pibes que no pueden comer bien. No se van a desarrollar bien los que no tienen posibilidad de poder estudiar porque cuando los padres tienen que estar todo el día fuera de sus casas para trabajar, esos pibes los queda cuidando la comunidad, los vecinos.
Queda la comunidad...
Queda la comunidad y esa comunidad cada vez se está desintegrando más. Empieza a haber otro actor que son los que manejan el narcotráfico, que te organizan un día del niño o te terminan ayudando o son los mismos prestamistas que vos terminás siendo cómplice de un delito sin quererlo hacer, pero por una necesidad. Eso está pasando en Argentina y por eso nosotros estamos diciendo que va a costar mucho recuperar.
¿Sirven las movilizaciones contra gobiernos como el de Milei?
Sí, estoy convencida. Porque en Argentina tenemos una historia fuerte de organización, de lucha en las calles, de marchas potentes que claramente traban a este gobierno, que sabe que cuando el pueblo está organizado, se detienen. Sino sería mucho peor la avanzada. Como la última marcha universitaria. Si el pueblo está organizado, también es una fuerza para los dirigentes, para poder avanzar con políticas en beneficio del pueblo.
Ya para terminar, ¿qué consejo le daría a alguien en Argentina, en España o en otro lugar de Latinoamérica que lo esté pasando mal y que necesite dos o tres empleos y aun así puede que no llegue a fin de mes?
En Argentina vivimos etapas muy difíciles y peores que esta. De hecho, recientemente tuvimos la triste noticia que se fue una gran luchadora de Argentina como Taty Almeida. Tuvimos historias que nos demuestran que luchar sirve, que no hay que bajar los brazos, que hay que resistir, pero que hay que pelear con mucho coraje. Así que vamos a salir adelante. Vamos a volver a tener un gobierno que nos represente, que transforme la vida para que el pueblo sea feliz. Pero tenemos que ser parte. El mensaje que daría es que tenemos que comprometernos, que alejarnos y decir: “¿Son todos iguales?” Eso nos quieren hacer creer, pero solo beneficia a los que siempre estuvieron y que hacen mala política. Tenemos que participar en el lugar que sea. Que nos sintamos parte, cómodos, pero que participemos. Que estemos al lado de los que sufren, pero que no perdamos nunca la esperanza.
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