El recuerdo de Diogo Jota que atraviesa el Mundial de Portugal: un accidente, un sueño y un eterno homenaje
Pocos en la comarca de Sanabria podían imaginar que estarían presentes en el Mundial de 2026. Aquel 3 de julio las portadas de los periódicos españoles se centraron en el caos provocado en el aeropuerto de Barajas por un fallo en el sistema informático, las consecuencias políticas de la detención de un tal Santos Cerdán o los cambios en la cúpula del Partido Popular. No llegó a las portadas el terrible suceso de la madrugada: un pinchazo a toda velocidad en la A-52, a medio camino entre Puebla de Sanabria y Mombuey provocaba el accidente que quitaría la vida a dos hermanos futbolistas: Diogo José y André Teixeira da Silva.
Diogo José, conocido futbolísticamente como Diogo Jota, tenía 28 años, tres hijos con Rute Cardoso y se había casado con ella apenas diez días antes. Estaba en su mejor momento futbolístico, tras levantar ese año la copa de la Premier League con el Liverpool y la de la Liga de Naciones de la UEFA con la selección portuguesa en la final frente a España.
Lo que siguió al siniestro después fueron decenas de homenajes en Liverpool, con calles llenas de flores, recuerdos incluso en las gradas rivales y fotos de Diogo Jota. Hubo murales en edificios de la ciudad, minutos de silencio en los partidos de Champions y recuerdos también en el Mundial femenino.
Y de Sanabria, a Houston, Texas. Portugal arrancó allí su andadura en el Mundial con una emoción difícil de contener. Los internacionales portugueses saltaron al campo en su debut frente a la República Democrática del Congo con pulseras en recuerdo a Diogo Jota. Lo explicó el centrocampista Vitinha, recién aterrizado en Estados Unidos: fue un regalo del primer ministro portugués, Luís Montenegro, a los futbolistas de la selección antes de partir. “Dejó a nuestra elección si la queríamos usar y de qué forma. Nosotros la recibimos con bastante cariño y escogimos utilizarla todos”, declaró.
La Federación Portuguesa de Fútbol también invitó a sus padres, Isabel y Joaquím Silva, al palco durante el debut. La FIFA colaboró con el homenaje proyectando en las pantallas del estadio tejano la imagen en blanco y negro de Jota, mientras las cámaras apuntaban hacia el exfutbolista y miembro de la federación Nuno Gomes, que abrazaba a una emocionada Isabel, ante la mirada de su marido. Ambos con la camiseta con el número 21 que llevó su hijo.
La selección capitaneada por Cristiano Ronaldo salió al campo con un gran impulso y antes de los seis minutos de partido ya se había adelantado en el marcador. Mientras Ronaldo fijaba a los centrales congoleños, Vitinha distribuía el balón hacia Pedro Neto y el extremo del Chelsea londinense ponía el balón en la cabeza de João Neves, que la mandaba al fondo de la red. El joven futbolista del PSG no tardó ni dos segundos en levantar primero un dedo índice, y después el otro, para dirigirlos al cielo visiblemente emocionado en homenaje a su compañero fallecido.
Desde entonces, el recuerdo de Diogo Jota no ha dejado de estar presente. Incluso cuando Portugal no logró pasar del empate ante el Congo, con el consecuente enfado de su afición. Un día antes de su segundo encuentro en el Mundial, frente a la selección de Uzbekistán, se cumplía un año de la boda entre Diogo Jota y Rute Cardoso. Su viuda, que ha mantenido desde entonces fijadas en sus redes sociales las imágenes de aquel día feliz, publicó un vídeo de las palabras que Diogo José le dedicó: “Amo-te para sempre, minha branquinha” (“Te amo para siempre, mi blanquita”).
En el partido contra Uzbekistán, que acabó en una goleada por 5-0 contra la selección asiática, de nuevo volvió a aparecer la imagen de Diogo Jota en las pantallas antes de que sonara el himno portugués. Después del partido, la iniciativa del primer ministro luso de regalar una pulsera con el nombre de los futbolistas de la selección junto al del jugador fallecido alcanzó un nuevo nivel. La Santa Casa da Misericórdia de Lisboa, la institución benéfica más antigua de Portugal, junto a la fundación de la federación de fútbol y a la de una conocida cadena de supermercados, han pasado a vender estas pulseras con un objetivo benéfico: apoyar la lucha contra el cáncer.
Y Diogo Jota ha estado presente en los cánticos de la afición portuguesa durante los partidos y en las celebraciones de sus compañeros. El mediocentro Rúben Neves reconoció en una entrevista con el programa 'Alta definição' de la cadena SIC que sigue hablando con él. Recordaba que su sueño era jugar un Mundial, algo que le impidió una lesión en el año 2022, y ahora los internacionales portugueses lo tienen en la cabeza.
Entre lágrimas, Neves reveló que sigue mandando mensajes al grupo de WhatsApp que tenía con Diogo Jota y su pareja. “Todavía hablo con él. Poca gente lo sabe, pero seguimos hablando allí. Siempre que pasa algo especial, tengo las conversaciones archivadas en mi WhatsApp para poder seguir enviándole mensajes”, explicaba con la voz rota.
Según cuenta en esta entrevista, la figura de su amigo, con el que coincidió en el Wolverhampton inglés cuando ambos se marcharon a la Premier League en el verano de 2017, tuvo una gran influencia para empujarle a volver a jugar pese a estar destrozado por su pérdida: “El aspecto más importante para mí para poder jugar fue querer jugar por Diogo primero”, explicaba el futbolista, que actualmente luce el dorsal 21 en la selección lusa.
Pocos días antes del arranque del torneo, el escocés Andy Robertson, con quien Diogo Jota forjó una estrecha relación como compañeros en el Liverpool, recordaba a su amigo el día de la clasificación de Escocia para la cita mundialista leyendo la carta que había recibido de su viuda Rute y juraba que se asegurará de que “su nombre nunca caiga en el olvido”. El sueño del escocés era el mismo que el del portugués: llegar a jugar un Mundial de fútbol.
En una entrevista previa al partido frente a Colombia, el exblaugrana y futbolista del Sporting Clube de Portugal, Francisco Trincão, volvió a referirse a Jota: “Creo que nos da más fuerza. Sentimos que tenemos una fuerza de afuera, de algo diferente. Y tenemos que utilizar esto para ganar nuestros partidos”.
Portugal no logró evitar el empate a cero contra Colombia, pero su recuerdo sigue presente entre los jugadores y el cuerpo técnico. De hecho, tras el tercer partido de la fase de grupos otra triste noticia se cernió sobre la selección portuguesa. Este lunes fallecía a los 69 años el padre de Ricardo Carvalho, el antiguo defensa de equipos como el FC Porto, el Chelsea o el Real Madrid que ahora ejerce como entrenador adjunto del seleccionador Roberto Martínez y que ha tenido que viajar a Portugal para asistir al funeral.
Pese a todo, si algo ha caracterizado siempre a los portugueses es la celebración del dolor como algo inherente a la vida humana. El calendario del mundial ha querido que se enfrenten a la selección de Croacia exactamente un año después de la madrugada en que murieron Diogo Jota y su hermano André. Ahora es mata o muere. Los portugueses quieren vencer a toda costa y dedicarle a Rute y a Diogo José la victoria y, si es posible, el Mundial. En el convencimiento de que Jota en algún lugar podrá verlo.
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