La nueva cara de la extrema derecha británica: los encapuchados de negro que bloquean puertos y carreteras
El martes por la noche, decenas de hombres, muchos con la cara tapada por pasamontañas, capuchas y cubrebocas, se concentraron delante de un hotel Marriott en Portsmouth, en el sur de Inglaterra. Algunos se colaron en el hotel y llamaron a las puertas de las habitaciones. Creían que había solicitantes de asilo alojados allí. Los huéspedes eran, en realidad, integrantes del equipo de la selección sub-19 de críquet de Pakistán y estaban allí para participar en un campeonato.
Un concejal de Reform, el principal partido de la ultraderecha británica, acudió al hotel para mediar. George Madgwick habló con el encargado, que le mostró “una prueba” de que los jóvenes paquistaníes alojados eran jugadores del equipo de críquet y no refugiados. El concejal de Reform se lo contó a un grupo de hombres que protestaban.
“De inmediato, lo aceptaron respetuosamente, llamaron a la calma y pidieron a los demás que se fueran”, dijo el concejal después, en un mensaje en redes sociales. “En cinco minutos se habían marchado. El encargado del hotel estaba muy agradecido”. Madgwick aseguró que también habló con el entrenador del equipo y que fue muy “comprensivo” ante lo que insistió en llamar un “incidente desafortunado”.
El “incidente desafortunado” pasó después de que más de 200 personas, la mayoría hombres y algunos con pasamontañas, bloquearan el domingo una carretera en Portsmouth para evitar el transporte en autobús de 120 personas rescatadas del mar. Las autoridades querían llevarlas a un centro para procesar sus datos.
El sábado, un grupo más pequeño de hombres también vestidos de negro y con la cara tapada habían bloqueado el acceso al puerto de Dover y varias calles al grito de “stop the boats” (parad los barcos), en referencia a las pateras.
Protestaban en el puerto por las últimas llegadas a Inglaterra a través del canal de la Mancha: según el Ministerio del Interior, 625 migrantes en ocho botes o embarcaciones pequeñas. Entre enero y septiembre de este año, las autoridades británicas han registrado la llegada irregular de 16.513 personas en pateras, lo que supone un 43% menos respecto al mismo periodo de 2025.
El Gobierno británico condenó el “comportamiento intimidatorio y matón” que se vio el fin de semana en las calles de Dover y de Portsmouth, pero hasta ahora no ha habido detenciones. La ministra del Interior, Shabana Mahmood, pidió este jueves a la policía que haga “pleno uso” de sus poderes e intervenga de manera más contundente.
Hombres de negro
Los grupos movilizados por mensajes en redes y que protestan contra inmigrantes o minorías no son una novedad en el Reino Unido. Pero las escenas de los hombres de negro enmascarados bloqueando un puerto han chocado hasta a quienes comparten sus mensajes. Nigel Farage, el líder de Reform, describió a estos manifestantes como “horribles”.
En su partido hay división y algunos de sus políticos se resisten a criticar las protestas que han incluido el acoso a socorristas en la costa y el lanzamiento de piedras contra la policía. El portavoz de Reform de Interior, Zia Yusuf, atacó a Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, por llamar “matones” a los que protestaban.
La Institución Nacional de Salvamento Marítimo (RNLI, por sus siglas en inglés) ha reforzado la seguridad y ha aconsejado a sus miembros, la mayoría voluntarios, que consideren no llevar ropa con los logos de su grupo. La asociación caritativa lleva más de dos siglos rescatando a cualquier persona o embarcación en apuros cerca de las costas de Reino Unido, Irlanda y las islas del canal de la Mancha. El acoso “online y físico” se ha intensificado en los últimos días, según la organización, que también señala que las donaciones para apoyar su labor han aumentado esta semana.
Quién es Daniel Thomas
La novedad es quién está detrás de estas protestas, organizadas por un grupo que coordina a manifestantes locales y se hace llamar Patriot Platform (plataforma patriótica).
Su líder, que aparece en protestas a cara descubierta, es Daniel Thomas, de 37 años, antiguo guardaespaldas y colaborador del ultra Tommy Robinson y que fue condenado a dos años de cárcel en 2016 por intento de secuestro, según lo identificó el tabloide británico Daily Mail. Después de la publicación de un artículo sobre Thomas, el grupo organizó otra protesta de hombres de negro delante de la sede del periódico en Londres.
En un país obsesionado con las clases, el periódico destaca que Daniel Thomas se presenta como voz de la clase obrera, pero, en realidad, es “un hombre que se ha criado claramente en la clase media”, en una familia pudiente. En la última década, el activista ha protestado a favor del Brexit y de Donald Trump.
Thomas asegura que su movimiento es pacífico y que sus miembros no participan en la quema de coches o los asaltos como hacen otros grupos. También dice preferir a pocos activistas que muestren “disciplina” en las protestas y no hagan fotos incriminatorias “en lugar de a los borrachos”.
Los episodios violentos de las protestas en Portsmouth fueron, según Thomas, responsabilidad de personas ajenas a su grupo. La Policía está investigando los hechos para arrestar a los autores de las agresiones que sufrieron siete agentes, según la asociación policial de Hampshire, el condado de Portsmouth.
“Valores cristianos”
El negro es un símbolo del fascismo en Italia y también en Reino Unido, donde Oswald Mosley, el líder del grupo fascista británico de los años 30, adoptó este color como uniforme.
El grupo de Thomas se presenta como un defensor de la identidad anglicana y de los “valores cristianos”, mientras los practicantes de esta fe o de cualquier otra están en descenso.
En Inglaterra y Gales, el 46% de la población se declara cristiana, según los datos del censo de 2021, es decir 13 puntos menos que una década antes. Lo que más ha subido es el número de personas que no se identifican con ninguna religión, que ya son el 38% de la población. El 6% se declara musulmán y menos del 2%, hindú.
“Cristo es el rey” es uno de los eslóganes que repiten los hombres de Thomas, con mensajes parecidos a los de algunos movimientos extremistas en Estados Unidos y en Europa, que mezclan lemas sobre la tradición religiosa, la inmigración y la masculinidad. Pero en Inglaterra las instituciones religiosas ya han denunciado la explotación de sus símbolos.
La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, la líder de la Iglesia de Inglaterra, pidió a las congregaciones locales que no callen ante el uso de símbolos cristianos para “intimidar” a los demás.
Arun Arora, un obispo de Leeds, en el norte de Inglaterra, denunció esta semana en un discurso el avance del fascismo en Reino Unido y se quejó de la “teología manipulada” que utiliza la extrema derecha.
Nuevas tácticas
Otro punto destacado es la manera en la que este nuevo grupo se está organizando, según explica a elDiario.es William Allchorn, investigador académico de la Universidad Anglia Ruskin, en Cambridge, y especialista en la extrema derecha europea y estadounidense.
Patriot Platform se creó este verano y moviliza a grupos hiperlocales de una manera pequeña, efectista y coordinada que se le escapa a la policía: “Parece que están tomando prestado el repertorio que asociamos a las protestas disruptivas que empezó Britain First y el fenómeno de 'caza al inmigrante' que vimos hace unos años en Reino Unido”, explica Allchorn. “Esto supone el uso de acciones más espontáneas, la ocupación de localidades importantes estratégicamente, la movilización rápida y la creación de una disrupción desproporcionada para el número de personas involucradas, algo que en Reino Unido han usado sobre todo los grupos de activistas medioambientales”.
El propio Thomas ha hablado sobre “la acción directa”, lo que ha hecho que se le compare con las tácticas del grupo Extinction Rebellion. “La ideología es muy diferente, pero las tácticas de protestas se contagian rápidamente entre movimientos”, dice el experto.
Patriot Platform asegura que 45.000 personas se han apuntado a su red, pero se sabe más sobre su liderazgo que sobre sus miembros o la fiabilidad de esta cifra. Lo que intenta, explica Allchorn, es coordinar a grupos locales a través de “comunicaciones cerradas y un liderazgo pequeño” y “esto hace que los miembros sean deliberadamente difíciles de identificar”. De momento, no hay rastro de que su alcance vaya más allá de las protestas de esta semana.
Allchorn ve similitudes con otros movimientos en Europa y Estados Unidos, pero cree que lo relevante es cómo protestan: parece muy diferente de las protestas más violentas y concurridas de la extrema derecha en Inglaterra, como las del verano de 2024 en Southport, las de Irlanda del Norte o la de Tommy Robinson en Londres, apadrinada por Elon Musk hace un año. Patriot Platform, en cambio, “parece representar algo diferente: grupos más pequeños, más disciplinados que experimentan con el secretismo y la acción directa disruptiva en lugar de esas grandes manifestaciones”.
En alerta
Las movilizaciones repentinas ya tienen en alerta incluso a organizaciones que nunca habían pensado que les iba a tocar afrontar la violencia contra sus miembros, como los socorristas o los jugadores de críquet.
La junta de críquet de Inglaterra y Gales contactó después de la protesta en el Marriott con el equipo de Pakistán y le dio las gracias por su profesionalidad y calma ante el acoso. También prometió revisar las medidas de seguridad.
Al día siguiente de la protesta de Portsmouth, la selección sub-19 de Pakistán ganó al equipo de Inglaterra. Este sábado se juega la final.