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Nuevas elecciones regionales en Alemania amenazan con pulverizar el poco capital político que le queda a Friedrich Merz

Andreu Jerez Ríos

Berlín —
19 de septiembre de 2026 22:09 h

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Friedrich Merz pende de un hilo. La victoria de la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) en las recientes elecciones de Sajonia-Anhalt dejaron muy tocado políticamente al canciller. Casi sin tiempo para recuperarse, su país y el partido, la CDU, encaran este domingo una doble cita electoral que amenaza con pulverizar el poco capital político que le queda a Merz.

La capital federal, Berlín, y el Estado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania celebran sendas elecciones regionales. Dos regiones diametralmente diferentes: por un lado, la mayor ciudad del país, con cuatro millones de habitantes, profundamente multicultural e históricamente liberal; por otro, una región oriental de la desaparecida República Democrática Alemana, con poco más de millón y medio de personas. Un elemento conecta ambos comicios: son potencialmente explosivos para los conservadores de Merz.

La clave federal en Mecklemburgo-Antepomerania está en un partido que bordea peligrosamente el umbral del 5% que da acceso al parlamento: la CDU del canciller Merz. Los conservadores podrían quedarse fuera del parlamento, un resultado que dejaría a Merz al borde de la dimisión

En Mecklemburgo-Antepomerania, AfD pelea por ser primera fuerza con la primera ministra socialdemócrata de la región, Manuela Schwesig, que tiene buenas cartas para mantenerse en el cargo, según las encuestas. El SPD de la popular Schwesig y la ultraderecha superan el 35% de intención de voto, pero solo la socialdemócrata parece tener posibilidades reales de armar una coalición de Gobierno con mayoría parlamentaria.

La clave federal de esta elección regional está en un partido que bordea peligrosamente el umbral del 5% que da acceso al Parlamento: la CDU del canciller Merz. Los conservadores podrían quedarse fuera del Parlamento, un resultado que dejaría a Merz al borde de la dimisión.

Batalla por Berlín

La capital federal alemana es el otro escenario electoral de la jornada. Los poscomunistas de Die Linke (La Izquierda) aspiran a desbancar del poder a la CDU, que ha gobernado Berlín desde 2023 con una Gran Coalición con los socialdemócratas del SPD. La candidata de La Izquierda es Elif Eralp, una jurista de raíces turcas que podría convertirse en la primera dirigente poscomunista de la capital en la historia de la República Federal.

Ello significaría otro duro golpe para Merz, que estos últimos días se ha implicado personalmente en la campaña del candidato regional democristiano. El canciller incluso ha llegado a decir que suele tomar el transporte público berlinés, en un intento de mostrarse cercano a una población que le achaca prepotencia y un estilo alejado de los problemas ciudadanos. Merz es el canciller con peores niveles de popularidad desde que hay registros.

La candidata de La Izquierda en Berlín es Elif Eralp, una jurista de raíces turcas que podría convertirse en la primera dirigente poscomunista de la capital en la historia de la República Federal

En definitiva, las elecciones regionales de este domingo traen consigo una doble amenaza para Merz y su partido: dos mujeres, ambas de izquierdas, podrían presentarse como una alternativa al conservadurismo que encarna el canciller. Si la CDU queda, además, fuera del Parlamento de Mecklemburgo-Antepomerania, se hace difícil imaginar cómo Merz podría mantenerse en el poder y acabar una legislatura que a duras penas supera el año.

Carta de barones democristianos

En la víspera de las dos elecciones regionales, los ocho presidentes regionales de la CDU publicaron una carta para mostrar su apoyo público a Merz. “Alemania necesita más estabilidad que nunca”, comienza el texto que pide “un Gobierno federal estable y operativo con mayoría propia en el Bundestag”. En el texto brillan por su ausencia un nombre y un apellido: Friedrich Merz. El hecho de que la carta no citase expresamente al canciller por su nombre ha desatado las especulaciones sobre la pérdida de apoyo interno a Merz dentro de la unión conservadora CDU-CSU.

En la carta también falta una firma: la del presidente de los socialcristianos bávaros de la CSU y primer ministro bávaro, Markus Söder. La CSU es el partido hermano de la CDU en Baviera. El nombre de Söder lleva años sonando como canciller, una posibilidad que gana enteros ahora que la permanencia de Merz en la cancillería federal pende de un hilo.

Algunos políticos democristianos han pedido abiertamente acabar con el cordón sanitario frente a AfD y buscar una coalición con la ultraderecha

El otro nombre que suena como sucesor de Merz es el del primer ministro democristiano de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst. En caso de que Merz se viese forzado a dimitir, Wüst o Söder serían las opciones para intentar agotar la legislatura y evitar unas elecciones anticipadas que solo AfD desea: la ultraderecha lidera con holgura desde hace meses las encuestas a nivel federal. En la última proyección hecha pública el pasado 16 de septiembre, tras los comicios de Sajonia-Anhalt, AfD tiene 27% de intención de voto, ocho puntos más que la CDU-CSU, con solo 19%.

Todos los ojos están puestos ahora en Berlín y, sobre todo, en Mecklemburgo-Antepomerania, donde algunos políticos democristianos han pedido abiertamente acabar con el cordón sanitario frente a AfD y buscar una coalición con la ultraderecha, una situación que se viene repitiendo en las federaciones germanoorientales de los cristianodemócratas. En las elecciones regionales del domingo no solo está en juego la gobernabilidad de dos regiones, sino de toda la República Federal.