CLAVES

¿Se puede partir el Reino Unido? Qué significa la declaración independentista de Cardiff

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —

0

Más de la mitad de los británicos cree que el Reino Unido sí seguirá existiendo dentro de cinco años. Pero solo el 35% lo tiene claro cuando la pregunta es qué pasará en diez años: el resto contesta que no habrá Reino Unido como tal o no lo sabe. Menos de un cuarto de la población cree que la unión de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte pervivirá en su forma actual dentro de dos décadas.

Estos datos de la encuestadora Ipsos recién publicados muestran un creciente escepticismo y una brecha en aumento entre Inglaterra y el resto del país, incluso más allá de las regiones tradicionalmente independentistas. 

Los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunieron este lunes en Cardiff, en Gales, para firmar un memorando de cooperación y proclamar su intención de luchar juntos por la independencia de sus territorios, cada uno a su ritmo y por su camino, pero con la misma intención de separarse del Reino Unido y volver a la Unión Europea. La declaración de Cardiff es solo un acuerdo político, sin efectos legales, pero refleja una corriente en la opinión pública.

A corto plazo, menos personas creen que el Reino Unido se va a romper que las que lo creían en 2019, en plena crisis política y negociaciones infructuosas entonces sobre la salida del país de la Unión Europea. Pero ahora la incertidumbre pensando en el futuro es mayor. “El panorama a largo plazo parece más preocupante para Andy Burnham y el Gobierno del Reino Unido”, explica Emily Gray, directora de Ipsos en Escocia. “Solo el tiempo dirá hasta qué punto, visto en perspectiva, la declaración de Cardiff es un acontecimiento que aceleró la ruptura de la unión o no”.  

Tres casos distintos

Después de las elecciones de mayo, los tres territorios –que en el Reino Unido se denominan naciones– están gobernados por primera vez por partidos nacionalistas independentistas. 

El Partido Nacionalista Escocés volvió a ganar las elecciones pese al descontento ciudadano y los repetidos escándalos de corrupción. En Gales, el partido nacionalista y europeísta Plaid Cymru ganó los comicios y le arrebató por primera vez el poder a los laboristas, que habían gobernado allí desde siempre. En el caso de Irlanda del Norte, el Sinn Féin gobierna con los unionistas dentro del delicado acuerdo de reparto de poder derivado del acuerdo de paz de Viernes Santo. 

Las reivindicaciones son diferentes, pero van en la misma dirección: Escocia, que rechazó en referéndum la independencia en 2014, ha planteado su deseo de volver a hacer una consulta popular debido al Brexit, contra el que los escoceses votaron por amplia mayoría; en Gales, hay menos apoyo a la independencia y los nuevos líderes creen que no es el momento del referéndum, pero sí de reivindicaciones de un reparto diferente de financiación; en Irlanda del Norte, la reclamación es la reunificación con Irlanda y depende de un cambio notable en la opinión pública que permita celebrar una votación.  

El líder del Partido Nacionalista Escocés, John Swinney, que gobierna Escocia, dijo este lunes que Andy Burnham será “el último primer ministro del Reino Unido” como tal. El mandato del laborista llega hasta 2029 mientras su partido no decida sustituirlo o el primer ministro no convoque antes elecciones generales. Burnham rechazó esta idea y se declaró firme creyente en la unión.

Cómo se convoca un referéndum

El acuerdo firmado por los nacionalistas John Swinney, Rhun ap Iorwerth, de Gales, y Michelle O’Neill, de Irlanda del Norte, no tiene consecuencias legales. Se trata de un pacto político rubricado como líderes de sus partidos y no de sus gobiernos. 

La ruptura del país requiere el consenso político para permitir celebrar los referendos y depende, en gran medida, de la decisión de quien esté en el poder en Londres. 

La única consulta prevista expresamente por la legislación es la de Irlanda del Norte, pero incluso en ese caso hay un margen de discrecionalidad. La legislación de 1998, cuando se firmó el acuerdo de paz, establece que Irlanda del Norte podría dejar de ser parte del Reino Unido si lo decide la mayoría de la población en una consulta. El ministro para Irlanda del Norte es quien tiene que decidir convocar un referéndum si le “parece probable” que la mayoría de la población ya no acepta ser parte del Reino Unido.

Algunas de las actuales encuestas ya indican una mayoría a favor de la reunificación de Irlanda, especialmente en el contexto del Brexit. El primer ministro irlandés, Micheál Martin, le va a pedir a Burnham en una reunión en los próximos días que haya más claridad sobre cuál es el criterio para convocar esa consulta. 

El político irlandés, del partido de centro-derecha Fianna Fáil, criticó la participación del Sinn Féin en la reunión de Cardiff, porque, según él, no es una buena estrategia unir el debate irlandés al de la independencia de Escocia y Gales. “Nosotros nunca hemos metido a Irlanda del Norte en los líos de la política británica. Siempre hemos identificado el norte como un asunto excepcional y en términos de la partición de Irlanda”, dijo este martes.

En el caso de Escocia, Burnham dijo la semana pasada durante la sesión de control en la Cámara de los Comunes que el mismo criterio que se aplica a Irlanda del Norte sobre el estado de la opinión pública podría valer para los escoceses, si bien eso no está incluido en ninguna ley y no ha sido hasta ahora la política oficial del Gobierno británico.

Los escoceses rechazaron en 2014 la independencia por el 55% de votos, pero el Partido Nacionalista Escocés ha repetido desde entonces que el Gobierno de David Cameron alteró sustancialmente las circunstancias del país al convocar dos años después el referéndum de salida de la UE. El 62% de los escoceses votó en contra del Brexit. Irlanda del Norte también lo rechazó. Gales lo aprobó, pero el principal empujón para salir de la UE vino de Inglaterra.

“El Brexit ha sido un factor que ha impulsado el crecimiento del apoyo a favor de la independencia de Escocia”, explica a elDiario.es Emily Gray, la directora de Ipsos en Escocia. “Después del Brexit hubo una subida del apoyo a la independencia de Escocia. ”El Partido Nacionalista Escocés argumenta que la independencia es el único camino realista para que Escocia recupere los beneficios de la pertenencia a la Unión Europea“.

En la declaración de este lunes en Cardiff hay un párrafo específico dedicado a la impopular salida de la UE. “El Brexit ha dañado nuestras economías, y ha limitado las oportunidades para nuestra gente. Europa es nuestra casa común, y creemos que el futuro de nuestras naciones está dentro de la Unión Europea”, dice el texto.

En todo caso, el Parlamento escocés no puede legislar por su cuenta para convocar otro referéndum, según sentenció el Tribunal Supremo en 2022. La consulta de 2014 se hizo transfiriendo temporalmente la competencia al Parlamento escocés para que pudiera celebrar la votación después de un acuerdo político entre los gobiernos de Escocia y Reino Unido.

En el caso de Gales, el nuevo líder, Rhun ap Iorwerth, defiende la independencia, pero cree que antes de convocar un referéndum es necesario tener una conversación pública más a fondo y no planea pedir autorización a Westminster en su primer mandato. Aun así, también nota que el respaldo a la mayor autonomía e incluso ruptura con Inglaterra está creciendo en este territorio empobrecido e históricamente discriminado.

Gales no tiene ahora mismo una manera para pedir un referéndum y cualquier consulta necesitaría un acuerdo como el de Escocia.

No es Kosovo

El acuerdo entre partidos políticos tampoco puede en sí mismo “crear una norma que sea reconocida como práctica habitual entre los Estados o un derecho unilateral derivado de un tratado”, según explica Edmarverson A. Santos, analista de derecho internacional y quien ha considerado también precedentes de declaraciones unilaterales que han puesto a prueba las normas, en particular el caso de Kosovo.

“La importancia del memorando de Cardiff viene de la coordinación política que representa: tres partidos nacionalistas ahora defienden una reivindicación democrática común sobre el estatus constitucional mientras que siguen sometidos a distintos marcos legales nacionales e internacionales”, escribe

Inglaterra y los demás

Uno de los aspectos más claros es el apoyo ciudadano a que los territorios fuera de Inglaterra cooperen entre ellos. En Escocia, donde la población está partida sobre la independencia (en mayo, el 48% estaba a favor y el 52% en contra, según Ipsos), hay más ganas de que su gobierno trabaje con el de Gales, en particular, y el de Irlanda del Norte, que con las autoridades de Londres. El principal factor de esta cercanía es el deseo de independencia.

“Los datos de la encuesta sobre las actitudes sociales en Escocia de los últimos 25 años no muestran en general que la opinión pública y las identidades en Escocia se hayan distanciado de manera significativa de otros lugares en el Reino Unido. El apoyo a favor de la independencia, sin embargo, es más alto ahora que hace 25 años”, explica Gray.

Lo que puedan alcanzar estos territorios en los próximos años depende en gran medida de que haya consenso más allá de sus regiones y, ahora mismo, es improbable que el Gobierno laborista de Burnham dé pasos en esa dirección. Su prioridad es descentralizar el poder, si bien se ha referido en particular a darle más competencias a las ciudades de Inglaterra.

En casa, varios líderes de los partidos nacionalistas afrontaron críticas por la cumbre. La viceprimera ministra del partido unionista de Irlanda del Norte, Emma Little-Pengelly, le recordó a O'Neill que no tenía autorización para firmar ningún documento sobre el futuro de la región y que no representaba a Irlanda del Norte en esa reunión.

También en el Parlamento de Gales, Rhun ap Iorwerth escuchó críticas de Reform, el partido de ultraderecha que ha entrado ahora en el Parlamento galés y que pidió que el líder deje de “conspirar con el Sinn Féin” porque no tiene “mandato” para ello. Él contestó que su misión es defender los intereses de Gales y que la mejor manera de hacerlo es tener “más voz”. Se refirió también al actor Matthew Rhys, que ganó dos premios Emmy y en el discurso de la victoria mencionó a su Gales natal: “Somos una nación pequeña, pero matona”. “Hay que ser más como Matthew”, dijo ap Iorwerth.