El prorruso y euroescéptico Rumen Radev gana las elecciones generales en Bulgaria, según los resultados preliminares

EFE

20 de abril de 2026 10:05 h

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El prorruso y euroescéptico Rumen Radev ha ganado las elecciones legislativas en Bulgaria con el 44,5% de los votos, una mayoría amplia y suficiente para gobernar en solitario, cuando se ha escrutado el 78% de las papeletas, según la Comisión Central Electoral del país.

De confirmarse este resultado tras el escrutinio total, Bulgaria Progresista, la formación de Radev, contará con 131 de los 240 escaños del Parlamento, lo que abre la puerta a la formación de un gobierno estable que saque al país del estancamiento político de los últimos cinco años, en los que ha habido ocho elecciones parlamentarias.

En segundo lugar, con el 13,5% (41 escaños), se sitúa la formación proeuropea y reformista Continuamos el cambio-Bulgaria Democrática (PP-DB), seguida del conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo (GERB) del exprimer ministro Boiko Borisov, con el 13,3% (39 diputados).

Según los resultados preliminares, también estarán en el Parlamento el DPS-Nuevo Comienzo, liderado por un empresario sancionado por EEUU y Reino Unido por corrupción, con 16 diputados, y el ultranacionalista y prorruso Resurrección, con 13 diputados.

Por primera vez desde el fin del comunismo en Bulgaria, el Partido Socialista (BSP), heredero de la formación comunista que dirigió el país en el pasado, no estará representado en el Hemiciclo al no superar el umbral del 4% de los votos requerido por ley.

“Bulgaria Progresista ha ganado de forma decisiva. Es una victoria de la esperanza sobre la desconfianza, de la libertad sobre el miedo”, declaró Radev anoche tras conocerse las proyecciones de los sondeos a pie de urna que ya apuntaban a su clara victoria.

El hecho de que Bulgaria Progresista podrá gobernar en solitario debería facilitar una estabilidad institucional en el país más pobre de la Unión Europea (UE), donde las masivas protestas ciudadanas contra la corrupción llevaron a la caída del último Gobierno de Borisov en 2021.

Las elecciones de ayer son las octavas en cinco años, periodo en el que el país ha tenido siete primeros ministros distintos.

Radev, que hasta el pasado enero ocupaba el cargo de presidente, ha capitalizado el descontento de buena parte de los 6,5 millones de habitantes de Bulgaria, con una campaña centrada en la lucha contra la corrupción, la pobreza y contra la oligarquía de políticos y empresarios que, a su juicio, domina el país.

El expiloto del Ejército ha defendido una política exterior “pragmática y de mutuo respeto” con Moscú, abogando por mejorar las relaciones con Rusia, acabar con las sanciones y reabrir el flujo de petróleo y gas ruso hacia Europa. Durante su presidencia, se opuso al envío de ayuda militar a Ucrania y criticó a la Unión Europea por ese apoyo. En esta campaña electoral ha reafirmado su creencia, expresada anteriormente, de que la península de Crimea anexionada por Rusia pertenece a este país.

También ha criticado algunas políticas de la Unión Europea, como el Pacto Verde, y ha mostrado su admiración por el líder ultranacionalista húngaro Viktor Orbán, con quien comparte una visión ultraconservadora de la sociedad. No obstante, ha dicho que hará lo posible por mantener “el camino europeo” de Bulgaria.