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Alemania matiza la obligación de avisar al ejército en caso de salir del país: qué hay detrás de la nueva ley del servicio militar

El canciller alemán Friedrich Merz (derecha) pasa revista al Batallón de la Guardia durante la entrega de una nueva cinta de la bandera en el cuartel Julius-Leber de Berlín, Alemania, el 23 de marzo de 2026.

Andreu Jerez Ríos

Berlín —
19 de abril de 2026 21:38 h

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Dos frases de la nueva ley de servicio militar han desatado un debate en Alemania y también la alarma entre los ciudadanos que recelan del rearme en el que el Gobierno de Friedrich Merz ha metido al país:

“Los hombres mayores de 17 años deberán solicitar una autorización al centro de orientación profesional competente de las Fuerzas Armadas alemanas si desean ausentarse de la República Federal de Alemania por un período superior a tres meses. (…) El servicio militar obligatorio finaliza al término del año en el que el recluta cumple 45 años.”

La obligación de los varones civiles entre 17 y 45 años de informar a una autoridad militar pasó desapercibida en la ley de modernización de la Bundeswehr (ejército alemán), aprobada por el Bundestag el pasado año y que entró en vigor el pasado 1 de enero. A principios de este abril, el diario regional Frankfurter Rundschau publicó la nueva obligación, lo que generó una cascada de titulares fuera y dentro de Alemania.

Más de 30 millones de hombres se ven afectados por esta norma, cuya aplicación fue matizada a posteriori por el ministro federal de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, ante las críticas y la presión de la oposición. “Ya sea a los 17, a los 45 o a cualquier edad intermedia, por supuesto que todos pueden viajar y, en estos momentos, tampoco necesitan ningún permiso para ello”, dijo Pistorius a la agencia alemana DPA el pasado 8 de abril.

Servicio militar voluntario

El uso de las palabras “en estos momentos” es clave para entender la desconfianza que la ley genera entre la ciudadanía, especialmente entre las generaciones más jóvenes. El ministro de Defensa argumenta que, mientras el servicio militar sea voluntario como ahora, no habrá ningún procedimiento burocrático que obligue al ciudadano a informar a una autoridad militar de su ausencia del país.

El elemento central de la nueva ley es la reintroducción de un reconocimiento médico obligatorio para aquellos varones nacidos a partir de 2008. El objetivo expreso del Gobierno es aumentar así el personal del Ejército alemán hasta aproximadamente el medio millón de soldados a lo largo de la próxima década. En 2035, debería haber entre 255.000 y 270.000 militares en activo, y 200.000 en la reserva, según especifica la ley.

Imagen de archivo de jóvenes alemanes durante su primer día de servicio militar obligatorio en 2010.

La gran cuestión es qué pasará si el Gobierno fracasa en su intento de duplicar el personal militar a través de un servicio militar, de momento, voluntario. La nueva ley lo deja claro en su primer artículo: “El Bundestag decide sobre la instauración del servicio militar obligatorio en caso de necesidad, en particular cuando la situación en materia de política de defensa o la situación de efectivos de las Fuerzas Armadas lo requieran”.

Es decir, la ley abre la puerta a que el Parlamento federal apruebe la reintroducción del servicio militar obligatorio —eliminado en Alemania en 2011— en caso de que el Ejército considere que no ha alcanzado los objetivos de aumento de personal militar o si la situación de seguridad nacional así lo exige. Ahí es donde se activaría también con total seguridad la obligación de la población civil masculina de informar a la autoridad militar su intención de abandonar el país por más de tres meses.

Mayor ejército convencional de Europa

El telón de fondo de todo el debate es el objetivo expreso de Friedrich Merz de construir el “mayor ejército convencional de Europa”. El canciller conservador argumenta esa meta como medida preventiva ante un posible ataque de Rusia al territorio de la OTAN. Esto se complementa con un giro armamentístico de una parte de la industria alemana, cuyo modelo se encuentra en una crisis estructural por el fin de la llegada del gas barato, la política arancelaria de Trump y la competencia de la tecnología china.

En Alemania preocupan especialmente los tres Estados bálticos —Letonia, Lituania y Estonia—, que los servicios secretos alemanes consideran el talón de Aquiles de la Alianza Atlántica en Europa. De hecho, Alemania ha instalado de manera permanente una brigada de tanques en Lituania que debería contar con casi 5.000 soldados hasta el próximo año.

La matización pública del ministro de Defensa a la obligación de los ciudadanos a reportarse a la autoridad militar en caso de abandonar Alemania por un largo periodo de tiempo demuestra que el Gobierno había subestimado la resistencia a este tipo de medidas entre una parte de la población.

Una encuesta publicada el pasado mes de diciembre por el instituto DeZIM (Centro Alemán para la Integración y la Investigación Migratoria) apunta que la mayoría de la población alemana —el 58%— está a favor de la reintroducción del servicio militar obligatorio. Sin embargo, ese apoyo cae al 30% entre las personas de 18 a 28 años. Las jóvenes generaciones son las que ven con más recelo la vía del rearme tomada por el mayor país de la Unión Europea. Serán las más afectadas.

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