El reproche público del presidente alemán a Merz por su silencio ante la guerra en Irán abre otro frente interno para el canciller
“El derecho internacional no es un guante usado del que debamos deshacernos sólo porque otros lo hagan”. La frase cosechó aplausos el martes en una sala llena de diplomáticos alemanes y extranjeros. El presidente federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, sabía perfectamente dónde pronunciaba estas palabras y también el efecto que tendrían en agencias de información, medios de comunicación y redes sociales. La cita corrió como la pólvora dentro y fuera de Alemania.
El dos veces ministro de Exteriores con el Partido Socialdemócrata alemán (SPD) eligió una celebración cargada de simbolismo para criticar en público la diplomacia del actual Gobierno alemán liderado por el conservador Friedrich Merz: el 75 aniversario de la restauración del Ministerio de Exteriores tras la derrota del nacionalsocialismo y el fin de la Segunda Guerra Mundial. El actual ministro de Exteriores, el democristiano Johann Wadephul, estaba en la sala.
En un largo discurso, un orador experimentado como Steinmeier encadenó una serie de frases que sonaron como bofetadas públicas a las posiciones —y silencios— del canciller Merz respecto a la guerra de EEUU e Israel contra Irán, y también frente a Donald Trump: “Esta guerra es, en mi opinión, contraria al derecho internacional”. “No hay duda de que el argumento de un ataque inminente contra EEUU no se sostiene”. “Nuestra política exterior no es más convincente por el hecho de que no denominemos violación del derecho internacional a las violaciones del derecho internacional”.
Es evidente que Steinmeier aguardó a este momento para ejercer una crítica que llevaba tiempo preparando. En su discurso no citó solo Irán, sino también la Franja de Gaza. “Ya tuvimos que enfrentarnos a esto durante la guerra de Gaza”, dijo el presidente dejando entrever su rechazo a la estrategia militar israelí en la franja y la consecuente masacre de vidas civiles en el territorio palestino por la que Israel enfrenta un proceso por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia. Las palabras de Steinmeier no sólo llaman la atención por su claridad, sino también por desmarcarse del rol simbólico y representativo que suele jugar el presidente de la República Federal.
Silencio diplomático
La amonestación pública del presidente Steinmeier al canciller Merz viene precedida por un elemento clave: el Ministerio de Exteriores alemán no se ha pronunciado todavía sobre si la guerra de EEUU e Israel contra Irán viola el derecho internacional. Cuando la guerra en Oriente Medio va camino de cumplir un mes, la diplomacia alemana sigue guardando silencio al respecto pese a haberse enfrentado a reiteradas preguntas en las tres ruedas de prensa que el Gobierno alemán ofrece semanalmente.
Nuestra política exterior no es más convincente por el hecho de que no denominemos violación del derecho internacional a las violaciones del derecho internacional
En el décimo día de guerra, Merz dijo: “Irán es el centro del terrorismo internacional. Ese centro tiene que ser cerrado y los estadounidenses y los israelíes lo hacen a su manera”.
Incluso tras las críticas abiertas del presidente Steinmeier, la respuesta sigue siendo la misma: el contexto es complejo y faltan más elementos para hacer una valoración diplomática. Es la misma posición que Berlín adoptó tras la intervención militar estadounidense en Venezuela, que acabó con el derrocamiento y el secuestro de Nicolás Maduro. Los críticos de la diplomacia alemana comparan el actual silencio diplomático respecto a Irán con la rapidez con la que Berlín condenó la flagrante violación del derecho internacional que supuso el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.
Otro elemento fundamental para entender las críticas de Steinmeier son las palabras que pronunció Merz tras los primeros ataques de EEUU e Israel contra Irán. “Los llamamientos desde Europa, incluso desde Alemania, y la condena de las violaciones del derecho internacional por parte de Irán e incluso los amplios paquetes de sanciones han tenido poco efecto a lo largo de años y décadas”, dijo Merz cuando las bombas ya caían sobre Teherán y la República Islámica iniciaba sus represalias contra Israel y las monarquías del Golfo Pérsico. Y añadió: “No es momento de dar lecciones a nuestros socios y aliados”.
Esas palabras de Merz pueden ser interpretadas como una crítica indirecta a Frank-Walter Steinmeier. Como ministro de Exteriores alemán, Steinmeier jugó un papel fundamental, junto a sus homólogos británico y francés, en la firma del acuerdo nuclear con Irán en 2015, del que Trump se retiró unilateralmente en 2018. Este último detalle también ha estado ausente en las valoraciones públicas de Merz de una guerra que en un primer momento decidió apoyar – por considerar creíble que Irán estaba a semanas de conseguir la bomba atómica, como argumentaron Trump y Netanyahu – para ir posteriormente matizando su posición cuando era evidente que los combates se alargarían.
A todo ello se podría sumar el silencio de Merz en el Despacho Oval cuando Donald Trump amenazó a España por negarse a ceder las bases de Rota y Morón para atacar a Irán, lo que generó tensiones diplomáticas entre Madrid y Berlín. El discurso de Steinmeier del martes, más alineado con la posición de Pedro Sánchez que con la de Merz, representa un evidente contrapunto a la estrategia internacional del canciller alemán.
“La guerra de Irán es un error político fatal y lo que más me frustra es que es una guerra realmente evitable, una guerra innecesaria si su objetivo era impedir que Irán se hiciera con la bomba atómica”, afirmó el presidente.
Reacciones encontradas
La amonestación pública de Steinmeier a Merz ha generado una cascada de reacciones tanto dentro como fuera del Gobierno. El jefe de la facción parlamentaria de la unión conservadora CDU-CSU, Jens Spahn, no tardó en contestar al presidente federal. “El examen del derecho internacional corresponde al Gobierno federal. Espero que los funcionarios y dignatarios de la República Federal de Alemania esperen a que se realice dicho examen y lo respeten”, dijo, sin nombrar a Steinmeier.
Mientras, el presidente alemán ha recibido aplausos dentro de la socialdemocracia alemana y también en la oposición parlamentaria, desde Los Verdes hasta los poscomunistas de La Izquierda, pasando por la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), enemiga declarada del presidente alemán en el resto de asuntos.
A Steinmeier le queda menos de un año como presidente. Tras una larga carrera política y dos mandatos como jefe de Estado, está protagonizando unas declaraciones excepcionalmente directas para su cargo. Es probable que su discurso del martes sea sólo el inicio de más intervenciones similares. Merz y su política exterior parecen así tener un nuevo frente interno. Malas noticias para uno de los cancilleres más impopulares que se recuerda: menos del 25% de la población alemana aprueba su desempeño.
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