Cita, beso o boda… cómo Tinder está cambiando la tradición del compromiso en India

Suzanne Goldenberg

Yusuf Khan tiene una fórmula de cuatro oraciones para encontrar el amor. Cuando tiene unos minutos libres, este recién graduado de Bombay –la capital financiera de India– abre la aplicación para citas Tinder en su teléfono móvil y desplaza el dedo hacia la derecha un par de veces.

Si a la mujer le gusta su perfil, le envía cuatro mensajes instantáneos rápidamente: “Hola, ¿cómo estás?” y “Pareces interesante” primero. Luego alguna broma sobre su foto de perfil o su biografía, y termina con: “¿Quieres quedar para tomar un café o una copa?”

“Funciona muy bien para conocer chicas –dice–. Pero la clave es invitarla a salir enseguida”. 

Khan tiene 24 años. Según sus padres, ya es hora de que se busque una esposa. Le dicen que si no puede conocer mujeres por su larga jornada laboral, siempre pueden preguntar a amigos o familiares, a ver si le encuentran a alguien. Khan no se lo dice a sus padres, pero cada mes tiene al menos una cita nueva por Tinder. A pesar de la presión familiar, no tiene prisa para casarse. “Por ahora, estoy saliendo con chicas para pasármelo bien. Me gusta conocer gente nueva, interesante, divertida”, afirma.

En una India en rápido desarrollo, el proceso para encontrar el amor está pasando por una revolución. Incentivado por aplicaciones como Tinder, Woo y TrulyMadly, la antigua tradición de los matrimonios concertados está dando paso a una nueva forma de conocer gente, más occidentalizada. Cada vez más personas eligen tener citas por diversión, sin el objetivo final de contraer matrimonio. El contacto con la cultura occidental ha minado gradualmente la familia india tradicional. Los matrimonios concertados se han vuelto menos formales; más personas eligen vivir fuera del hogar de sus padres o de su familia política; y las citas y las relaciones sexuales prematrimoniales son cada vez más comunes.

Ahora los jóvenes que intentan conciliar las ideas conservadoras sobre el matrimonio y la realidad de cómo se conoce la gente en la India moderna, tienen un nuevo desafío: el gobierno. El Ministro de Telecomunicaciones de la India, Ravi Shankar Prasad, ha enviado una advertencia a los miles de sitios web matrimoniales del país pidiéndoles que hagan firmar a los usuarios una declaración de que tienen pretensiones de matrimonio y no están usando la web con otros fines, como tener citas por diversión.

Con esta advertencia, el gobierno ha dibujado una línea invisible entre los que quieren tener citas y los que quieren contraer matrimonio, como si los dos grupos no se relacionaran.

La segregación entre estos dos grupos ya existe. En la última década, cientos de sitios matrimoniales –como shaadi.com, SimplyMarry o BharatMatrimony– han crecido exponencialmente. A diferencia de Tinder, u otras aplicaciones para citas que tienen reputación de ser una forma de iniciar relaciones ocasionales, estos otros sitios matrimoniales atraen a usuarios que buscan un compañero para toda la vida. “Es una mezcla de amor con matrimonio concertado”, afirma Yogita Suryavanshi, que conoció a su esposo a través de un sitio de citas. “Nos conocimos y tres meses después nos casamos”.

En estos matrimonios rápidos, que a menudo se deben a razones económicas o la presión familiar, las personas suelen enamorarse después de la boda, en vez de antes. “Antes de casarnos, no estaba segura de amarlo”, dice Suryavanshi. “Era como un 50-50. Éramos opuestos en todo. A mí me encanta la comida china, él la odia. Yo soy más bien occidental, él tradicional. Pero los opuestos se atraen y ahora cada día siento que aprendo un poco más sobre él, como si tuviera nuevas cosas por descubrir”.

La censura del Gobierno

La intención de separar claramente el tener citas del matrimonio no sorprende viniendo de un gobierno del partido nacionalista Bharatiya Janata, dirigido por el Primer Ministro Narendra Modi. El partido fomenta el crecimiento económico y el progreso material, pero siempre ha sido tradicional en su visión de los asuntos del corazón. 

En 2014, miembros de las juventudes del partido vandalizaron un bar en la provincia sureña de Kerala porque habían visto allí a parejas besándose en público. Como respuesta, miles de indios hicieron una protesta nacional besándose. Los besos siempre han sido un gran tabú en la India y el organismo de censura cinematográfica –dirigido por Pahlaj Nihalani, partidario del BJP– a menudo pide  que se quiten imágenes de besos o momentos íntimos de las películas, como sucedió con la última película de James Bond.

Pramod Bapat, portavoz de Rashtriya Swayamsevak Sangh, la matriz ideológica del partido BJP, explica su incomodidad con las costumbres modernas en torno a las citas. “Cuando una pareja se besa en público, todo el que lo ve se siente incómodo. No hay necesidad de exhibirse así. Son cuestiones de la esfera íntima, casi sagradas. Si me dices ‘¿Y qué pasa con la libertad de expresión?’, pues lo siento, no estoy de acuerdo”.

El sexo también está controlado por los políticos conservadores. El sexo oral y anal están prohibidos –convirtiendo el sexo gay en virtualmente imposible. El año pasado se prohibió la pornografía, y las demostraciones de afecto en público podrían ser criminalizadas bajo la vaguedad con que están escritas las leyes contra la “obscenidad”. 

Pero son las personas, más que el Estado, los que más controlan las cuestionan de sexo y citas en la India. Las relaciones casuales todavía son inusuales, y quienes quieren tener citas a menudo se enfrentan a chismes, ostracismo y juicio moral. Las mujeres, en particular, son consideradas promiscuas si pierden la virginidad antes del matrimonio y tienen menos posibilidades de encontrar un pretendiente si se las ha visto con otro hombre. 

Para Khan, estas actitudes conservadoras hacen muy difícil tener citas. Como muchos jóvenes en la India, él vive con sus padres. Decirles que va a salir con una chica está fuera de discusión, mucho menos traer la chica a casa si la cita va bien. Las relaciones sexuales tienen que suceder en el asiento trasero del coche o en un hotel. “La mayoría de los hoteles no te dejan acceder a una habitación si no demuestras que eres una pareja casada”, explica. “Así que en general tengo que recurrir a hoteles muy caros”.

La logística para tener una cita es difícil y las posibilidades de conocer a gente nueva son escasas. Taru Kapoor, director de Tinder en India, señala: “La necesidad de conectarnos con otros seres humanos es muy natural. En la India es especialmente difícil conocer a alguien fuera de tu círculo social inmediato. Puedes conocer a alguien en la escuela, en la universidad o en el trabajo, y ya está. Es especialmente difícil para las mujeres, que no pueden simplemente acercarse a alguien y decirle hola”. 

“Encontrar amor es muy complejo. O esperas que suceda, o tienes que resignarte a la idea de que tus padres elijan a alguien por ti. Hay muy poco lugar para la acción individual. Aplicaciones de citas como Tinder le dan a la gente más control sobre a quién conocen y con quién salen.”

Volver a casarse

No son solamente los jóvenes los que se sienten presionados por las costumbres tradicionalistas sobre las relaciones personales. La primera esposa de Ramesh Kakade murió en un accidente de coche hace 12 años. “Quedé destrozado,” dice Kakade, ahora con 69 años. “Pasé días sin comer, me quería suicidar”.

Con el tiempo, Kakade comenzó a salir con una antigua amiga de la universidad, que lo ayudó a reponerse del duelo. “Tuve muchas peleas familiares por eso”, afirma. “La gente me decía que no estaba bien salir con alguien a mi edad. Mis amigos me llamaban 'héroe' para burlarse.”

“En la India no hay cultura de volver a casarse. Yo le pedí permiso a mis hijas cuando decidí casarme con ella. A nuestra boda, hace nueve años, vinieron los periódicos y canales de televisión locales, porque era algo muy raro en nuestra sociedad.”

Kumar Deshpande, que fundó un club de corazones solitarios para personas mayores solteras luego de que su suegro perdiera a su esposa, dice que esto es un gran problema para la gente mayor. “Los hijos le dicen a sus padres que no pueden volver a casarse”, señala. “Mucha gente mayor se nos acerca y nos pide consejo. ¿Qué pueden hacer? Se tienen que quedar solos”.  

Kakade, que fue a algunas de las reuniones de solteros de Deshpande, explica: “Por lo general, los hombres mayores vienen y se sientan adelante. Las mujeres se sientan en los balcones y se van antes de que termine”. 

“El hecho de que vengan significa que algo les dice que conozcan a alguien, pero tienen miedo y se van. Mis amigos a veces me preguntan cómo logré volver a casarme, porque no tienen coraje para hacerlo. ¿Qué se puede hacer? Todos tienen miedo al qué dirán.”

Los nombres han sido modificados para garantizar el anonimato.

Traducción de Lucía Balducci