La portada de mañana
Acceder
EEUU e Irán se preparan para negociar con Pakistán tratando de salvar la tregua
Viaje al "Palacio de Versalles" secreto de los Orbán y su aldea natal
Opinión - 'Entre la vacuidad y la pirotecnia, la subordinación', por Esther Palomera

Viaje al “Palacio de Versalles” secreto de los Orbán y su aldea natal: “Es el gran símbolo de la corrupción del régimen”

En cuanto Akos Hadhazy, diputado independiente en el Parlamento de Hungría, se baja de su vehículo, un coche blanco se para detrás de él a escasos metros. “Son del servicio de seguridad privada. Siempre que me presento aquí, aparecen”, dice a elDiario.es con una ligera sonrisa.

Poco después, el vehículo se detiene en un camino de arena a apenas cinco metros. “Se ponen ahí porque es desde donde se puede ver la mejor perspectiva y ahora estamos en una vía pública, pero eso de ahí es privado”, dice mientras los señala sin disimulo. “Y pertenece al nieto de tres años de LÅ‘rinc Mészáros”, añade impasible. Compañero de escuela de Orbán, amigo, empresario y político, Mészáros es la persona más rica del país.

Pese a los intentos de ocultar todo lo que se esconde detrás de la valla, se aprecian los enormes edificios del ahora conocido como “pequeño Versalles”, oficialmente propiedad del padre de Viktor Orbán, primer ministro húngaro. Hadhazy lleva meses obsesionado investigando el palacio de Hatvanpuszta, una antigua mansión de los Habsburgo que en su día perteneció al archiduque José Antonio de Austria.

Todo el patrimonio del antiguo palacio ha sido derribado y en 2018 la familia Orbán comenzó la nueva construcción, cuenta Hadhazy. “Es el gran símbolo de la corrupción del régimen y la dictadura. Representa el poder del emperador”. El primer ministro ha alegado que la propiedad, de 12 hectáreas y 6.000 metros cuadrados construidos, es solo una explotación agrícola de su padre.

Las investigaciones del diputado, sin embargo, dicen lo contrario. Hadhazy ha conseguido imágenes del interior gracias a alguno de los múltiples operarios que trabajan en su construcción. En una de ellas se ve una opulenta biblioteca de techos altos y abovedados decorados con frescos. En otra, encima de la gran chimenea, rematada con cabezas de macho cabrío, hay una gran estatua del arcángel san Miguel, líder de la milicia celestial, luchando contra el demonio.

Hadhazy incluso se coló y grabó el interior de la inmensa propiedad el verano pasado. En otra ocasión, un vehículo de alguien de seguridad lo persiguió y embistió, pero fue el otro coche el que acabó volcado.

“Estos dos edificios son nuevos”, dice el diputado, que sigue cada paso de las obras. Al otro lado de la verja principal, un agente de seguridad de la empresa de Mészáros amenaza con echar spray a todo el que trate buscar un hueco para ver el interior de la propiedad. Ataviado con un cigarro y unos prismáticos, exige que nadie tome fotografías.

“No se ha financiado directamente con dinero de la UE, pero sí lo han pagado los europeos de manera indirecta”, cuenta Hadhazy, que también se ha dedicado a seguir el rastro del dinero de fondos europeos. “Lo paga Orbán padre, que ha hecho su fortuna suministrando materiales de construcción como piedra a través de contratos públicos a un precio muy superior al de mercado con un margen disparado de entre el 40% y 50%, según los documentos, mientras que el margen de otras empresas clásicas del mismo sector obtienen entre el 4% o 5%”.

El palacio se sitúa a las afueras del pueblo natal de Orbán, Felcsút, gobernado por el propio Mészáros entre 2011 y 2018, periodo en el que empezó a acumular su fortuna. Muy cerca del “pequeño Versalles”, también a las afueras del municipio, está el lujoso club de Golf Botaniq, propiedad del padre de Orbán y operado por Mészáros y el yerno de Viktor Orban, István Tiborcz.

Mészáros, que ha dicho abiertamente que su rápido auge económico se debe a “Dios, la buena suerte y a Viktor Orbán”, tiene un terreno colindante con el palacio secreto de los Orbán en el que tiene animales exóticos como cebras y toros de la raza africana Ankole-Watusi, según reveló y fotografió el medio húngaro independiente gulyasagyu. De camino al centro de Felcsút, Mészáros se está construyendo una enorme mansión con grandes columnas a la entrada y un inmenso terreno en el que trabajan decenas de operarios.

A la entrada del pueblo, un gran cartel publicitario reza “¡Pancho te espera! Hinchas para nuestro equipo en los partidos de fútbol”. Pancho es el apodo del equipo local, el Puskás Akadémia Football Club, fundado por el propio Orbán como filial de otro club nacional y presidido por su amigo, el empresario Mészáros.

Esa academia, tras millones de euros de financiación, se ha convertido en un equipo de primera división y Orbán encargó a uno de los arquitectos húngaros más famosos del país, Imre Makovecz, la creación de un gran complejo futbolístico con un estadio central con capacidad de meter a 4.000 personas, el doble de la población total del municipio.

“Yo soy de Fradi, estos no tienen hinchada”, dice riendo un hombre que pasa frente al estadio. Fradi, de Budapest, es actualmente el mejor equipo de la liga. En los campos adyacentes —el complejo tiene 11 campos de fútbol, un hotel, academia y sala de conferencias— una fila de padres ve a sus hijos entrenar. Todos dicen que están ahí por la academia, pero ninguno dice seguir al Puskas Academia FC en la liga, un equipo en busca de aficionados.

La ubicación del estadio tampoco es casual. Se levanta sobre un antiguo campo de fútbol en el que jugaba Orbán de pequeño y está literalmente pegado a la pequeña casita en la que se crio. La semana pasada, el primer ministro dio una cómoda entrevista en su casa de Felcsút reforzando su imagen de hombre humilde de pueblo. Orbán nació en el seno de una familia de clase media. Su padre era ingeniero mecánico y su madre, logopeda. El padre era miembro del Partido de los Trabajadores Húngaros, la formación gobernante en la era comunista, y trabajó en el sistema de cooperativas agrícolas.

A lo largo del perímetro del complejo deportivo hay carteles de Testör. Los mismos que había a la entrada del “pequeño Versalles”. La compañía es una de las principales corporaciones de seguridad del país y fue adquirida por Mészáros en 2022.

En las últimas elecciones generales, Fidesz, el partido de Orbán, arrasó en Felcsút con un porcentaje superior al 70%. “Durante esta época , esta zona se ha desarrollado mucho más que el resto. La mayoría de gente que vive aquí recibe trabajo vinculado con Orbán y por eso la mayoría de la gente tiene miedo de hablar”, explica Akos Hadhazy.

“Europa se dio cuenta demasiado tarde que el dinero europeo va para los amigos de Orbán”, denuncia el diputado. El principal asesor del máximo tribunal de la UE declaró en febrero que la corte debería anular una decisión de la Comisión Europea de desbloquear miles de millones de euros en pagos a Hungría que habían sido suspendidos debido a serias preocupaciones en materia de corrupción y Estado de derecho.

Hadhazy asegura que ha sido objeto de distintas campañas de difamación. Primero le acusaron de matar a suvecino y después, de querer casarse con una prostituta. Hasta ahora, el único incidente violento fue el del coche, pero cree que si Orbán vuelve a ganar, el siguiente paso son las agresiones físicas para la gente como él.

El líder opositor Péter Magyar lidera las encuestas con una ventaja de aproximadamente 10 puntos, en lo que muchos consideran unas elecciones decisivas para el futuro del país en las que Orbán puede perder el país tras 16 años de mandato, siendo el jefe de gobierno más longevo de la UE. Pese a su tamaño, Hungría tiene un gran peso en Bruselas por el papel de disruptor que ejerce el primer ministro, dado que buena parte de las decisiones deben tomarse por unanimidad.