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La extrema derecha mundial acude al rescate de Orbán, el “profeta” ultra en peligro por las elecciones en Hungría

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, rodeado de otros líderes de la extrema derecha europea durante la cumbre del partido Patriots celebrada en Budapest el pasado 23 de marzo de 2026

Javier Biosca Azcoiti

Budapest —
8 de abril de 2026 22:59 h

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“Viktor Orbán ganará las próximas elecciones en Hungría, estoy convencido de ello”, decía este martes el vicepresidente de EEUU, JD Vance, en una visita de Estado a Budapest convertida en mitin electoral. A su lado, el primer ministro húngaro inclinaba la cabeza y expresaba sus dudas con un gesto inconfundible con la mano.

Pero Vance continuaba su discurso y planteaba una pregunta retórica: “¿No es así, Viktor?”. “Ese es el plan”, contestaba el gran padrino de la extrema derecha europea.

Pese a las fracturas internas de la internacional reaccionaria —dividida entre quienes son más cercanos a Moscú y quienes son más atlantistas; los nacionalistas frente a aquellos con visiones más expansionistas e imperialistas; y los que mantienen una retórica más dura frente a aquellos que optaron por suavizar su discurso—, Orbán es el nexo conector y elemento común de todos ellos.

Pocos, o ninguno, pueden presumir de ser el gran socio de Moscú en Europa al tiempo que se constituyen como uno de los principales aliados de Benjamin Netanyahu en el continente (buscado por crímenes de guerra) y como vanguardia de la revolución ultra impulsada por Washington.

Orbán se ha constituido como una suerte de faro ultraderechista en contra de la UE. Primero lo hace desde dentro del Partido Popular Europeo, lo cual es muy importante porque le da mucha capacidad de maniobra. Cuando le echan y arma el partido Patriots, pierde cierta influencia, pero a su vez se convierte en un profeta ultra

Franco Delle Donne autor de Epidemia Ultra

Desde Trump a Putin, pasando por toda la extrema derecha europea, Benjamin Netanyahu y Javier Milei, el mundo ultra ha acudido al rescate de Orbán, que lleva 16 años construyendo el modelo iliberal que todos han tomado como ejemplo. El profeta está en peligro. Según las encuestas, parte como perdedor en las elecciones decisivas de Hungría de este domingo, consideradas por muchos analistas como las más importantes del año para Europa por el constante papel de Orbán como gran disruptor en Bruselas.

“Orbán es el representante de lo que él mismo bautizó como iliberalismo, es decir, nos gustan muchas cosas de la democracia liberal, esa que nos liberó del régimen comunista, pero no nos gustan todas las cosas que nos limitan para construir la hegemonía política y sus tendencias autoritarias”, dice a elDiario.es Franco Delle Donne, autor del libro Epidemia Ultra: del fascismo europeo a Silicon Valley, anatomía de un fenómeno que está conquistando el mundo. “Es una ejecución del poder a partir de la cual se van erosionando las diferentes instituciones y pilares del Estado de derecho”, añade.

El primer ministro húngaro, agrega el experto, se ha constituido también “como una suerte de faro ultraderechista en contra de la UE”. “Primero lo hace desde dentro del Partido Popular Europeo, lo cual es muy importante porque le da mucha capacidad de maniobra. Cuando le echan y arma el partido Patriots, pierde cierta influencia, pero a su vez se convierte en un profeta ultra”, explica. “Profeta en el sentido de que él lidera y se convierte en esa vanguardia de la construcción del iliberalismo”.

Crear esta red fue una estrategia muy inteligente de Orbán. Los frutos de esto, que ha costado mucho, es que la gente habla a tu favor. Para formaciones como Vox es importante mantener a Orbán como un aliado. Tanto en términos materiales, porque hay dinero fluyendo, como en términos simbólicos

Carsten Schneider Central European University

Además, Orbán no solo se erige en faro ideológico de todas las fuerzas iliberales, sino también como una suerte de padrino y fuente de apoyo material. “En estos 16 años, Orbán ha gastado mucho tiempo, dinero público y energía posicionándose a sí mismo y a Hungría como la referencia de la internacional iliberal. Ha creado think tanks, ONG, ha cerrado universidades, ha forjado redes y ha invertido mucho en crear lo que Gramsci llamó hegemonía cultural. Esta narrativa se ha expandido más allá de Hungría y ha llegado hasta el otro lado del Atlántico”, señala a elDiario.es Carsten Schneider, politólogo y rector de la Central European University, perseguida y cerrada por Orbán en 2017 por sus vínculos con George Soros.

“Crear esta red fue una estrategia muy inteligente de Orbán. Los frutos de esto, que ha costado mucho, es que la gente habla a tu favor. Para formaciones como Vox es importante mantener a Orbán como un aliado. Tanto en términos materiales, porque hay dinero fluyendo, como en términos simbólicos”, añade. Vox recibió siete millones de euros de un banco húngaro bajo control del Gobierno para financiar la campaña de las elecciones europeas de 2024. Antes, ya había recibido otros 6,7 millones para sufragar la campaña de las generales de 2023. La formación alegaba que los bancos españoles le negaban la financiación.

Entre los think tanks financiados por Orbán destaca el Mathias Corvinus Collegium, fundado en 1996 en Budapest. En 2020, el Gobierno le otorgó activos y fondos por valor de 1.400 millones de euros, superando el gasto total del país en educación, según denunció la Fundación Friedrich Naumann. Esa apuesta de Orbán transformó la institución en una herramienta a su servicio para la deseada hegemonía cultural. Precisamente Vance ha visitado este miércoles esta institución durante su viaje de apoyo a Orbán.

“Sería una ironía que en un momento en el que las fuerzas iliberales están creciendo a nivel global, Orbán perdiera el poder. Esto afectaría a todo este movimiento porque la narrativa de que son la mayoría silenciosa demostraría ser menos plausible de lo que es ahora”, dice Schneider en la sede de la universidad en Budapest, que ha quedado relegada a un mero papel de representación, ya que fue ilegalizada como universidad en Hungría y trasladada a Viena.

“No creo que Orbán tuviera un plan maestro desde 2010, simplemente ha hecho lo posible por permanecer en el poder. Ahora, el movimiento MAGA en EEUU mira a Hungría como modelo y cree que tiene que hacer todo lo que ha hecho el primer ministro Húngaro para no perder elecciones nunca más”, añade.

Malestar en Bruselas

En su visita de este martes, Vance acusó a la UE de injerencia en las elecciones. Las palabras del vicepresidente de EEUU han sentado realmente mal en la Unión, informa Rodrigo Ponce de León desde Bruselas. Una portavoz del la Comisión Europea ha asegurado este miércoles que van a “trasladar su preocupación” a la Administración estadounidense por los comentarios de Vance en los que acusaba a la “burocracia de Bruselas” de “injerencia” en las elecciones de Hungría.

“Contamos con canales diplomáticos y los utilizaremos para trasladar nuestras preocupaciones a nuestros homólogos estadounidenses”, han respondido en la Comisión Europea.

Vance no tuvo reparos en señalar que quería “ayudar en todo lo que pueda al primer ministro mientras se enfrenta a estas elecciones”. Otro portavoz de la Comisión fue más irónico y llegó a decir que “lo que han estado haciendo los burócratas europeos es establecer un marco sólido para garantizar que las elecciones sigan estando en manos de los ciudadanos”.

Alemania también ha criticado las palabras de JD Vance. El portavoz adjunto del Gobierno alemán, Sebastian Hille, ha declarado a los periodistas: “Rechazamos la acusación hecha por el vicepresidente estadounidense JD Vance en un evento en Hungría. Me gustaría señalar —ya que Vance se queja de la supuesta interferencia de la UE en las elecciones— que el vicepresidente estadounidense estuvo en Hungría apenas unos días antes de los comicios. Este hecho por sí solo habla claramente de quién está interfiriendo”.

“Europa necesita a Viktor”

La operación de rescate comenzó en enero, dado que, desde su inicio, las encuestas han situado a Orbán por detrás de su principal contrincante, Peter Magyar, antiguo aliado de Fidesz y actual líder del partido Tisza, de centroderecha.

“Europa necesita a Viktor Orbán”, decía Alice Weidel, líder del partido Alternativa para Alemania (AfD), en un vídeo publicado a principios de año en el que varios líderes del mundo ultra expresaban su apoyo al primer ministro Húngaro. AfD ni siquiera forma parte del grupo político ultra europeo Patriots, impulsado por Orbán y convertido en tercera fuerza en la Eurocámara.

Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional; Javier Milei, presidente argentino; Santiago Abascal, líder de Vox; Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí; Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, Matteo Salvini, líder de la formación ultra Lega; Herbert Kickl, líder del FPÖ de Austria; Andrej Babiš, primer ministro de la República Checa; y Aleksandar Vučić, presidente de Serbia, eran algunos de los participantes en el vídeo.

“La seguridad no se puede dar por hecha. Hay que ganarla y Orbán tiene todas esas cualidades. Tiene la tenacidad, la valentía y la sabiduría para proteger su país”, decía Netanyahu en el vídeo.

Weidel incluso hacía una referencia a su posición respecto a Ucrania, que Orbán ha convertido en el asunto principal de campaña. “Hace 10 años se levantó de manera valiente contra la inmigración masiva y hoy está luchando por la paz en Ucrania y Europa”. El primer ministro ha empapelado ciudades y carreteras con carteles con la cara del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, junto a la del líder de la oposición húngara, Péter Magyar, bajo el letrero: “Peligro”.

“Gracias a líderes como Orbán, el campo de los patriotas y defensores de las naciones y pueblos soberanos está alcanzando más éxito que nunca en Europa”, decía Marine Le Pen.

En las últimas semanas, líderes ultras de todo el mundo han acudido a Hungría para mostrar su apoyo y apuntalar al profeta aprovechando la celebración del congreso de Patriots y la conferencia anual de CPAC, encuentro conservador de referencia. “Orbán es un visionario y, por encima de todo, un pionero”, decía Le Pen en la cumbre.

“[Occidente está viviendo] el mayor realineamiento político de los últimos 100 años. El epicentro de ese realineamiento, su centro de poder, es EEUU y su base de avanzadilla en Europa es Hungría”, aseguró Orbán en la conferencia conservadora. Frente a las encuestas adversas, Orbán ha agitado esas conexiones internacionales como uno de sus principales activos, además de su confrontación con la UE y Zelenski, omnipresente en la campaña del primer ministro.

Aquel joven con ideales liberales que construyó su carrera política contra el comunismo y mirando a Europa y Occidente como modelo se acabó convirtiendo en el gran faro de la ultraderecha mundial y, tras 16 años en el poder contruyendo un régimen a su imagen, Orbán camina por la cuerda floja.

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