Von der Leyen abre un cisma en la UE al mandar una comisaria a la Junta de paz de Trump para Gaza

La decisión de la Comisión Europea de enviar como observadora a la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, a Washington para la primera reunión formal de la Junta para Paz de Gaza, organizada por el presidente estadounidense Donald Trump, ha abierto un nuevo cisma entre las capitales europeas y la institución comunitaria en Bruselas.

La postura de Von der Leyen refleja la caótica política seguida por la Comisión Europea alrededor de Israel y el genocidio cometido por tropas israelíes en Gaza. Solo hace un mes, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, aseguró que la Unión Europea no iba a participar en la Junta de Paz de Gaza de Trump. Costa recalcó “hay serias dudas sobre varios elementos de la carta de la Junta de Paz relacionados con su alcance, su gobernanza y su compatibilidad con la Carta de la ONU”. Desde el Consejo de Europa se asegura que no hay un cambio de postura desde la reunión de enero.

Fuentes conocedoras del funcionamiento de la UE aseguran que la presidenta de la Comisión Europea carece del mandato para tomar una decisión de este calado en el ámbito de las relaciones exteriores. Además, recalcan que el análisis jurídico sobre la naturaleza de la Junta de Paz que ha organizado Trump es “clarísimo sobre su ilegalidad”.

“España ha planteado serias objeciones”

Fuentes de Ministerio español de Exteriores han confirmado a elDiario.es que “España ha planteado serias objeciones a la participación de comisaria Suica dado que varios aspectos del Board of Peace plantean serias dudas en cuanto a su compatibilidad con el Derecho Internacional”. Según el Ministerio que dirige Jose Luis Albares también hay que añadir “el hecho de que la Autoridad Nacional Palestina no esté invitada cuando debería estar en el centro del proceso. Y esto no es compatible con la posición de la UE de apoyar la solución de dos Estados”.

La rebelión de las capitales tuvo su apogeo en la reunión de los embajadores que tuvo lugar este miércoles. Según fuentes conocedoras de la reunión, el embajador francés lideró la protesta, que fue respaldad por una mayoría de diplomáticos. La queja principal fue que la decisión de mandar a una comisaria se había hecho sin aviso previo a los países y se puede interpretar como un respaldo de la UE a una iniciativa, que desde la mayoría de las capitales se ha desechado por interpretarse como una fórmula para acabar con el multilateralismo dentro de la doctrina de la Administración de EEUU y un reforzamiento del poder de Trump.

Pero es que además, los diplomáticos mostraron su “indignación” porque Von der Leyen carece del mandato necesario para actuar de esta manera unilateral. La decisión de la presidenta de la Comisión Europea podría violar los tratados de la UE, ya que la posición en materia de relaciones exteriores de la UE tiene que ser coordinada por los Estados miembros.

Incluso la Alta Representante en política Exterior, Kaja Kallas, que siempre ha mantenido una postura contraria a la Junta de Paz de Trump, explicó en la reunión con los embajadores que el envío de la comisario “no era una buena idea, ni para la Comisión ni para los Estados miembros”.

Participar pero no formar parte

Un portavoz de la Comisión Europea traté de explicar este jueves la confusa posición de la institución comunitaria: “La participación de la comisaria se centrará realmente en Gaza y su reconstrucción. Es importante, una vez más, mencionar que con esta participación, la Comisión Europea no se convierte en miembro del Consejo de Paz. Nuestra participación debe entenderse en el contexto de nuestro compromiso con la implementación del alto el fuego en Gaza y por participar en los esfuerzos internacionales relacionados con su recuperación y reconstrucción. Creemos que tenemos un papel importante que desempeñar. Como saben, somos el mayor proveedor externo de ayuda a los palestinos, tanto en asistencia como en ayuda humanitaria. Creemos que necesitamos estar en la mesa; de lo contrario, simplemente seríamos un pagador y no un actor”.

Este mismo portavoz ha asegurado que “14 Estados miembros también están representados en esta reunión a diferentes niveles, junto con socios regionales y europeos con los que hemos estado trabajando y dialogando precisamente en el marco de estos esfuerzos internacionales para las conversaciones de paz en Gaza”. Sin embargo, solo Hungría y Bulgaria, cuyos gobiernos son aliados tradicionales de Trump, se habrían unido como miembros de la Junta de Paz, mientras que Italia, Rumanía y República Checa han anunciado su participación como observadores.

Fuentes conocedoras del funcionamiento de las instituciones europeas aseguran que “aunque la invitación a la Junta de Paz era para los líderes de los países, la mayoría ha mandado a miembros de sus Gobiernos de bajo nivel”.

La posición de la Comisión Europea es más difícil de entender tras las continuas violaciones del alto el fuego por parte de Israel en Gaza. El número de gazatíes muertos por ataques israelíes desde el pasado 10 de octubre, cuando entró en vigor el alto el fuego, ascienda a 601víctimas, según informó el Ministerio de Sanidad gazatí. Además, el Gobierno israelí ha bloqueado a 37 organizaciones internacionales de ayuda humanitaria para que puedan trabajabar en Gaza.

Según datos del Ministerio de Sanidad gazatí, desde el inicio de la ofensiva bélica israelí en 2023, sobre la que existe cierto consenso internacional de que albergó “actos de genocidio” contra los palestinos, al menos 72.060 gazatíes han sido asesinados, entre ellos más de 20.000 niños.

A pesar de la situación en Gaza, la Comisión Europea solo se atrevió a anunciar meses después del inicio del genocidio que impondría sanciones a Israel. El anuncio del alto el fuego dejó las sanciones guardadas en un cajón.