El empeño de un agricultor riojano por recuperar el cuco fino, la alubia más autóctona de Cameros
El cuco fino siempre ha sido una legumbre muy arraigada a Torrecilla en Cameros. Es una alubia blanca, más pequeña y redondeada que las variedades más comerciales, con una piel muy fina que le da el nombre y que en la zona se acostumbra a cocinar con verduras por su sabor y textura suaves. Hace años era muy común cultivarlas en Torrecilla y en algunos pueblos del entorno, como Panzares, Ortigosa, Nieva o Nestares, aunque ni siquiera en toda la zona de Cameros. Sin embargo, últimamente el cuco fino se ha ido perdiendo y apenas queda de forma testimonial en algunas huertas domésticas de vecinos mayores, que plantan una docena de plantas para el autoconsumo.
Diego Sorzano ha visto los cucos cultivarse y guisarse en casa siempre, pero también ha sido testigo de cómo cada vez quedan menos huertas en el pueblo y, por tanto, como esta legumbre autóctona se va reduciendo y las semillas están en riesgo de perderse. “Me da rabia estar hablando siempre de las alubias tan buenas que son y que no se puedan conseguir por ninguna parte”, señala este agricultor sobre por qué se lanzó con un proyecto de recuperación del cuco fino. Además, quería probar un nuevo cultivo en esta zona con limitaciones por ser un terreno montañoso, lo que le llevó a apostar por esta variedad local.
Sabe que en Torrecilla la producción será más escasa, pero confía en que la calidad será la mejor. Este agricultor cree que la clave para que el cuco fino logre sus mejores características está en la amplitud térmica, la destacada diferencia de temperatura entre el día y la noche que se da en la zona. De hecho, hace un tiempo, hizo una prueba en Albelda de Iregua y aunque la producción fue mayor, salieron alubias de piel más basta y sin la calidad de cuco fino de Torrecilla.
Investigación y futuro para Cameros
El proyecto de Diego Sorzano fue uno de los campos demostrativos que el Gobierno de La Rioja subvenciona para impulsar la investigación y la innovación en el sector agrario. Contempla desde la recolección de semillas de alubia “cuco fino” de distintas fuentes para evaluar su diversidad genética y seleccionar las mejores líneas para su multiplicación hasta la creación de una asociación de cultivadores dispuestos a trabajar juntos en la comercialización, promoción y conservación de este cultivo. Igualmente, plantea generar protocolos sencillos de mantenimiento y selección de semilla que aseguren y mejoren las características agronómicas y de calidad de esta variedad y desarrollar una guía de cultivo sobre técnicas agronómicas, manejo integrado de plagas y enfermedades, y prácticas agrícolas sostenibles.
Porque el cuco fino es un cultivo “muy sacrificado”, asegura el agricultor camerano, “demasiado sacrificado para lo poco que dan y un año salen bien, otro no”. El año pasado, de hecho, la primera prueba de este ensayo agrícola no alcanzó los resultados esperados. Plantó media hectárea de terreno, pero la finca estaba muy expuesta al aire y los riegos se secaban muy rápido. Para este año, está preparando la tierra en una finca más resguardada, con más agua, donde ya ha instalado el sistema de riego por goteo y espera, mirando al cielo, al momento óptimo para la siembra, que llegará a partir de mayo. “Luego, cuando nacen, hay que hincar las varillas, que es bastante costoso, y atarlas para que tengan estabilidad y, según crecen, hay que ayudar a la planta a enroscarse en esta varilla porque esta variedad se enreda muy mal”, explica Diego Sorzano sobre los cuidados de este cultivo, al que añade el control de plagas, especialmente el mosquito verde y la araña blanca.
A pesar de todo, el agricultor está muy ilusionado con la recuperación del cuco fino. Una energía que asegura haber contagiado a sus vecinos, que no paran de preguntarle. Diego Sorzano quiere generar además una nueva actividad económica para una zona afectada por la despoblación, donde las alternativas laborales son limitadas y hacerlo a través de este producto tan autóctono. El campo demostrativo incluye también entre sus objetivos implementar estrategias de promoción y participación en ferias agrícolas y jornadas gastronómicas. El fin, en definitiva, evitar que el cuco fino se pierda y conseguir que esta alubia tan apreciada en Torrecilla en Cameros, deje de ser una desconocida fuera de su entorno.