Convocada una protesta contra la llegada de una compañía de danza auspiciada por Israel a los Teatros del Canal
Diversos colectivos en defensa del pueblo palestino llaman a una concentración este jueves 15 de octubre a las 19.00 frente a la sede de los Teatros del Canal, en el número 1 de la calle Cea Bermúdez, contra la llegada de una compañía de danza auspiciada por Israel.
BDS Madrid, grupo local de la campaña internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado de Israel, impulsa una protesta que también secundan la Red Solidaria Contra la Ocupación en Palestina, la iniciativa Desarma Madrid o las agrupaciones Danza por Gaza y Artistas con Palestina.
La compañía Batsheva Dance presenta ese mismo día la coreografía Sadeh21, que será interpretada durante tres jornadas consecutivos. La entidad se creó en Israel en 1966 por Martha Graham, una de las figuras fundamentales de la danza del siglo XX. A partir de los noventa, el coreógrafo Ohad Naharin la impulsó como embajadora por el mundo de su país, que financia un tercio del presupuesto de sus producciones, así como los costes de desplazamiento para las giras internacionales.
El estreno lleva semanas convulsionando la escena madrileña. A finales de septiembre, Nacho Duato compartió varios vídeos en redes sociales pidiendo la cancelación de las actuaciones: “La Comunidad de Madrid invita a una compañía subvencionada por el Estado Genocida de Israel. En Francia lo han conseguido, Batsheva no va a bailar en París. ¿Qué pasa en Madrid, vamos a dejar que esto suceda?”.
El que fuera durante 20 años director artístico de la Compañía Nacional de Danza y actualmente director del ballet del Teatro Mijáilovski en San Petesburgo reforzó así una contestación social que este jueves se manifestará en Chamberí, pero que por el momento no ha replanteado la posición del equipo de Isabel Díaz Ayuso (su Ejecutivo gestiona este espacio escénico a través de la Consejería de Cultura).
El director de los Teatros del Canal apela a “lo artístico”
Las manifestaciones contra Batsheva son anteriores a la etapa más cruenta del genocidio promovido por el Gobierno de Benjamin Netanyahu en Gaza. En 2012, su gira por Reino Unido estuvo repleta de incidentes: protestas en todas las ciudades, interrupciones de su espectáculo, cacheos al público para poder entrar a la sala y una tensión que nunca ha abandonado desde entonces a esta compañía. Asociaciones civiles alrededor del mundo han protestado por la presencia de esta compañía en México, Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia o Nueva Zelanda.
Ruperto Merino, director de los Teatros del Canal, exponía en declaraciones a elDiario.es que “las razones de la programación tan solo son artísticas”. “Tenía muy claro que esta temporada quería tener a las grandes compañías del mundo, Batsheva está en la programación por la misma razón que la Sydney Dance Company. La mayoría de los elencos de compañías internacionales tienen pasaportes de distintas nacionalidades. No puedes estar censurando compañías en función del país de origen. El arte tiene que estar por encima de todo eso”, afirmaba.
“Mi programación está basada en criterios estrictamente artísticos. Para mí, sus trabajos están por encima de cualquier otra consideración”, añadía Merino, al tiempo que optaba por “no entrar” a valorar si hay que mantener o no los criterios artísticos en relación a un Estado que comete un genocidio. “Aquí se tiene en cuenta lo artístico. Punto”, sostenía.
No es la primera controversia en este sentido en los Teatros del Canal, aunque sí la que más ha escalado. Miembros de BDS se quejaron en abril de 2025 con motivo de las representaciones de House, obra dirigida por el cineasta y dramaturgo Amos Gitai. “Financiada por Israel, formaba parte de una clara estrategia de lavado cultural en pleno genocidio y con órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu y otros altos cargos israelíes”, explicaba la actriz Elisa Gelabert, portavoz de este movimiento.
Galabert afirma que pidió sin éxito una reunión con Ruperto Merino y que solo obtuvo una respuesta “telegráfica”: “Ignoró todo el contexto de la petición y se escudó en el prestigio del teatro que producía la obra, el Théâtre National de la Colline”. La intérprete cree que es un “grave error” que los Teatros del Canal y la Comunidad de Madrid no escuchen a los artistas que muestran su “rechazo al blanqueamiento cultural mediante cartas, comunicados y acciones”. “Actúan como si el genocidio no existiese. Programar a Batsheva es una forma de legitimación indirecta de un Estado que está siendo investigado por genocidio y crímenes contra la humanidad”, concluía Gelabert.
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