Cinco embrollos que deja sobre la mesa el delegado del Gobierno: una acampada, la amenaza de Blocus y tres huelgas

Lourdes Barragán

Madrid —
26 de octubre de 2026 19:50 h

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Octubre ha sido un mes extraño: empezó con una acampada masiva en Sol, le siguió un adelanto electoral y conmocionó al país por la muerte de Maricarmen. Un nuevo ciclo de movilizaciones ha desencadenado manifestaciones en toda España, algunas seguidas de enfrentamientos con la Policía y denuncias por exceso de violencia. El delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid fue criticado por actuaciones de sus agentes en la Complutense o en la calle Huertas, y pidió abrir investigaciones urgentes. Pero ahora, con todo en ebullición, Francisco Martín sorprende al abandonar su cargo antes de un noviembre que viene fuerte.

La noticia la adelantó El País este domingo por la tarde, aludiendo a un descontento al no haber sido incluido en las listas electorales de su partido, el PSOE. Martín llevaba tres años al frente de la Delegación del Gobierno y su mandato ha estado marcado por el tira y afloja con los gobiernos de José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso, de carácter local y regional. Sin embargo, su apoyo tácito a la socialista Enma López cuando presentó su candidatura en las primarias contra Reyes Maroto, elegida de Ferraz, marcó tensiones con la cúpula; más después de que Maroto se impusiera a López y esta fuera despojada de sus cargos en el grupo municipal.

La subdelegada Pilar Trinidad Núñez suena como el principal relevo al frente de la institución, con sede en la calle Miguel Ángel, aunque el cargo tendrá que confirmarse este martes en el Consejo de Ministros. Mientras tanto, las redes sociales de Francisco Martín –donde solía ser muy activo– llevan semanas en silencio: su último post en X es del 17 de octubre, y en Instagram no publica nada desde hace casi un mes, el 18 de septiembre. La renuncia del dirigente del PSOE se ha producido a escasas 24 horas de cerrar el plazo para registrar listas electorales, que los partidos han ido configurando estos últimos días a raíz del adelanto electoral.

Los comicios antes previstos para 2027 tendrán lugar, finalmente, el próximo 29 de noviembre. El tiempo corre y la repentina marcha de Martín deja a su relevo con una larga lista de tareas sobre la mesa y cinco sapos que tragar en los primeros días de trabajo.

Una acampada en el aire y sin desconvocarse de Sol

La acampada por la vivienda en Puerta del Sol, que este lunes cumple un mes desde que se puso la primera tienda, mantiene en vilo su continuidad. Con la convocatoria de elecciones y los preparativos para una huelga general inminente -uno de sus principales objetivos- las asociaciones de barrio y organizaciones de vivienda que continúan en la protesta aún debaten si es mejor marcharse para centrar esfuerzos en los siguientes pasos, o permanecer en Sol y seguir presionando desde allí.

“El verdadero éxito de esta acampada no debería medirse únicamente por cuánto tiempo conseguimos aguantar, sino por nuestra capacidad para convertir todo lo que hemos conseguido aquí en una fuerza colectiva y política que perdure más allá de la Puerta del Sol”, destacaba a mediados de mes una de las portavoces en las asambleas de la tarde, donde se debate el devenir del movimiento. En este primer mes de acampada el delegado ha recibido críticas desde todos los frentes, muchas vinculadas a la actuación policial en la zona (sobre la que tiene competencias).

De un lado, PP y Vox le espetaban su permisividad con la expansión de tiendas por las calles colindantes; mientras que en sindicatos u otros sectores a la izquierda reprochaban lo contrario: que la presencia policial en las manifestaciones por la vivienda era excesiva y su actuación, desproporcionada. Pero la acampada no será, ni de lejos, el único frente a la vista.

Tres huelgas previstas en un noviembre caliente

A lo que quede de la acampada y antes de ir a las urnas, el futuro delegado o delegada tendrá que atravesar tres huelga simultáneas. Una de ellas, la más notable, es la huelga general convocada para el 11 de noviembre, para la que habrá que negociar servicios mínimos en los sectores de competencia estatal como Cercanías Madrid o el Aeropuerto de Barajas. En el caso de la Policía Nacional, sin derecho a huelga al ser un cuerpo de seguridad del Estado (así lo fija la Ley Orgánica 2/1986), quedará plantear y distribuir un despliegue de vigilancia.

Y es que la del 11N no es el único parón programado. Desde mediados de octubre está activa una huelga indefinida del profesorado en la educación pública. Los docentes exigen a la Consejería de Educación una negociación efectiva y compromisos firmes para mejorar sus condiciones laborales y garantizar la calidad del sistema. Señalan al Gobierno regional por el abandono que perciben, pues las competencias educativas están delegadas en la comunidades autonómas. Pero Francisco Martín también quedó salpicado desde el primer minuto.

Hace dos semanas, cuando arrancó la huelga educativa, volvió a haber cargas policiales contra unos piquetes estudiantiles organizados en la Universidad Complutense (UCM), frente a la Facultad de Químicas. Hubo heridos y detenidos, pero también señalamientos directos hacia la Policía por la virulencia de las actuaciones, que quedaron grabadas en vídeo.

Así que el siguiente embrollo será una tercera huelga educativa, esta vez de carácter universitario y prevista para el 4 y 5 de noviembre, afectando a los seis campus de la región: la Complutense, la Autónoma (UAM), la Politécnica (UPM), la Carlos III (UC3M), la Universidad de Alcalá (UAH) o la Rey Juan Carlos (URJC). Con el recuerdo reciente de las cargas en la UCM, lo previsible es que la actuación policial en esta huelga de universidades también se mida al detalle.

El viernes pasado, a las puertas de su último fin de semana como delegado, Martín anunció una investigación interna para esclarecer si hubo negligencia en otras actuaciones policiales, esta vez frente al Palacio de Santoña en Madrid y en una nueva reivindicación docente. Los testimonios recopilados por Somos Madrid denunciaron las “violentas” cargas de los agentes, que según los docentes y estudiantes congregados comenzaron sin ninguna actuación hostial previa por su parte. Este periódico también pudo comprobar el parte de lesiones de uno de los afectados, en el que constan hematomas “con forma de porra”.

Protestas en Barcelona y la amenaza de un Blocus en Madrid

Estos son los hechos sobre la mesa, pero también hay amenazas latentes. Una de ellas es la que dejan las protestas en Barcelona, que este fin de semana ha vivido graves altercados, saqueos en una veintena de negocios y más cargas policiales en una protesta convocada a través de las redes sociales. Los Mossos d'Esquadra han detenido a 128 personas, 72 de ellas menores de edad, por unos disturbios inspirados en las actuales protestas en Francia.

En España, este movimiento se ha difundido con el nombre de Blocus, como se conoce a sus impulsores. Las autoridades siguen su rastro en plataformas como TikTok, aunque su existencia no solo perturba en Cataluña. En las últimas horas se han difundido rumores u otros mensajes no confirmados que apuntan a más ciudades para continuar las protestas, entre ellas Madrid. Aunque estos anuncios no garantizan que las manifestaciones vayan a llevarse a cabo, su amenaza también está latente. Sea como sea, Francisco Martín deja la Delegación del Gobierno en un momento convulso y sin haber ofrecido aún explicaciones públicas.