El Ayuntamiento de Madrid ha deshojado por fin la margarita sobre cuándo arrancará una de las promesas de Almeida más llamativas en cuanto a las obras sobre uno de los elementos icónicos de la ciudad. El área de Obras ha presentado este jueves su proyecto para reformar en entorno de la calle Alcalá entre Cibeles y el propio monumento de la Puerta de Alcalá, cuyos trabajos comenzarán en apenas dos semanas.
Como ya habíamos avanzado en Somos Madrid, la principal novedad estás en que los peatones podrán caminar bajo la Puerta de Alcalá, que será accesible tanto desde el norte como al sur, gracias a un nuevo bulevar dotado de un paso de cebra, según las primeras imágenes compartidas del proyecto.
La anchura de este bulevar será sensiblemente inferior a la que dejaban ver las primeras imágenes del proyecto que desveló el alcalde en febrero del año 2024 y que, aunque se tomaron como definitivas por el público general, eran solo un esquema de movilidad que distará bastante del resultado final. Estará rodeado de arbustos y no árboles, para que no tapen una de las vistas más características del monumento.
Además del bulevar peatonal, en una de las aceras se gana espacio para el tránsito de los viandantes, con una nueva hilera de árboles entre las glorietas de Cibeles y la plaza de la Independencia.
En cuanto a las novedades de movilidad, aparece un carril bici de doble sentido. Discurrirá a lo largo del actual, en la calzada de subida desde Cibeles, pero se extenderá alrededor de casi toda la parte exterior de la rotonda de la Puerta de Alcalá, enganchando con la acera ciclista de la calle Serrano. La estación de Bicimad se colocará más cercana a la calzada en lugar de donde está ahora, pegada a la puerta de entrada al Retiro.
Las obras arrancarán previsiblemente la primera semana de febrero y se extenderán durante unos 12 meses, con la idea de que en febrero de 2027 ya esté acabado el grueso del proyecto. Los cortes al tráfico arrancarán en verano para afectar lo menos posible a la movilidad en la zona.
El proyecto cuenta con el beneplácito de la Unesco, organización internacional que ha opinado sobre la reforma al afectar al Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio de la Humanidad. En un informe, considera que esta intervención tiene un impacto “muy positivo” para el entorno protegido.