BiciMad se estrella en su primer día de funcionamiento

Ni bien ni mal. El esperado estreno del BiciMad, el servicio de alquiler de bicicletas público de Madrid, no puso ser juzgado por la mayoría de sus usuarios en su primer día de operatividad. Simplemente porque no funcionó durante la mayor parte del día: el sistema informático que regula el alquiler y que sirve para emitir las tarjetas colapsó y al final del lunes era imposible recoger o dejar ninguna bicicleta en los puestos.

Este periódico pudo comprobar cómo algunas de las estaciones ubicadas en Malasaña -en la plaza de Juan Pujol, por ejemplo- no registraron movimiento alguno de ciclos y los pocos usuarios que intentaban acceder al servicio se encontraban con unos tótems -así se llama la estación que alberga el sistema- totalmente inoperativos. Los vecinos, curiosos, usaban los nuevos aparatos como bicicletas estáticas. Era el consuelo que les quedaba.

Una de las pocas privilegiadas que pudo montar en las bicicletas públicas fue la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que convocó a los medios de comunicación por la mañana en el Retiro para estrenar el servicio junto a varios concejales y hacerse la foto de rigor con una de las pocas grandes inauguraciones que le quedan al Ayuntamiento antes de las elecciones municipales. Desgraciadamente para el resto de madrileños, el sistema colapsó poco después y la imagen de varias bicicletas públicas juntas circulando por Madrid se redujo a las del equipo de Gobierno municipal.

Tampoco ha funcionado con normalidad la aplicación para móviles que explica al usuario la ubicación de las estaciones, el número de bicicletas disponibles y la mejor ruta para llegar hasta un punto determinado: la de Android se colgaba continuamente desde el 3G y la de la Apple Store ni siquiera estuvo lista para descarga.

Los responsables de BiciMad han informado de que más de un millar de personas se han dado de alta el primer día del servicio, pero no ha indicado cómo va a compensar a estos usuarios que no han podido disfrutar del primer día por el colapso general y que se han encontrado con el mensaje de “Equipo en mantenimiento. Disculpen las molestias” en todas las estaciones del centro de Madrid.

Habrá que esperar a los siguientes días de funcionamiento para ver algún ciclista rodando por las nuevas ciclocalles y comprobar si el sistema, que ya nacía con muchas dudas y pegas, funciona o fracasa. Pero sus inicios hacen intuir por qué el Ayuntamiento había demorado casi dos meses su puesta en marcha (estaba prevista a principios de mayo) y nos hace preguntarnos si no se habrá precipitado para inaugurar antes de las vacaciones de verano un sistema de alquiler que tal vez aún no estaba listo.