El misterio de los 35 adoquines en memoria de víctimas del nazismo que una empresa de paquetería ha extraviado
En su novela Obra maestra, Juan Tallón relata la desparición de una escultura de Richard Serra que el Museo Reina Sofía extravió pese a las 38 toneladas de la pieza. Lo que le ha sucedido ahora a Isabel Martínez y Jesús Rodríguez, almas del proyecto Stolpersteine en Madrid, no llega a ese nivel de delirio... pero se queda cerca. Ambos llevaban semanas esperando la llegada de 35 adoquines de memoria procedentes de Alemania, que honran a víctimas de los campos de concentración nazis originarias de la capital. Un envío de 72 kilos que consuma un arduo proceso de documentación e investigación y que ahora se ha volatilizado.
“Hemos tenido problema desde que en Alemania empezaron a trabajar con una empresa que aquí en España opera con SEUR. Dos años en los que poníamos Aluche como punto de recogida y nos tocaba ir a Plaza de Castilla, pero íbamos salvando la situación. Hasta ahora”, lamenta Isabel en conversación con Somos Madrid. “El lunes 16 recibimos una llamada que no nos da tiempo a atender y el mensaje de que las señas están incompletas, porque aunque la dirección está bien nos falta el piso y la letra. Cuando llamamos, la centralita se corta. Luego hemos vuelto a contar 50 veces al teléfono que nos sale en la página, pero es de una casa comidas de Barcelona. Lo peor es que ese lunes estábamos en casa”, expone Isabel.
“Hemos seguido el envío y no ha vuelto a salir del almacén. Cuando llamamos a un 902, que también va fatal, nos han ido diciendo que nos llegaría en 24 o 28 horas, pero no pasa. Estamos sin movernos de casa”. Para más inri, más tarde apareció un mensaje que indicaba que el paquete se había enviado en la mañana del pasado 20 de marzo. “Nos dicen que es un error del repartidor, pero que saben que no lo han entregado”, cuenta Isabel. “El sábado llamamos y nos dicen que hay que esperar 48 horas, el lunes igual y el martes Jesús se harta y va a la sede de SEUR en Mercamadrid”. Ahí le reconocen que “el envío está perdido” e incluso le instan a presentar una denuncia policial o una reclamación, algo que ya han hecho en oficinas del consumidor del Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid.
Es entonces cuando se ponen en contacto con los autores de los adoquines en Alemania: “Nos responden rápidamente y ponen en copia al responsable de los envíos, que nos dice que ha mandado varios paquetes”. Por el momento, ninguno de ellos ha aparecido. “No fue hasta que colgamos un tuit que en SEUR nos dicen que hay un envío que se está devolviendo a origen. Pero en sus correos ponen que se devuelve a los 10 días si no se efectúa la entrega, un tiempo que no había transcurrido aún. En SEUR nos dicen ahora que se ha devuelto un paquete, pero que hay más. Hemos escrito a Alemania para que nos confirmen cuántos paquetes han enviado y si la empresa alemana les comunica algún número de seguimiento”.
La buena noticia es que en el país centroeuropeo confirman que cubrirán la mayor urgencia de entre las 35 piedras: las siete que se colocarán el próximo 28 de abril en Puente de Vallecas. Las reelabolará y las traerá en persona su autor, Gunter Demnig, que es también el creador e impulsor inicial de estos Stolpersteine. Las otras 28 piedras se colocarán en los distritos de Centro, Arganzuela, Chamberí y Retiro más adelante, ya que las Juntas Municipales deben conceder antes los permisos oportunos.
En cualquier caso, el agujero económico puede ser importante para una iniciativa modesta y autogestionada: “No hemos hablado con Alemania de qué pasaría si las 35 piedras se pierden. Entendemos que tendrán un seguro, pero en principio las pagamos nosotros y no es lo mismo pagar 35 que 70. Sería un descoloque total”, admite Isabel mientras no sale de su asombro: “Es increíble. Es comprensible perder un paquete pequeño, pero varios paquetes de 70 kilos en total parece inconcebible”. La indignación es tal que han trasladado a sus compañeros alemanes las reseñas de Google de SEUR “para que no vuelvan a trabajar con ellos”. “O por lo menos que pongan como punto de envío una sede y ya nos pasamos nosotros. Mejor tener que movernos a que lo devuelvan sin intentar el envío”, concluye Isabel.
Estos adoquines en recuerdo de los represaliados por el nazismo se colocan junto al último domicilio conocido de las víctimas en Madrid. Los promotores tratan de intentar identificarles para conocer esa ubicación y contactar con descendientes, aunque en algunos casos no acaba resultando posible. Una compleja tarea que completan a base de dedicación y tesón, venciendo todo tipo de obstáculos e imprevistos, aunque ninguno tan inaudito como este.